DEL OTRO LADO

Tres artistas que son monos con escopeta

El estreno de un nuevo programa dio inicio a la nueva etapa de La X.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Difusión

De un lado del ventanal, la espalda del Monumento al Gaucho da paso a la ciudad, que un lunes a las nueve de la mañana empieza a retomar de a poco la actividad tras una quieta semana religioso-turística. Del otro lado, un grupo de personas comparte esa sensación de estreno: hay una especie de nerviosismo contagioso y la necesidad de cumplir con la primera salida al aire.

De repente, el bullicio de cosas que se arreglan a último momento se corta con una secuencia rítmica que va mutando en una música western deforme, que da paso a la voz de Gustavo Cerati. "Tabú", del disco Bocanada, está sonando y sirve para indicar dos cosas: que Monos con escopeta está en marcha y con eso La X, esta radio rockera que marcó a algunas generaciones, desapareció y tras una campaña de expectativa que comenzó en junio del año pasado (y se cerró hace más de una semana con un show en el Auditorio), finalmente está de vuelta.

La X prometió adaptarse a los tiempos que corren pero mantener la esencia —o sea, el concepto rock— y con Monos con escopeta va directo a eso. Al frente del programa, que va de lunes a viernes de 09.00 a 12.00, hay tres voces particulares de tres hombres que poco han tenido que ver con el ambiente radial. Usando para este debut una remera que en la espalda dice "La X sos vos", el actor y productor Nacho Mendy (el "Chopo" de 25 Watss) lidera el equipo (además de coconducir, opera y hace la producción general) que completan el cantante y escritor Pedro Dalton, y el actor Roberto Suárez, que aprovecha la primera canción para asomarse afuera del estudio y preguntar, palabras más o menos, si eso está pasando de verdad. Y sí, pasa.

Suárez habla de Harry Houdini y cuenta alguna historia fantástica, porque el tema de esta primera mañana es la ilusión. Mendy repasa, con parsimonia actoral, aquel momento de la infancia en que su padre lo llevó, a él y a su hermano, a dar una vuelta por el espacio (o sea, una vuelta a la manzana) en un cohete (es decir, una vieja heladera). Dalton hace comentarios de mucho de lo que se dice y presenta canciones —la selección musical es su responsabilidad—, entonces van pasando los Butthole Surfers, Iggy Pop con su "Im Bored", Joe Strummer con los Mescaleros (pavada de elección). Desde algún lado, una oyente se comunica para decir que si un programa debuta haciendo sonar al padrino del punk tiene que ser un buen augurio, y sobre el mediodía quedará la sensación de que tenía razón: todo salió bastante bien para un debut.

Entonces sí, el rock de la vieja X está presente, pero jugando con reglas propias: Monos con escopetas tiene noche —en las voces, las temáticas, el humor y la música— pero funciona como magazine matutino con charlas, segmento de noticias, columnas, entrevistas.

Eso sí: a diferencia del magazine, típico contenido apto para todo público, este programa es para una audiencia más específica, que tiene que permear un triángulo formado por dos actores y un cantante que comparten una sensibilidad definida. La música es una vía de acceso hacia el mundo que construyen, que tiene algunas cosas que aceitar pero, está claro, será uno de los caballitos de batalla en la nueva etapa de esta radio.

Mientras el trío hace chistes que al final reconocerá como "muy escatológicos", del otro lado del estudio la antropóloga Inés Nieto ultima su columna sobre la estupidez humana y le hace gestos a Suárez, el más inquieto, para confirmar que todo está saliendo bien. A sus compañeros de mesa, Soledad Gilmet y Marco Caltieri que también serán parte de Monos con escopeta, Nieto les está contando que tiene amigos escuchando en varios lugares, desde Punta Rubia hasta Europa, y sonríe. Los mensajes llegan, el público está, el debut ya pasó y La X, finalmente, volvió a sonar.

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