MARÍA VALENZUELA

"A la tele siempre se la tomó como algo menor"

Hoy la esquina de San José y Zelmar Michelini se anima con Menopausia show, espectáculo porteño que reúne en escena a María Carámbula, Divina Gloria, Marta González, Ernestina Pais y María Valenzuela, bajo dirección de Manuel González Gil. Dará solamente dos funciones, hoy y mañana en el Metro a las 20:30. Abitab, a $ 790, $ 890, $ 1090 y $ 1190.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
María Valenzuela. Foto: Ariel Comegna

—¿Cuál sentís que es el fuerte de Menopausia Show?

—Es una obra muy festival que despierta una identificación con el público muy grande, debido al tema. En cuanto a la estructura, tenemos escenas todas juntas, y después hay como una suerte de stand up, en la que cada una tiene un monólogo en el que habla de su vivencia con respecto a la menopausia. Todo guiado de la mano del humor: son amigas que empiezan a hablar de lo que les pasa con la menopausia. Desde los síntomas hasta lo que tienen que ver con la relación con sus maridos, sus hijos. Cada una desde su punto de vista.

—¿Es un tema tabú?

—Lo fue. Hoy ya no. Hoy se habla libremente, pero antes, en los códigos de una sociedad machista, como que no era de buena educación hablar de ese tema. Hoy se puede hablar de cualquier tema. Antes de la menopausia se hablaba entre mujeres, pero no abiertamente. Por eso creo que es una obra para todo público, inclusive para los hombres, que pueden a través de esta obra comprender mejor a sus esposas.

Tu cobraste mucha popularidad con las telenovelas de los años 70 y 80. ¿Había prejuicios hacia el actor de telenovelas entonces en el medio teatral?

—Estaban las aguas como divididas. Había actores que trabajaban en cine, otros en teatro, y actores que trabajaban en televisión. Y sí, a la tele siempre se la tomó como algo menor, quizá por ser popular, y no ser tan intelectual. Eso hoy en día está totalmente emparejado. Hoy un actor hace cine, teatro y televisión.

—Con aquellas telenovelas se paraba el país, cosa que hoy no pasa.

—Sí, se paraba el país, sobre todo con las telenovelas de Migré. Hoy eso no pasa. Fue una época de oro, una época gloriosa de la ficción televisiva, que hoy no me parece que pase. Aquellas telenovelas se hacían con mucho ensayo. Hoy no se ensaya, se va a grabar directamente. Antes había como toda una preparación que hoy no existe.

Tú tuviste todo tipo de partenaires, desde Arnaldo André hasta Arturo Puig. Los besos en televisión en ese momento impresionaban más, el público los comentaba mucho.

—Éramos lindas parejas, que la gente agradecía. Y sí, el público estaba esperando el momento del beso. Y Migré dilataba ese momento, haciendo sufrir al público. Los hacía esperar, hasta que llegaba ese glorioso beso entre los protagonistas. Ahora en el segundo capítulo ya se están besuqueando. En aquel momento no era algo tan habitual: era el beso.

De todo eso a "Dulce amor", que hiciste no hace tanto...

—Cambió mucho. Con Dulce amor tengo un grato recuerdo por la composición del personaje, que me encantó. Pero hoy el minuto a minuto hace que haya cambios permanentes. Te convocan para una historia que termina siendo otra cosa, porque de pronto algo no funcionó. Entonces le dan un giro a la historia. El actor tiene que estar dispuesto a adaptarse a lo que venga.

¿Por qué te parece que "Jacinta Pichimahuida" quedó tanto en el imaginario de la gente?

—Y, por un lado influyó que la protagonizaba Evangelina Salazar, con todo aquel auge de que se había casado con Palito Ortega. La gente la seguía mucho. Y también porque era toda de chicos, éramos todos muy sanos. Es verdad que mi personaje era un poco de asquerosita, porque era la hija del doctor, que no quería al negrito. Hoy me di cuenta que el personaje era racista. Estaba planteada esa cosa de las clases sociales y cómo se reflejaban en la escuela. El que era pobre, la chica bien, la estudiosa, el burro.

¿Cuál es el mayor mal de los argentinos?

—La soberbia.

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