TEATRO

Trajes, cristales y pelucas que hacen que la magia suceda

Una mirada al vestuario de Amaluna, el espectáculo del Cirque du Soleil.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Artesanal: Larry Edwards, el jefe de vestuario de "Amaluna". Foto: Florencia Barre

Las cabezas blancas están por todos lados: ordenadas en fila sobre un armario (una cubierta por una media naranja y otra por una media celeste, una imagen un tanto perturbadora), con pelucas rubias y morochas sobre el tocador donde los artistas se irán maquillando, o en la mesa donde Larry Edwards se ubica para explicar en detalle la tarea que le toca cumplir dentro de Amaluna, el espectáculo que el Cirque du Soleil traerá desde el 30 de agosto y hasta el 15 de setiembre a Montevideo.

Edwards, un profesor de arte australiano de ojos color cielo que hace una década es parte del circo más conocido del mundo, da la bienvenida a esta pequeña sala en la que todos los movimientos deben estar cronometrados. Las paredes las hacen los muebles que guardan sus materiales de trabajo, pero hay percheros llenos de ropa, mesas atiborradas de telas e hilos y championes y carpetas y más, e incluso desde el techo cuelgan pelucas y tocados. Y ahí, entre todo eso, él habla de los pormenores del vestuario de Amaluna, que en el escenario es impresionante y de a ratos, parece pintado sobre las pieles de los acróbatas.

Amaluna gira con 3.000 piezas de vestuario que son hechas en Montreal, donde el circo tiene su base y donde todo el diseño de trajes comenzó a hacerse hace cinco años y medio atrás, con la diseñadora de vestuario Mérédith Caron a la cabeza de una veintena de personas. Entre esas 3.000 piezas están las mil que se ven en escena, otras mil para una segunda función si es que la noche es doble, y unas mil más de repuesto por cualquier imprevisto.

"Nuestro trabajo durante la gira es mantener los trajes y mantener la apariencia del espectáculo tan perfecta como era cuando dejamos Montreal", explica Edwards y cuenta que la organización es extrema porque si un artista necesita algo que está en Canadá, desde la solicitud hasta la llegada del envío pueden llegar a pasar unos cinco meses.

Pero claro, en esta maquinaria no hay casi margen de error. Por ejemplo, el traje de Marie-Michelle Faber, quien realiza un importante número de acrobacias en un aro y también se sumerge en el tazón de agua, es celeste y tiene la delantera cubierta de flores, resaltadas por cristales Swarovski. Y aunque no puede revelar el costo real de ese atuendo, Edwards asegura que es de los más caros y que ningún cristal lograba el efecto deseado como ese. Por eso, apenas el tazón de agua sale de escena alguien se encarga de limpiarlo y de recoger cada piedrita que se haya caído, para guardarlas y componer al otro día lo dañado.

En gira, el trabajo de Edwards y de su equipo es ese: coser lo descosido, reparar lo roto, reacondicionar y hacer que todo se siga viendo como nuevo. Vaya desafío.

"¿Cuánto dura un traje? Depende del acto que estés haciendo", explica Edwards y vuelve a la acróbata del aro. "Su acto es muy energético entonces los Swarovski se caerán, las flores se caerán, de hecho la lycra se romperá porque parte del tiempo este traje está en el agua, y seguramente estará roto al terminar cada ciudad", cuenta antes de aterrizar en Uruguay.

El jefe de vestuario dice además que Amaluna es como una tienda de zapatos, porque cada artista tiene necesidades tan específicas como sus talles; y por lo que se puede ver también es una usina de maquillaje, pero ahí la tarea ya es bien diferente. Porque cada artista aprende a hacer su propio maquillaje, una tarea a la que se abocan hombres y mujeres por igual y que les puede llevar desde 40 minutos hasta dos horas de tiempo. Ahí tampoco hay margen de error: dos horas después de empezada la función cada línea se mantendrá intacta, perfecta, como por arte de magia.

Un show que está cada vez más cerca de estrenar.

El 30 de agosto Amaluna se estrenará en la carpa del Cirque du Soleil, que la semana próxima ya se montará en el Faro de Punta Carretas.

Los acróbatas ya se dejan ver por la ciudad (ayer hicieron acciones en algunos shoppings), donde una vez más ponen en marcha el motor de este espectáculo que le da gran importancia a la femineidad, y que es una belleza. Habrá funciones hasta el 15 de septiembre y las entradas están en venta en la red de locales Abitab desde 2.040 pesos. Se pueden financiar con todas las tarjetas.

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