TEATRO

Viaje teatral a un mundo sugerente

En el castillo Idiarte Borda, una experiencia diferente.

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Ivona es una experiencia nueva de teatro en un lugar poco habitual. Foto: Guzmán Montgomery

Son las cinco y algo de un sábado. El trayecto desde el Centro hasta el Castillo Idiarte Borda lleva casi una hora y esto ya genera algo de extraordinario a esta "experiencia teatral", o al menos para alguien acostumbrado a no demorar más de 15 minutos en llegar a un teatro.

Una casa gigante por Lezica, no deja dudas: esa maravilla arquitectónica tiene que ser el castillo en donde en unos instantes se desarrollará Ivona, el olor a pescado no viene siempre del puerto, obra del Colectivo Independiente de Creación Escénica Laboratorio de Práctica Teatral, coordinado y dirigido por Sergio Luján.

El colectivo se consolidó como tal entre 2009 y 2010, con integrantes de talleres de formación escénica que Luján había tenido en distintos liceos de Montevideo y Casas de la Cultura del interior del país, desde 2005. "En aquella época, eran chicos. Algunos tenían 12 años, otros 14 o 15, según el curso en que se encontraran. Desde entonces, han sido participantes de mis talleres de teatro y de entrenamiento, por lo que hoy, que tienen entre 21 y 27 años, podemos decir que llevamos más de 10 años juntos", dice Luján a El País.

Las puertas del castillo se abren y una joven con acento extranjero da la bienvenida a la "República Monárquica Dinástica y Popular de Borgoña", invitándonos a pasar al castillo, que, por un rato —por unas horas, por lo que dure esta aventura— se transforma en "una especie de país nuevo y distinto", según lo define Rodrigo Llambías, actor e integrante del colectivo desde sus inicios. La invitación a recorrer este reino se da con la excusa del Día de la Corvina, fiesta tradicional de Borgoña. A partir de entonces el espectador forma parte integral de esta experiencia teatral, como la define el propio Luján, y queda inmerso en un mundo paralelo al que podrá recorrer y conocer libremente.

Esta propuesta es el resultado de un proceso de investigación llevado a cabo por el Colectivo durante dos años. Tomando como base el texto Ivonne, Princesa de Borgoña, de Witold Gombrowicz, el proceso partió "desde el teatro representacional al performativo, desde el texto dramático hasta la desfragmentación de la escena", dice Luján. Así se logró un híbrido que integró en sus búsquedas distintas disciplinas: la danza (los intérpretes aplicaron técnicas de ballet durante un largo tiempo de práctica), el carnaval (con asistencias murgueras), la performance, la plástica (que contó con el asesoramiento de Sergio Marcelo de los Santos), y "algunas especies llamadas menores de la comedia, como la farsa y el grotesco (que contó como asesor e intérprete al especialista Daniel Chestak)", diceLuján.

Antes de ingresar los espectadores pasamos, uno a uno, por migraciones, en donde nos dan un pasaporte que será necesario para el recorrido. A partir de entonces, un desfile, un brindis, y el ingreso al castillo.

Allí cada persona deja de ser parte de la masa convencionalmente denominada público, y es un invitado de los monarcas a recorrer su reino. Solos o en pequeños grupos, es imposible no ser envuelto por la atmósfera sorprendente y perturbadora de las habitaciones.

Un grupo de entre 20 y 25 actores se dividen en cada una de esas habitaciones, y otros recorren el castillo constantemente: "¿Pasaporte, por favor?". En cada habitación se encierra un concepto que, por más que lleve tiempo asimilarlo, digerirlo y hasta entenderlo, genera sensaciones, mueve y descoloca. Así, Luján cree que "el teatro es, entre otras tantas cosas, incomodidad. Y por allí empezamos cada proyecto, por volvernos locos con y por algo".

Varios espacios del predio, además, están cargados de una escenografía sugerente y abundante, y otros tienen dispositivos audiovisuales.

Después de casi dos horas de haber ingresado al castillo, suena una alarma y somos invitados a un "banquete" en el jardín. Es el final de la experiencia, y el concepto expuesto en cada lugar del castillo termina de formar parte de un todo mediante un discurso enunciado por el rey de la República Monárquica Dinástica y Popular de Borgoña: la podredumbre emana directamente del ser humano, el "olor a pescado no viene siempre del puerto".

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