AUDITORIO NACIONAL

La Verita: Dalí camina el escenario del Sodre

Esta noche se estrena en el Auditorio del Sodre un notable montaje de Daniele Finzi Pasca.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La Verità. Foto: Difusión

Un espectáculo que ya se presentó en la misma sala tiene una ventaja: que si es bueno, se puede recomendar de antemano. Tal es el caso de La Verità, de la compañía Finzi Pasca, que desde hoy miércoles 31 estará en el Auditorio Nacional Adela Reta, donde ya se había presentado en mayo de 2013. Dará cinco funciones, todos los días, hasta el domingo: desde hoy hasta el viernes a las 20:30, sábado a las 21:00 y domingo a las 19:00. Entradas a la venta en Tickantel, a 2.500, 2.100, 1.700, 1.200 y 750 pesos.

El espectáculo conjuga mucha coreografía y acrobacia, con ejercicios de destreza y habilidad. Y los pone al servicio de una historia emotiva y poética, que tiene como telón de fondo (nunca más al caso la expresión) la vida y obra de Salvador Dalí, artista gigante, que si bien fue pintor y escultor, también fue escenógrafo y estuvo muy vinculado a la magia del escenario, y a la sugerente teatralidad de la caja negra.

El espectáculo se estrenó en enero de 2013 en Montreal (una ciudad con fuerte actividad circense), y Montevideo fue su primer destino de una gira que recorrió las principales ciudades del mundo. Pero la historia de este espectáculo había comenzado mucho antes, cuando Daniele Finzi Pasca, director de la compañía, fue elegido para trabajar con un antiguo telón creado en 1940 por Dalí para un montaje neoyorquino de Tristán e Isolda.

A partir de ese estímulo brutal, la compañía se embarcó en una aventura donde la acrobacia se va entretejiendo con historias de inmigrantes en la Nueva York de los 40, la de los propios Tristán e Isolda, y la de un director que busca revivir el ánimo de su troupe.

Y el resultado es un espectáculo muy fuera de lo común, una revista circense onírica y melancólica, llena de vitalidad y de clima extraño. Finzi Pasca ha trabajado mucho para poner en diálogo el teatro y el circo, y este espectáculo es un gran ejemplo al respecto. En él, el director se nutrió además de la iconografía "daliniana", dando vida escénica a las extrañas criaturas que evocan al magnífico pintor surrealista. Pero el director no solamente toma elementos del arte de Dalí: también recreó sus climas, dando por resultado una experiencia muy recordable para el espectador.

"Tuvo desde que se estrenó algunos pocos cambios, cosas que mejoran, algún corte, ajustes, se va moldeando. Un espectáculo de este tipo continúa como viviendo luego del estreno, y tiende a perfeccionarse. Además, luego de varias giras, hubo también algunos cambios en el equipo de trabajo", contó a El País Daniele Finzi Pasca sobre la obra que hoy regresa al escenario del Sodre.

El director explica en términos muy precisos el vínculo que La Verità tiene con la figura de Dalí. "El espectáculo tiene una cantidad de pequeños detalles, en lo que uno puede reconocer elementos de sus obras. Como esos niños vestidos de azul, con un aro, que aparecen varias veces en obras de él. Pero más que en su pintura, la fuente fue ese telón y —sobre todo— su vida. En particular la última parte, que es la menos conocida, y menos extrovertida, menos teatral".

"Creo que tiene que ver con una etapa de su vida menos provocadora, y de una reflexión más íntima. Dalí había perdido a su esposa, estaba viejo, y hay algo de ternura en sus pensamientos de entonces. Y creo que el espectáculo está lleno de esos detalles. Por ejemplo, aparece una proyección como de un agujero negro. Y es porque cuando Dalí murió, en su mesa de luz había tres libros, y uno de ellos era el estudio de Stephen Hawking sobre los agujeros negros. Son detalles que dan vida a todo ese imaginario que buscamos recrear", adelanta el director suizo, de larga presencia en los escenarios uruguayos.

Luego de años de estar empacado, el telón se abrió al público en Suiza, cuando fue restaurado. Fue ahí que una fundación le propuso al artista realizar un espectáculo inspirado en él. "Viéndolo con Hugo Gargiulo (el escenógrafo), y con todo el equipo de dirección, nos pareció como un desafío muy interesante. Me llamó la atención que en el telón se manifestaba como una tristeza, un dolor. Para mí es muy extraña mi relación con Dalí: tengo un interés por su maestría pictórica, pero no es un artista con el cual yo tenga un discurso muy próximo".

Finzi Pasca señala que más allá de la obra del pintor español, hay todo un ámbito de reflexión más amplio. "La reflexión abarca a Tristán e Isolda, y también a toda una reflexión que se hizo, en Europa y más allá, cuando comienzan a explotar discursos, discusiones entre artistas, sobre métodos, sobre ideas, sobre proyectos estéticos. Eso fue muy fértil: hoy no hay tanta tensión, tanta polémica en el medio cultural sobre qué es valioso y qué no, qué es solo basura. Esa provocación entre colegas era propia del tiempo de Dalí", remata el notable director.

FINZI PASCA POR SÍ MISMO

Arquitecto de casas de otros y de su casa propia

“La Verità fue un espectáculo que permitió tocar temas muy queridos por nuestra compañía, yendo hacia una producción un poco más luminosa, más fresca. En otras obras, como Donka, que fue dedicada a Chéjov, había otra densidad, eran menos acrobático y más teatral. Y creo que La Verità es un espectáculo donde el potencial acrobático de la compañía fue puesto un poco más en primera línea que en otras creaciones”, señala Finzi Pasca al poner en contexto este espectáculo dentro de su carrera.

La carrera de este artista abarca su propia compañía pero también otras, entre ellas el Cirque du Soleil. “En todos lados donde me invitan, a mí y a mi familia, porque yo trabajo con ellos, es porque saben cómo cocinamos nuestros espectáculos, qué perfumes y colores les damos. Claro, cuando a un arquitecto lo llaman para construir una casa, tiene que tener en cuenta las exigencias de quien pidió la casa. Cuando construís tu propia casa, es distinto”.

“Venimos de un desastre. Julie, mi esposa, y uno de los cinco fundadores de la compañía, murió hace tres meses, y la compañía quedó en una fase muy extraña. Habíamos empezado a ensayar una nueva obra, y ahora me encuentro en una especie de tempestad”, confesó el director a la hora de hablar de su situación presente.

La cocina del espectáculo actual

"El nuestro es un teatro acrobático, más que circo. El término acrobacia, delimita un cierto tipo de actor. Hay actores más vinculados a la palabra, y otros en los que era palabra se amplifica en el cuerpo, que acompaña a la palabra. Esta teoría no es mía, es vieja, viene de muy antiguo", puntualiza Finzi Pasca para definir la esencia del trabajo de él y su equipo.

Hoy el arte que Finzi Pasca cultiva desde hace tiempo se ha extendido mucho y, sin embargo, él no le teme a los imitadores. "En Oriente, la forma de aprender pasa por seguir exactamente algo, incluso un gesto. A mí no me molesta. Es un proceso que de alguna forma todos hacemos. Es igual que como pasa en la cocina: aprendés una receta, y un día le vas a poner tu toque personal. Aprendés a cocinar, y luego le das tu vuelta".

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