Invasion de teatro español en Uruguay

Uruguay busca ser más cervantino que nunca

Se prepara el Festival Cervantes: varias obras extranjeras ya confirmadas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El Teatro de la Abadía se presentará en octubre en la sala Nelly Goitiño. Foto: Difusión

Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España, conoce la gestión cultural en América Latina, a la que le ha dedicado dos décadas de su vida. Desde hace dos años está en Montevideo al frente de ese cargo, y desde sus primeras impresiones sintió que eran necesarios que las instituciones culturales uruguayas (y españolas) sumaran esfuerzos. En esa dirección se ubica el Festival Internacional Cervantino, que tendrá lugar en octubre próximo, buscando situar a Uruguay en el mapa de los grandes festivales.

Entre los espectáculo que conformarán la grilla está Entremeses, que sobre textos de Miguel de Cervantes llevará adelante el Teatro La Abadía, con dirección de José Luis Gómez. Tres entremeses (La cueva de Salamanca, El viejo celoso y El retablo de las maravillas) se presentarán en la Sala Goitiño, donde se levantará la escenografía del recién fallecido pintor José Hernández. El montaje procura revivir el encanto popular y la fuerza de la palabra de Cervantes, a través estas tres célebres historias cómicas, situadas en un ámbito rural.

Desde Argentina vendrán varios representantes, entre ellos una versión de Rinconete y Cortadillo, dirigida por Luis Cano. Con José Luis Arias e Iván Moschner, la puesta presentará el texto cervantino desde la óptica de dos jubilados gays. También llegará desde la vecina orilla La reina de Castelar, de Roman Podolsky, adaptación de La señora Cornelia de Cervantes. Marta Haller y Leo Saggese asumirán la dinámica de un hijo le hace preguntas a su madre en una entrevista previamente acordada.

Dentro de una programación que aún va camino a confirmarse, se está trabajando para concretar la presencia de la histórica compañía catalana Els Joglars, que se presentará con El coloquio de los perros en Sala Verdi. Otro espectáculo que se buscará traer a Montevideo es una versión de la gran tragedia cervantina, El cerco de Numancia, producida por el Teatro Español. Entre los espectáculos uruguayos, María Dodera prepara Buscando a Cervantes, sobre las mujeres en la obra del egregio escritor.

Ricardo Ramón explicó a El País que está buscando apoyos, en Uruguay y en España, para concretar esta experiencia pionera en el país. "Es habitual que pase en la generación de un proyecto nuevo: quien está dentro le tiene toda la confianza, pero los que están alrededor esperan a ver qué pasa", considera el gestor sobre los auspiciantes y demás apoyos que demanda un proyecto tan ambicioso, que abarca también música, cine, artes visuales y extensión cultural. Al respecto, también se baraja contar con la visita del Ballet Nacional de España y con la Orquesta Nacional de España.

"Nosotros, desde el CCE, estamos poniendo en principio 20 mil euros, pero vamos a poner más. Los viajes y las estancias de las compañías españolas lo cubre todo el gobierno español", puntualiza Ramón. Y agrega: "Creo que es un festival que no tiene que costar mucho dinero al erario público. Por otro lado, ya contamos con el BBVA, y creo que otras empresas se van a ir sumando. Me interesa que las empresas y la ciudadanía colabore con el festival: no se trata que papá Estado tenga que pagar siempre todo", remata el director del CCE.

Barrio Larrañaga: tras las placas del siglo XVI.

El naciente Festival Cervantes uruguayo buscará abrirse a muchos sectores, desde la calle hasta la Universidad. Tendrá un costado académico, con visitas de destacados cervantinos y publicaciones. “Tenemos tres comisiones. Una es la del festival, otra académica (en la que están las universidades, la Biblioteca Nacional y la Academia Nacional de Letras), y una comisión ciudadana. En esta última, está por ejemplo una actividad sobre el barrio Larrañaga, que es el que tiene todas las calles cervantinas. Con ese barrio, lo que estamos trabajando en España es que todas las calles tengan la placa como la de cerámica española del siglo XVI, de la época cervantina. Se la estoy pidiendo al gobierno aragonés, y estamos en negociaciones. Va a quedar muy bonito”, afirma Ramón.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)