Clásico de Verne resurge en el Teatro del Anglo en una puesta multimedia

"Viaje al centro de la Tierra": la literatura viaja hasta las tablas

En el Teatro del Anglo, diariamente, se puede ver en doble horario, a las 15 y a las 17 horas un clásico de la literatura de aventuras: Viaje al centro de la Tierra.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El trabajo escénico y las proyecciones de video se mezclan en este teatro. Foto: Archivo

Esta es seguramente la novela más fantástica de Jules Verne, y nos da la posibilidad de construir un mundo subterráneo en el escenario, lo que es un gran desafío. Elegimos la estupenda versión de Carlos Nuevo, la cual estuvo nominada a los premios Max, en España: junto a Florencia Gutiérrez la modificamos aportando una visión personal y agregando otros conflictos que creímos necesarios resaltar para obtener una visión actual de la novela", explicó a El País su director, Damián Barrera.

El libro fue tomado como punto de partida, aunque los personajes rompen también sus papeles para aparecer frente al espectador. "El libro es el conductor, mostrando el viaje de los personajes a través de las ilustraciones del mismo. Para eso tenemos a un ilustrador, Miguel Robaina, que generó todo un mundo dibujado e interactivo, donde las animaciones de Rodrigo Tamariz nos transportan a lugares increíbles", afirma el director, quien trabajó en la trepidante banda sonora con Rodrigo Tamariz.

Uno de los problemas a solucionar fueron las muchas locaciones y accidentes geográficos, desde volcanes y cuevas hasta un mar subterráneo, además de los dinosaurios y hombres prehistóricos. "Para generar esto tratamos de integrar una gran pantalla de 12 metros por 8 de altura que ocupa todo el fondo del escenario, donde se proyectan espacios que se integran a la escena. Para esto no proyectamos como si fuera un cine, tratamos de eliminar los límites de la pantalla para que se integre en el escenario y los actores jueguen en estos ambientes como si estuvieran dentro de esos espacios generados", dice Barrera.

"En otros países se conoce como teatro multimedia cuando se trabaja con las nuevas tecnologías aplicadas a la escena. En este caso hacemos que las animaciones sean interactivas, esto quiere decir que los actores jueguen físicamente sobre las proyecciones para formar parte de los videos, combinando la imagen con el actor en vivo", señala el director, que también apeló al teatro de sombras, a muñecos de tamaño real y a ambientes sonoros que apoyen todo lo visual. "Es un espectáculo visualmente muy potente, sostenido por estupendos intérpretes —Lucía García, Ramiro Pallares y Álvaro Pozzolo— quienes llevan toda la acción de una forma muy precisa, condición indispensable para las técnicas que usamos".

"El mundo fantástico de Verne es perfecto por los detalles, los artefactos inventados, la búsqueda de precisión científica para después romperla con su imaginación. Sus novelas tienen más de cien años y sus historias siguen vigentes. El desafío de llevar esta obra a escena es enorme por la dificultad para mostrar la travesía, un mundo subterráneo: es una odisea y gracias a un equipo que trabajó muchísimo para lograr un espectáculo muy exigente, lo pudimos conseguir", puntualiza Barrera, que también tiene en cartel en El Galpón, Señor M.

El director asegura que los chicos se enganchan muy bien con la obra, y "no paran de reírse y sorprenderse durante toda la hora de duración. Estamos muy contentos porque la gente tiene mucha empatía con los personajes y viven con intensidad todas las peripecias durante el viaje. En la obra descienden por la boca de un volcán con cuerdas, atraviesan un mar entre monstruos prehistóricos, tormentas y muchas cosas más que hacen que desde la platea se escuchen comentarios y exclamaciones que nos dejan ver cómo el público comparte la aventura junto con los actores.

Barrera viene trabajando fuerte en el rubro teatro infantil, y el año pasado presentó con éxito La juguetería, en el Teatro Solís. "Estas vacaciones de invierno vienen bien. Lo único es que, tal vez, sería mejor para la gente del teatro, si las vacaciones empezaran en julio y no en junio, ya que las familias todavía están a fin de mes y esto dificulta poder salir al teatro con la frecuencia que quisieran, o gastar en otro tipo de entretenimiento", observa el director.

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