crítica Como rellenar un bikini salvaje

Teatro ansioso para ver con un trago en la mano

Graciela Rodríguez los viernes de noche en Undermovie

Graciela Rodríguez
Graciela Rodríguez, una actriz imparable. Foto: Fernando Ponzetto

A veces el teatro es más una reunión social, otras un pasatiempo, otras, una experiencia estética para unos pocos. Cómo rellenar un bikini salvaje tiene su propio ambiente, que se parece al de una reunión de amigos. En Undermovie, público de aspecto acomodado se junta en torno a las mesas, con tragos, y mucho pop corn gentileza de la casa. Hay grupos de amigas, gente de mediana edad, personas mayores, que parecen haber salido un viernes de noche para charlar y ponerse al día, y de paso ver teatro. Cuando Graciela Rodríguez sale a escena, los espectadores están hablando a pleno.

Y la actriz toma la palabra, para desarrollar una galería de personajes, vinculados entre ellos por lazos de parentesco y por el hilo que va armando la historia. Dos hermanas, una psicóloga, una empleada doméstica: la intérprete salta de un personaje a otro, los hace dialogar, cambiando con habilidad de tonos de voz, de caracterización. 

El público se conecta con estas caracterizaciones crudas, descarnadas, que describen relaciones duras, seres complicados, problemáticas familiares, vínculos cotidianos llenos de agresividad y de dolor. Los espectadores ríen (no mucho), tanto por la trama de la obra como por la interpretación de Rodríguez, que ansiosa en escena salta de una cosa a otra, recorre el pequeño escenario, gesticula brutalmente, haciendo propias esas criaturas de ficción en choque constante.

La actriz está lejos de buscar un costado elegante, y no se detiene en matices, suavidades, tonos medios. Más bien es una bomba que estalla en el escenario, con un enterito rojo intenso que le marca las formas redondas del cuerpo.

De la enorme trama que despliega, seguramente en algún punto cada espectador encuentre una afinidad, una historia parecida que le ocurrió a él o a algún allegado. La gente bebe, come, ríe y comenta. Y queda instalado un código representacional que tiene mucho de velada social. Quizá entre las cosas que se cuentan los espectadores algo puede haber de los choques afectivos, de los desencuentros, las rivalidades que protagonizan todos esos personajes, orquestados desde una única actriz.

Por momentos parece que el público se centra más en la instancia social que está viviendo, que en lo que va diciendo y haciendo la artista. También a veces entran en juego tantas palabras, tanta verborragia por parte de Rodríguez, que el espectador se puede perder un poco de todo lo que está sucediendo a nivel de ficción. Pero los espectadores pasan cómodos, parecen estar bien, y se divierten del ambiente que se crea. Y no tiene nada de mal, porque cada quien va al teatro a lo que tiene ganas.

ficha

Cómo rellenar un bikini salvaje [***]

Autor: Miguel Falabella. Actriz: unipersonal de Graciela Rodríguez. Sala: Undermovie, en Montevideo Shopping Center. Funciones: viernes a las 21.00. Entradas en la boletería del teatro, a $ $455

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