teatro infantil

Lo que el Solís dará en Vacaciones de Julio

“Vacaciones de Julio muchas veces se transforma en una especie de carnicería", asegura Martín Romanelli

Teatro infantil en el Solís
Fernández, Collazo, Romanelli y Barrera. Foto: Santiago Bouzas

El Solís prepara tres producciones grandes, y algunas más chicas, para las vacaciones de invierno, aunque este fin de semana ya sube a escena algún espectáculo infantil. Desde este sábado estará en la Zavala Muniz El ilustrador, un espectáculo de Damián Barrera, quien el año pasado presentó El lugar de las luciérnagas. El inquieto creador local vuelve a trabajar con su mezcla de tecnología y teatro, esta vez para contar la historia de un ilustrador, que tiene la ardua tarea de ilustrar todos los libros del mundo. Irá este fin de semana y el siguiente, y luego queda en cartel todos los días durante las vacaciones.

Barrera mezclará en una trama fantasía, irrealidad, y problemas familiares, desde una estética que incorpora elementos como los videojuegos y otros formatos que están próximos a universo visual infantil.

Dos de los titiriteros uruguayos de más talento se darán cita en el Solís: Martín Romanelli, que ofrecerá Bajo el árbol, y Daniel Ovidio Fernández, con Cosas de titiritero. Y con producciones bien distintas: el primero con un espectáculo de gran despliegue. Y Fernández con una propuesta más intimista.

En la sala principal, Romanelli (fundador de la compañía Bosquimanos Koryak, hoy Kompania Romanelli) vuelve a presentar un trabajo de mucha producción visual y tecnológica, que incluye, entre otras novedades, objetos voladores controlados a distancia. El objetivo es contar la historia de un cardumen que pierde una cría, por medio de un trabajo con poco texto, que transita entre el humor, algo de miedo, y una poética muy visual. La obra sube a escena el sábado 30.

Daniel Ovidio Fernández, el creador de la Ovidio Titers Band, presenta un espectáculo inusual en su carrera. Cosas de titiritero, en la Sala Delmira Agustini, es una obra de 50 minutos, en la que el artista estará él mismo en escena, actuando, junto a un grupo de títeres. La meta es contar la historia de un titiritero ambulante, con algunos puntos autobiográficos, y la ayuda de algunos niños del público, con algunos tramos en los que la luz negra busca dotar de mayor espectacularidad al resultado. El artista irá narrando y mostrando obras breves, mientras va explicando cómo es que funcionan los títeres, alternando torpezas y apuros. También arranca el sábado 30.

Algunas obras menudas y otras propuestas fuera de lo común sumarán espectadores al teatro más antiguo del país. Habrá visitas guiadas para niños, en las que el objetivo es descubrir un hada que se esconde en el teatro. Y la narradora oral Niré Collazo preparó historias populares, apoyadas por una serie de libros raros, bajo el nombre Abú.

Y la novedad más grande es un nuevo espacio artístico en el Solís: Re-suena. Se trata de un lugar con instrumentos sonoros no convencionales, hechos en base a objetos cotidianos. Llevado adelante por Cacho Rodríguez, instrumentos de cuerda, viento y percusión son puestos a disposición del público menudo, y guiados por un video, se realizarán melodías. “La idea es que no hace música el que no quiere”, sintetiza Rodríguez.

“Vacaciones de Julio muchas veces se transforma en una especie de carnicería, y hay mucha cosa muy vacía de contenido. Y sobre todo algunos espectáculos que vienen de afuera, con cosas que no sé si son saludables para nuestros niños, que lógicamente tienen todo el derecho de realizar. Pero está bueno que el Solís produzca este tipo de cuentos, de vivencias. Porque lo que tratamos es que las familias vivan lo que vengan a ver”, sintetizó Romanelli.

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