DOLORES REDONDO

"Uno tiende a escribir sobre aquello que le fascina"

La ganadora del Premio Planeta, Dolores Redondo (San Sebastián, 1969), habla sobre su novela Todo esto te daré (Planeta, 620 pesos), la tristeza y la razón para contar un policial con una pareja homosexual.

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Dolores Redondo. Foto: EFE

Antes escribía de noche y ahora lo hace mientras sus hijos están en el colegio, hasta cuando está llegando al final, cuando escribe en “todas las horas y no hay pausas para nada. Uno come para no morir y sigue trabajando”, dice esta admiradora de Ana María Matute “y su capacidad para describir la crueldad humana”.

—¿Este Premio Planeta abre puertas a un nuevo público?

Sí, por supuesto. Es cierto que tengo muchísimos lectores con mi trilogía, pero esa pequeña etiquetita que dice Premio Planeta, tiene para muchos lectores una garantía para acercarse a un libro sin conocer al autor y sin pararse a mirar la temática. Y solo por decir Premio Planeta se acercan a conocerlo, con la garantía de que se van a encontrar con una obra digna. Esa es la mejor parte del premio.

—Su primera novela es de 2010. ¿Cree que comenzó tardíamente a escribir?

No. Empecé a escribir a los 14 años y en 2009 publiqué la novela Los privilegios del ángel con una pequeña editorial. Lo que ocurre con las pequeñas editoriales es que los libros tienen un recorrido pequeñito y actualmente la novela está descatalogada. En 2010 escribí El guardián invisible (primera parte de la trilogía Baztán), y en 2011 se vendió en la Feria del Libro de Frankfurt a 10 países y en 2013 se publicó en España. Para entonces ya se habían vendido los derechos al productor de la saga Millenium, que acaba de estrenar en España la película de El guardián invisible.

—¿Por qué la novela negra?

—Tengo mucho sentido del humor y me dan ganas de contestar que es porque soy una asesina. Uno tiende a escribir sobre aquello que le fascina, y a veces uno escribe para responder preguntas de la sociedad, hacer preguntas, cosas que son inherentes a la novela negra. Hacer una crítica de la sociedad del momento. En Todo esto te daré se critica a esas poderosas familias que, durante siglos, siempre ejercieron el poder, en mi novela son nobles pero podría haber sido cualquier tipo de familia rica. Entonces, ahí hay una crítica a esas familias instauradas en el poder que son casi intocables, y que cuando llegan a ser procesados por la ley, muchas veces da la sensación que hay dos justicias, una para ellos que resultan intocables, y otra para todos los demás.

Todo esto te daré es contada desde el punto de vista de ese marido que se siente culpable y que no obtiene las respuestas que busca. ¿Cómo se le ocurrió esa perspectiva?

—Surgió de algo que me explicaban los policías, cuando trabajé en mi anterior novela (Ofrenda a la tormenta, 2014) que se desarrolla dentro del mundo judicial y forense. Hablé con muchos policías de homicidios y ellos me decían que una de las partes más penosas de su trabajo es cuando investigan a alguien que ha muerto y tienen que contarle a la familia aspectos de su vida que desconocían. También nos lleva a preguntarnos si realmente conocemos a la persona que tenemos al lado, y si sería bueno, o sano, conocer todos sus secretos.

—Al inicio hay una oración que denota la soledad de Manuel: "La sala de espera olía a tristeza". ¿Cómo se le ocurrió?

—Quizá porque he frecuentado demasiadas esperas de hospital y he olido la tristeza allí. Escribir también es ser poroso a la vida, a las emociones y a los sentimientos de los demás. Creo que el autor no tiene por qué haberlo vivido todo para poder contarlo, pero sí tiene que ser capaz de tener un amplio catálogo de emociones en las que encontrar referencia cuando escribe. Si soy empática con el sufrimiento de los otros puedo contagiarme con sus sentimientos.

—¿Por qué centrarse en una pareja homosexual?

—Mi intención fue que resultara algo natural. Álvaro está muerto desde la primera página, Manuel es el viudo y quería hacer ver que da igual enviudar de un hombre que de una mujer. La pérdida del ser amado es la misma para todos, y cuando esa pérdida va además adornada con mentiras y la imposibilidad de hacerle responder todas esas preguntas que quedan abiertas y con la sensación de haber sido engañado, ni siquiera el duelo tiene la posibilidad de salir.

—Me refería a mezclar la homosexualidad con la nobleza.

—La homosexualidad en la novela actúa como una trampa, porque juego con el lector para ver cuán discriminativo es. Son muchos los lectores que leen la contratapa y piensan que si ha habido un problema, debe ser por su homosexualidad. Esa es la trampa. El título: Todo esto te daré es la proposición que el demonio le hace a Jesús en el desierto. Le ofrece el mundo a condición de que se arrodille ante él. Y la novela es sobre quienes se han arrodillado ante la codicia porque, en teoría, les compensa una posición social o dinero. Cada uno decide el precio que quiere pagar.

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