TEATRO

Hasta un simple espantapájaros tiene su vocación

Felipe se presenta diariamente en la Zavala Muniz.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Felipe", fue llevado al escenario por grupo L'Arcaza Teatro. Foto: Difusión

Una obra para bien chiquitos, que también la pueden disfrutar los niños más grandes. Felipe es un espantapájaros que descubre que tiene talento para contar cuentos. Con su seductor relato fue convocando a los animales del bosque, incluyendo a los pájaros, que además de escucharlo empezaron a comer las semillas de los girasoles. Y aquí se plantea el dilema de Felipe: ¿seguir contando cuentos o trabajar de espantapájaros y ahuyentar a sus amigos?

La obra, sobre texto de Susana Olaondo, la está llevando adelante el grupo LArcaza Teatro, en la Sala Zavala Muniz, del Teatro Solís, durante las vacaciones de julio. "Nuestros espectáculos son para chicos de 3 años en adelante, por la temática y la energía que desarrollamos. Para nosotros es importante generar varios niveles de entendimiento, que sean atractivos para distintas edades. Por ejemplo, los juegos rítmicos son especialmente para los más pequeños. Los juegos de palabras atraen a los niños más grandes, y para los adultos están todos los chistes metateatrales, de situación o de actualidad. Si está bien barajado todo esto la obra logra su cometido", explicó a El País Richard Riveiro, quien codirige y actúa en Felipe junto a Fabiana García y Pablo Albertoni.

Riveiro señala que la clave de estos montajes infantiles es contar historias estimulando la imaginación del público. "Invitamos a desarrollar una complicidad del público, que tenga una mirada activa, tanto niños como adultos. Las canciones y los efectos son todos ejecutados en vivo y también nos cambiamos de vestuario para hacer otros personajes a la vista de todos, de esta forma el juego de la representación es compartido", agrega el artista, también músico, y autor de las canciones de Felipe.

"Las canciones están hechas para ir contando la historia y además aportar información desde lo rítmico a la propuesta. Entonces aparecen ritmos como el folk para dar la sensación de campo o el rock para dar la sensación de rebeldía", cuenta Riveiro, quien con respecto a las letras de las canciones, explica: "Tienen que ser lindas y además encontrar el juego. Entran los juegos de palabras y las rimas chistosas. Además de poder mezclar alguna que otra melodía de referencia para el adulto y generar otros tipos de relaciones y guiños que suelen ser bien recibidos.

Y a su vez el relato busca ser llevado a escena a través de precisas imágenes visuales y lo sonoro, con una rica diversidad de timbres. "Felipe trabaja en una plantación de girasoles, así que era muy importante resolver este punto. Cecilia Bello, quien diseña la escenografía y el vestuario, decidió colocar un piso con ilustraciones en blanco y negro —creada por Claudia Prezioso—, que dialoga con unos girasoles realizados por Gustavo Genta, que tratan de evocar al girasol sin tener que representar la planta de modo realista. De esta manera con 10 girasoles planteamos la idea de que hay una plantación de girasoles".

El actor, músico y director, afirma que los libros de Olaondo son muy ricos para llevar historias al escenario, y que detrás de esos cuentos simples, hay temas profundos planteados con eficacia. En el caso de Felipe, está todo el tema de la vocación en juego", remata.

Felipe va hoy, mañana y el sábado a las 14:00 y 16:00. El domingo 3, martes 5, miércoles 6, jueves 7, viernes 8, sábado 9 y domingo 10, va a las 14:00. Entradas, TickAntel, $ 300.

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