TELEVISIÓN

The Get Down: un verano de calor y ritmo

La serie dirigida por Baz Luhrmann ya está disponible en Netflix.

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Foto: Difusión

El director australiano Baz Luhrmann vuelve a mostrar su peso para dirigir un musical con The Get Down, cuyos primeros seis episodios (los restantes llegan el año que viene), ya se encuentran disponibles en Netflix.

La serie, creada y dirigida por el australiano tiene varios componentes de las películas de este director, por las escenas de baile y canto, así como por esa atmósfera presente en Baila conmigo (1992), Romeo y Julieta de William Shakespeare (1996) y Moulin Rouge (2001). Aunque en esta ocasión sin ese dinamismo y ritmo febril del musical con Nicole Kidman.

El guión es de Luhrmann en conjunto con el dramaturgo Stephen Adly Guirgis, ganador del Premio Pulitzer, quien escribió las rimas del protagonista.

Concebida como una gran película, The Get Down cuenta con el presupuesto de una superproducción ambiciosa y cara (más de 120 millones de dólares por los 12 episodios), aunque el CEO de Netflix, Ted Sarandos comentó a The Hollywood Reporter, "cuando haces una producción de Baz Luhrmann sabes que no será barata, pero sí que será espectacular". Y esta serie, ciertamente lo es.

Desde las primeras escenas, The Get Down transporta, combinando escenas filmadas con imágenes de archivo, a un verano de fines de la década de 1970. El momento y la ciudad son las mismas que ya mostró Martin Scorsese y aquí se mantiene esa violencia latente en las calles, pero con un giro más teatral, un sello más característico del Luhrmann que de Scorsese.

Un Bronx destruido y olvidado por los alcaldes y urbanistas es el centro de esta serie que cuenta también el surgimiento del hip-hop, ese estilo musical nacido e influenciado por la cultura de la calle con jóvenes que se expresaban a través del graffiti y el break dance; también hay rivalidad de lpandillas y drogas.

La escenografía, que alterna sitios destruidos con salones de baile al estilo Studio 54, genera un magnífico contraste entre el esplendor de Nueva York con sus inmensas Torres Gemelas en el horizonte, con un mundo en ruinas a pocas cuadras más parecido a la Europa de la Segunda Guerra Mundial que a esa efervescente ciudad vibrante y cosmopolita.

La historia se centra en cuatro amigos graffiteros de trenes, mientras sobreviven en ese Bronx dejado a la buena de Dios, con bandas incendiando edificios para que los propietarios cobren el seguro. Uno de ellos, Ezekiel (Justice Smith, el de Ciudades de papel) está enamorado de su amiga Mylene (Herizen Guardiola), aunque la chica no le corresponde. A ella solo le importa cantar para poder escapar del mundo que le tocó en suerte. y donde manda su religioso padre, quien no le permite cantar esa música disco que pervierte a los jóvenes y que a ella le sale tan bien.

La muchacha va a Les Inferno, una discoteca popular y guarida de mafiosos a los que sí le encanta la música disco. Mylene quiere que el disc-jockey ponga su canción y la convierta en la estrella de ese caluroso verano de 1977, marcado por el estreno La guerra de las galaxias y el surgimiento del hip-hop.

Ese ritmo, que combina los ritmos de un disc jockey con un rap, está en el telón de fondo de esta serie, porque Ezekiel es un poeta, aunque le cueste reconocerlo. Sus poemas están llenos de novedad y música, por lo que cuando conoce a Shaolin Fantastic, un rufián con ganas de convertirse en disc-jockey, sus escritos toman una nueva dimensión y se vuelven letras de canciones.

Y todo contado en ese vodevil que suele armar Luhrmann con momentos que se asemejan a lo que Bob Fosse hiciera con El show debe seguir (1979) con sus pasos de baile y los ritmos urbanos. Aunque también se notan las influencias a Amor sin barreras (de Robert Wise y Jerome Robbins, 1961), donde los rufianes peleaban con pasos de baile, al igual que en el video "Bad" de Michael Jackson. Y también hay algo de la versión de Romeo y Julieta del propio Luhrmann supo versionar.

Es que este realizador australiano suele crear un pastiche que generalmente terminan siendo grandilocuentes y maravillosos.

Así, The Get Down abarca muchas subtramas y quiere contar mucho al mismo tiempo: retratar los años 70, una historia de amor, amistad entre jóvenes sin futuro. Por eso, a veces (en alguna de esas historias, en algunos momentos) puede tornarse disperso o desenfocado.

Pero está la vitalidad habitual de Luhrmann al servicio esta vez de mostar un turbulento verano. Y cuando eso aparece, The Get Down se vuelve una muy buena serie. Acá, una muestra de a banda sonora de la serie.

Si no puede ver los videos, haga click aquí.

Un elenco joven y talentoso

El elenco de The Get Down es encabezado por jóvenes actores afroamericanos y latinos con poca experiencia en películas y series de televisión. Aunque esa inexperiencia no se ve reflejada en esta serie, ya que aportan la frescura y el desenfado necesarios para interpretar a esos soñadores que intentan salir del mundo en ruinas donde viven. El rol principal recae en Justin Smith (Ezekiel) quien participó como secundario en algún drama romántico como Ciudades de papel (Jake Schreier, 2015), y en esta serie interpreta a un joven soñador con un don natural para hacer rimas pegadizas.

Solo Jaden Smith (Dizzee) ha tenido una participación destacada en el cine. Fue trabajando junto a su padre Will Smith en drama En búsqueda de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006), donde se hizo notar. El resto del elenco juvenil no ha tenido tanta exposición. Como Shameik Moore (Shaolin Fantastic), quien fue uno de los tantos secundarios en Dope (Rick Famuyiwa, 2015), o Herizen Guardiola (Mylene), quien tampoco ha tenido alguna notable participación en el pasado.

Quienes sí han tenido una carrera más destacada en cine y televisión son los adultos de esta serie, como Jimmy Smiths, quien interpreta al corrupto tío de Mylene, o Giancarlo Espósito, quien trabajó en la serie Breaking Bad en esta serie hace del religioso padre de Mylene.

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