Maxi de la Cruz

"Si hacés teatro vas a contramano"

El lunes 8, es decir, tres semanas atrás, se entregaron en Carlos Paz los premios Carlos 2016, en los que Maxi de la Cruz resultó ganador en la categoría Figura Destacada Masculina, por su actuación en Una pequeña gran mujer. Hoy ese espectáculo da su última función en la ciudad turística argentina, para luego comenzar una gira que los podría traer a Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El actor conquistó el Premio Carlos.

La idea es recorrer las provincias argentinas, ir a Paraguay, y continuar por Paysandú, Salto, Mercedes y Montevideo, a lo largo de abril y mayo. "Argentina es gigante: la idea es hacer una gira no muy grande, pero ya estuve hablando, para ver si la podemos llevar a Montevideo", adelantó el actor uruguayo, en un distendido diálogo con El País.

—¿En quién pensaste al recibir el premio?

—Qué sé yo: se te cruzan un montón de cosas. Obviamente lo primero que se me cruzó por la cabeza fue mi viejo, por todo: incluso porque entre los ternados muchos son gente que papá conoce mucho, son amigos. Faltaba que esté también ternado mi viejo. Y salvo (Pablo) Rago, que tampoco es un pibe, los demás son gente de larga trayectoria. Fue una mezcla de sensaciones: también por supuesto pensé en mi familia. Una sorpresa súper linda: el premio fue a Primera Figura Destacada, y cuando leí quiénes integraban la terna pensé que yo estaba perdido. Estaba con "El Negro" Lavié, Emilio Disi, Osvaldo Laport y Rago. Y cuando salió mi nombre me sorprendió bastante: antes pensaba que lo tenía perdido, pero bien, sin ningún dolor.

—¿Cuál sentís que es el fuerte de Una pequeña gran mujer, el show que estás haciendo?

—Es un show producido por Flavio Mendoza, que se lo armó para Noelia Pompa. La idea es contar un poco de la historia de ella, su vida, las contras que tuvo que enfrentar. Y deja como un mensaje, por decirlo así, de que todo se puede. De hecho el público se identifica: hasta nosotros mismos. Y cuando me invitaron a participar, me gustó la idea, el elenco, y la presencia de Flavio me daba una seguridad en cuanto a lo estético, a la calidad del show. Para Noelia fue un desafío, porque nunca había actuado, ni hablado al público de frente, desde un monólogo.

—¿Concretamente qué hacés en el show?

—Yo hago seis personajes, que entran en distintos momentos de la vida de Noelia. Uno de cuando ella es bebé, otro de su fiesta de 15, donde hago de modisto. Luego hago del jefe de ella. Por suerte el espectáculo me permite hacer mucha cosa, recorrer muchos personajes. Yo extrañaba también la actuación cien por ciento. Porque en Stravaganza venía haciendo monólogos, y mucho trabajo corporal, y no tanto de actuación, que acá se da más.

—¿Cómo es Carlos Paz como plaza de espectáculos?

—Es una plaza muy grande, en el sentido de que viene mucha gente, no físicamente. Es mucha gente en un lugar chico. Mucha gente de Córdoba capital, que viene por el fin de semana. Hay mucha movida, muchos teatros, muchos artistas que vienen de Buenos Aires, pero también otros de Carlos Paz mismo. Hay mucha movida nocturna. Y el público es de familias, clase media, también egresados, en diciembre. También es un paisaje de muchas sierras, como si fuera Minas.

—¿El público argentino te ve como uruguayo?

—Mucha gente capaz que no sabe que soy uruguayo, y les cae la ficha cuando me preguntan. Claro que en el ambiente sí, la mayoría lo sabe, pero el público no. Yo soy uruguayo, pero siempre tuve una afinidad muy grande con Argentina también por un tema familiar. Por mi viejo y mi familia: también mi mujer es argentina. Y tengo muchos amigos argentinos y llevo muchos años acá. Siempre me sentí muy cómodo en Argentina, incluso antes de venir a trabajar.

—¿Te cuesta entrar a la televisión argentina porque te ven como de otro palo?

—Yo no sé si me ven de otro palo, me parece que no se dio. He trabajado como actor en algunas tiras, en pequeños papeles, pero también a veces me han llamado y he tenido que decir que no porque estaba haciendo teatro. Fijate: yo me vine para Carlos Paz hacia el 11 de diciembre, y me llamaron para Esperanza mía, para hacer unas cuantas escenas. Les tuve que decir que no porque ya estaba ensayando. Son cosas que no tenés cómo evitar: por suerte tuve que decir que no porque estaba trabajando. Quizá lo que me está faltando es decir: no me comprometo con nada de teatro, y espero. Pero es bravo: si esperás y no te llaman, vas muerto. Es difícil manejarlo. Pero ya se va a dar. Con Pol-ka tengo muy buena onda, son quienes siempre me han llamado, y con quienes varias veces trabajé. En general siempre me llaman como actor, pero me gustaría también hacer algo en la televisión como humorista.

—Vivís en Bs. Aires, ¿en qué zona? ¿Estás mucho en tu casa?

—En Núñez, un lindo barrio, porque es tranqui, y me queda cerca del teatro. No cerca de distancia, pero sí porque vas por autopista. Siempre viví por ahí, por Belgrano o por Núñez, y ahora por mayo me mudo, pero también por ahí. Me encanta estar en casa: lo que pasa es que cuando hacés teatro, vas a contramano de todo el mundo. Arrancás a las seis de la tarde y terminás a las dos de la mañana. Cuando no estoy ensayando, trato de estar en casa, o en el gimnasio. Juego al fútbol bastante: tengo un grupo de artistas con el que nos juntamos a jugar. Y muchas veces nos juntamos con el resto de los uruguayos que están por acá: vamos a cenar con Alvarito Navia, con Seba Almada.

