Entrevista a Marianella Morena

“Lo solemne es algo caduco”

La directora teatral estrena su nuevo espectáculo: Ella sobre ella, en la Zavala Muniz

Marianella Morena
Marianella Morena. Foto: Francisco Flores

Está entre los grandes creadores del teatro uruguayo, y sus obras recorren el mundo. Y el jueves 10 de mayo estrena en la Sala Zavala Muniz Ella sobre ella, con texto y dirección propias. Se trata de un unipersonal de Mané Pérez que toma como tema a Carlota Ferreira, para crear desde allí una nueva pesquisa escénica. Y para mitad de año prepara un gran montaje en el escenario mayor del Solís, de carácter multidisciplinario. Las entradas para Ella sobre ella están en Tickantel, a $ 350.

-¿Por qué Carlota Ferreira como protagonista de tu nuevo montaje?

-Vengo trabajando con mujeres uruguayas, rescatando esas mujeres que tuvieron la capacidad de adelantarse a su tiempo: me parece un buen material político. Carlota fue una mujer que tuvo la capacidad de romper con el mandato social, y tiene un guiño histórico que tiene algo de ironía, que ella trasciende por el cuadro de Blanes. Su obra en realidad tiene que ver con su vida privada, y eso en realidad es un adelanto: hoy en día es muy común que la gente trascienda por su vida privada. La gente que mira Intrusos sabe a qué me estoy refiriendo. Y acá estamos hablando de una mujer del 800, y si entrás en Wikipedia encontrás que dice ‘mujer de vida turbulenta’. Andá a saber qué significa ‘vida turbulenta’ hoy en día. Es más, me gustaría a mí tener una vida turbulenta.

-¿Y escénicamente?

-Escénicamente es un material poderoso, desde una línea de acumulación, de capas: Carlota, Marianella, Mané Pérez, y luego Blanes, y Nicanor, que siempre salen de Carlota. Me interesa acá hablar de erotismo, que siempre es altamente político.

-Si comparás tu versión de Don Juan, de una década atrás, con tus montajes más nuevos, como No daré hijos, daré versos, o Rabiosa melancolía...

-Aquello era más solemne, esa es la palabra. Creo que hubo un cambio que fue en Las Julietas, que no dije ‘basta de solemnidad’. Creo que la solemnidad destruye al teatro. Vos podés hablar de cosas tremendas, pero no pueden ser solemnes. Porque tenés una brecha con tu tiempo: hoy la gente no es solemne. Nadie, ni un presidente, ni un profesor. Lo solemne es algo caduco. Y en el teatro la solemnidad no está solamente ubicada en lo arcaico. Hay teatro contemporáneo solemne. Yo trabajé específicamente en eliminar la solemnidad: porque estás haciendo teatro, no salvando vidas. En un momento, la solemnidad y la frivolidad se rozan. Y para crear tenés que estar tranquilo, relajado.

-¿Vos con los Premios Florencio cómo te llevás?

-Al Uruguay le haría bien tener muchos premios: a nivel nacional, departamental, de instituciones públicas, con jurado internacional. Para que no haya una mirada tan sesgada como tienen los Premios Florencio. Le haría bien a las artes escénicas, al mercado. Un premio tiene que tener un valor: o significa más trabajo, o dinero, o exportar teatro. Y hoy si ganás un Florencio no generás temporadas, no te llaman las salas por eso. Tampoco te da continuidad laboral. Tampoco plata. ¿Cuál es el rol de un premio? Es algo que la comunidad nuestra debe pensar. En el deporte y en las ciencias está claro qué significan los premios.

-Si presentás un texto al Premio Nacional de Teatro, del MEC, no parecen textos premiables...

-Lo que nos está pasando, y es muy bueno, es que la creación va delante de la burocracia, del formulario. Estamos en un nivel de velocidad, y de cambio, que cuando se sistematiza, y se convierte en una forma de colaboración, ésta ya no funciona como tal. Queda atrasada. Heiner Müller, uno de los grandes dramaturgos del siglo XX, vos leés los textos y no son teatrales. Lo mismo Rodrigo García, Angélica Liddell, o Sarah Kane.

-¿Cómo ves, por ejemplo, a Teatro Circular?

-A mí el Circular, por ejemplo, nunca me invitó a dirigir. Con eso no estoy diciendo que me tienen que invitar. Pero creo que a veces están como aislados: creo que en una población tan reducida de artistas como la nuestra, entre nosotros trabajamos tan poco. No hay un intercambio más fluido, que podría ser sumamente rico. No tengo ni idea a qué responde, ni me preocupa porque no me falta trabajo. Creo que seríamos más fuertes si entre nosotros colaboráramos más.

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