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Teatro que se arregla y maquilla para seguir vivo

El histórico Stella reabrió con algunas mejoras significativas.

El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto
El Teatro Stella se renueva.Foto: Fernando Ponzetto

La semana pasada el Teatro Stella reabrió sus puertas al público, luego de una refacción que le ha permitido mejorar sus instalaciones y a la vez evitar que el histórico inmueble se siga deteriorando. El espectáculo de la reapertura es La culpa la tuvo el tranvía, de la dramaturga argentina Cristina Merelli, que va los viernes a las 21:00 en la Sala Dos.

Los arreglos del teatro abarcan ambas salas: en la sala menor se hizo la instalación eléctrica nueva, las luces, se reparó el revoque y se pintó. También se hizo el piso del escenario. A la sala mayor se le cambió la parrilla de luces y se le hizo pintura: el teatro recibió mejoras en sanitaria y electricidad, y se mejoraron los camarines.

El Stella (una joya arquitectónica de fines del siglo XIX), había sufrido tiempo atrás filtraciones de agua desde el techo, que habían humedecido la sala y deteriorado las instalaciones. Ahora se impermeabilizó la azotea, de modo de frenar el deterioro. Otro punto débil del noble edificio es la falta de una buena aislación acústica, lo que le ha ocasionado problemas con los vecinos.

Las obras se fueron haciendo a lo largo de este año y el anterior, en parte con dinero recaudado tanto por espectáculos como por el alquiler de la sala. Según la actriz Lidia Etchemendy, secretaria general del teatro, en este momento la sala mayor está en condiciones de ser utilizada, aunque la galería alta no está en buenas condiciones. "Yo no dejaría que la usen. Esas maderas han venido resistiendo durante muchísimos años y muchas inundaciones", señala la actriz.

Pese a las mejoras, queda mucho por hacer. "Sigue quedando comprometida toda la parte de la galería alta, y cosas como el aire acondicionado y calefacción, que están totalmente perimidos. Sin embargo, con estas lluvias que hubo no nos ha pasado nada: o sea que uno de los más grandes problemas quedó resuelto. Pero nos falta cambiar las líneas de cable de la sala principal, y los aparatos de aire acondicionado: en este momento nadie quiere ir a un teatro que no tenga aire acondicionado", puntualiza Etchemendy, integrante de la compañía La Gaviota, que gestiona esa sala. La gestora calcula que hasta ahora han invertido entre 8.000 y 10.000 dólares en arreglos, con escaso apoyo de fondos oficiales. "Flojísimo", dice la secretaria general a la hora de definir el apoyo oficial recibido hasta ahora.

"El teatro se está empezando a arreglar", afirma Mauricio González, director de La culpa la tuvo el tranvía, que todos los viernes en ese teatro protagonizan Miguel García y Diana Santos. "Apuntamos a eso, a que La Gaviota retome su vuelo y vuelva a ser un referente dentro del teatro uruguayo", señala el director.

El espectáculo que ahora anima la cartelera del Stella aborda un momento en la vida de un matrimonio, compuesto por un escritor fracasado y su mujer, mucho menos instruida, para hurgar en las complejas relaciones humanas. En la decadencia de la pareja, los personajes describen el matrimonio desde una óptica cargada de humor negro, a la vez que se enfrascan en mutuas venganzas. Engaños y provocaciones prometen un desenlace inesperado. "Hay muchos desencuentros entre ellos, y conflictos que son bastante jocosos, y se dan ciertas pequeñas venganzas, en las que hay malicia pero también un amor muy profundo", indica el director, integrante de La Gaviota.

"La obra se da dentro del hogar, en el living: el personaje masculino está tratando de culminar su novela, y llega ella, con una problemática totalmente distinta. La Sala Dos permite una interpretación mucho más cercana, porque es una sala intimista, especial para este tipo de obra", agrega el director.

González, al ser consultado sobre por qué la compañía ha sufrido un declive tan grande, reflexiona: "Muchas cosas. Mayormente ha sido producto de los avatares económicos. El público fue decayendo, y los actores no respondían al grupo, y así se fue dando: los grupos los hacen las personas".

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