—¿Cómo ves que cambió en Uruguay el mundo del espectáculo desde que vos empezaste?

—Cambió y para bien. En televisión ha avanzado un montón a nivel de producción, por lo menos eso es lo que veo en el Canal 12. Se ha invertido mucho, y se le han abierto las puertas a un montón de figuras. Creo, además, que se generó todo un ambiente de gente conocida, de famosos en Uruguay; toda esa movida le hace bien a todos. Se retroalimenta todo. Y en teatro, el stand up y muchos artistas jóvenes que han salido a hacer personajes, ha arrimado un montón de público nuevo, al teatro y a los boliches, que antes no iba nunca. Eso me parece re piola.

—¿De tu viejo qué es lo que más aprendiste a nivel artístico?

—Sobre todo, a tener capacidad de laburo, y generar cosas desde uno. Porque está bueno no depender de nadie, y tener cada uno su chacrita para poder defenderte, también en las malas. Y además el amor por esto. Y las charlas que tuvimos: yo me acuerdo la charla que tuvimos antes de que yo me fuera a Argentina, o cuando iba a tener mi primer programa de televisión. Siempre hablamos mucho: antes, de pibe, capaz que no le hacía mucho caso, pero eso te queda en la cabecita, y después, con el tiempo, dije: tenía razón papá.

—¿Cuál de los consejos de tu padre tenés más presente?

—Muchos. Uno que está bueno es que uno va a salir en la tele, te hacés conocido, te saludan, recibís premios, pero es un laburo. No sos más que nadie: solo tenés la posibilidad de que la gente te vea. Esto es un trabajo, y hay que hacerlo con respeto, sin creerse más que nadie. Y queriendo lo que uno hace. Mi viejo siempre tuvo el trabajo como muy presente.

—¿Ves muchas peleas en el ambiente artístico?

—El artista tiene mucho ego y lo más difícil es saber manejar eso. Algunas cosas son exageradas o inventadas, pero también hay rivalidades. Tenés que estar cuidándote, y tratar de más o menos sacarle la ficha a la gente. Ver con quien estar bien, y con quien ni estar. Pero de última, eso pasa en la vida en general, más allá de un escenario o de la televisión. En una oficina también pasa. Es parte de la condición humana. Pero hay que tener la conciencia tranquila y hacer las cosas bien. Y más allá de eso, tratar de llevarse bien con todo el mundo: eso es fundamental, sobre todo a la hora de hacer humor.

—La última: ¿en qué te gusta gastar el dinero?

—La pregunta habría que hacérmela al revés: ¿por qué no te gusta gastarlo? Soy medio de guardarlo. Eso también es culpa de mi viejo: me metió tanto miedo con eso que este laburo es pan para hoy y hambre para mañana. Yo trato de darme todos los gustos, pero con consciencia. Si fuera a hacer un viaje a pagarlo en cuotas, no lo disfruto. Claro que me gustan los viajes, y cosas de tecnología. Sale un aparatito nuevo, me lo compro. Pero espero, o compro por eBay, en el remate. Y siempre lo saco más barato. Trato de hacer rendir el dinero lo más que pueda. Todo el mundo me gasta de que soy medio tacaño, pero es más conmigo que con el resto. Si vamos a comer a un lado, no estoy haciendo los números para ver si pagó más uno u otro.

MIRANDO PARA EL FUTURO.

Los sueños de un artista del teatro y la televisión.

Una pequeña gran mujer, el show que le dio a Maxi de la Cruz el Premio Carlos, es un espectáculo que conjuga muchos elementos: "tiene números musicales, los monólogos, y muchos personajes que cantan y bailan", detalla el actor uruguayo, que este verano se sumó a la cartelera de Punta del Este.

"Por un tema de distancias, vuelos y horarios, se me complicaba mucho para trabajar este verano en Punta del Este: me quedé con unas ganas terribles. De hecho estoy viendo si en Semana Santa puedo hacer un show en Punta del Este. Y a partir de mayo me gustaría programar algo en Montevideo".

El intérprete está feliz desarrollando su carrera de uno y otro lado del Plata, y asegura que todavía tiene mucho por apostar. "Para mí lo principal es que me conozcan bien mis colegas, los productores, el medio, que vean tu laburo y sepan qué podés hacer. Eso es lo principal para mí. Después, eso de ser popular: acá en Argentina, voy por la calle y la gente no me conoce mucho. Mucha gente no me conoce. En Uruguay me conocen mucho más: pero todos son pasos. La popularidad te la da más la televisión, y yo en Argentina hice pero poca. Todavía me queda mucho por hacer", explica el humorista.

"Uno de mis objetivos acá en Argentina, es poder generar un show en vivo, como los hago en Uruguay, y tener buena respuesta del público. Eso es difícil de lograr: en Uruguay se me dio, con mucho laburo y de a poco, y nunca es fácil. Uno de mis proyectos a futuro en Argentina sería generar un espectáculo propio, y en Calle Corrientes sería maravilloso. Pero me lo tomo con calma: si tiene que venir va a llegar. Pero va a llegar con laburo y con tiempo: nada es de un día para el otro".

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