HUGO GIACHINO

"Tuvimos grandes maestros del humor"

En este momento está trabajando en dos obras de teatro (El abuso y La pipa de la paz) y empezó a trabajar en Argentina, donde está formando parte del elenco de Ida y vuelta, una tira semanal que saldría al aire hacia octubre en Cablevisión, hecha por Canal 13.

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Hugo Giachino. Foto: A. Colmegna

—Están en las últimas funciones de La pipa de la paz. ¿Qué público convocan?—Trabajando en La pipa de la paz, con Cristina Morán, tenemos un público que es mayor, de la tercera edad, que viene mucho a esa hora, las seis de la tarde. Yo hago el papel del hijo, de una madre muy manipuladora. Y nos ha pasado que en el transcurso de la representación, las madres, las personas mayores, se meten en el diálogo de los actores, casi participando. Por ejemplo, dicen "bien eso que le dijiste". Se meten adentro de la obra.

—¿Y por otro lado estás haciendo también El abuso?

—Sí, en La Candela, una obra sobre la fuga de los Tupamaros del penal de Punta Carretas, donde hoy está el shopping. Es el hecho histórico, del año 71, y nosotros lo tratamos con enfoque histórico, no tendencioso. Es el hecho en sí de la fuga: cómo se organizó, como fue. Algo que no siempre se conoce en sus detalles.

—Tú siempre te has dedicado más al humor que al drama.

—Bueno, si bien he sido muy convocado por el humor, me gusta mucho hacer drama. Y como director me he especializado más en drama que en humor. En general el público pide humor, porque estamos pasando por momentos difíciles, y quiere abstraerse de los problemas. Pero también descubrí que el público quiere ver cosas nuestras, con nuestra historia, tener más sentido de pertenencia. Con la obra El abuso nos comentan eso, que estamos haciendo algo nuestro, uruguayo.

—¿Cómo cambió el humor televisivo desde que empezaste, hace más de 25 años?

—Tuvimos grandes maestros del humor, como el caso de Los Lobizones, Daniel y Jorge Scheck: Jorge fue quien me contrató para trabajar en Telecataplum. Ellos manejaban un humor cotidiano que era simple y ameno: de la caída de la hoja de un árbol hacían humor. Hoy estamos viviendo una vorágine de comunicación, la tecnología hace que vayamos mucho más rápido. Hoy la gente no se detiene, a sentarse en la casa y esperar que venga el programa de humor. Hoy falta contenido humorístico en la televisión.

—¿Qué no funciona bien en el teatro uruguayo?

—Tanto los actores como los productores y directores no saben trabajar el marketing: cómo hacer del show business un verdadero business. O sea, cómo vender un espectáculo. Hay muchísimo talento en Uruguay, que se plasma en teatro, y se deja morir. Esperan que la gente vaya. Y no es así. Acá hay que trabajar el marketing, de un producto teatral, cultural.

—Ves problemas a nivel de gestión.

—Otra cosa que pasa en este país es que no estamos acostumbrados a presentar adecuadamente proyectos, como se debe. Los proyectos se presentan entre amigos, en un café, y no con una carpeta indicando todos los pasos que vas a dar.

—¿Te sentís reconocido?

—Sí, en la calle mucho, me saluda la gente. Lo que no me siento es apoyado. Este es un país que hay que estar todo el tiempo golpeando puertas, cuando las empresas deberían acercarse más a la cultura, la política debería también acercarse más a la cultura. Para afianzar un sentimiento de identidad.

—¿Hiciste mucho dinero con el teatro para niños?

—Sí, hubo una época en la que hicimos mucha plata. Hoy trabajamos de forma diferente: hoy hay que laburar mucho para hacer plata, no mucha. Yo soy un elegido, porque vivo del arte. Y lo logré trabajando. Yo vivo de esto, trabajando todo el día.

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