Graciela Rodríguez

"Siempre me mostré como soy"

Entrevista a Graciela Rodríguez por el reestreno del unipersonal Cómo rellenar un bikini salvaje que está los viernes en el Undermovie.

Graciela Rodríguez, desde hoy en el Undermovie con Cómo rellenar un bikini salvaje. Foto: Marcelo Bonjour
Graciela Rodríguez, los viernes en el Undermovie con el unipersonal "Cómo rellenar un bikini salvaje". Foto: Marcelo Bonjour

Teatro, televisión y radio: ningún medio le es extraño a Graciela Rodríguez, una de las caras más reconocibles de la farándula local, que regresa con el exitoso unipersonal Cómo rellenar un bikini salvaje, los viernes en el Undermovie, después de terminar una gira por el interior.

—Estuviste de gira antes de llegar al Undermovie. ¿Cómo te fue por el interior?

—Estamos llenando salas, queda gente afuera y para mí está bárbaro porque hace un tiempo que no hacía giras, y esto hace que esté más fresquito todo.

—¿Cómo es volver a hacer una obra 20 años después?

—Es mucha emoción. Llevo siete funciones en el interior y se siente el cariño del público, me aplauden con una calidez que transmite una emoción muy grande. También fue un desafío hacerlo de nuevo.

Cómo rellenar un bikini salvaje fue tu primer unipersonal. ¿Tiene una emoción extra el retomar esos personajes?

—Tenía miedo cuando encaré, después de 20 años, porque fue mi primer unipersonal. Una obra que fue recibida con los brazos abiertos, le encantó al público de todas las edades y fue premiada.

—Y te llevó por el exterior.

—Sí, fui a Washington y en Nueva York, en el Teatro Repertorio Español que me presenté, a los pocos días de volver me enteré que gané el premio Ace y el premio Hola, de la prensa y de los actores. Uno de los premios me lo mandaron, el otro no pude ir a recibirlo. Viajé también a Grecia, a muchos lados, y también al interior. Es que se trata de una obra que el público quiere seguir viendo.

—Son 10 personajes los que interpretás aquí. ¿Cómo es lograr ese desdoblamiento en el escenario?

—Es un volver a jugar. Como cuando era la hora de la siesta, que no dormía, mi madre me ponía una manta en el piso y jugaba con las muñecas, y hacía de madre, hija, amiga y todas las voces. Y aquí el público tiene que jugar con la imaginación. Tiene que imaginar que está frente a Mabel, Arturo, Mike, María José o Vanesa, que llevan la obra adelante. Estos personajes son los que interactúan, a veces entre dos o tres; no son monólogos aislados, aquí dialogan.

Graciela Rodríguez. Foto: Marcelo Bonjour
Graciela Rodríguez: "Cuando dejaron de llegar proyectos, empecé a hacerlos yo". Foto: Marcelo Bonjour

—¿Tuviste algún inconveniente para volver a hacer esta obra?

—No, le escribí a Miguel Falabella que es el autor, preguntándole si se acordaba de mí, y me responde al tiempo, porque está con muchos proyectos: “¡Cómo no me voy a acordar de la uruguaya que hizo Bikini!”. A Miguel le está yendo muy bien.

—A vos siempre te ha ido bastante bien.

—Me ha ido bien con el público. Me siento querida a mis 61 años. También sigo en Buscadores y ya tengo arreglado todo el año que viene, que para mí, como buena virginiana, es una tranquilidad. También somos exigentes.

—¿Sos autoexigente?

—Siempre. Muy detallista con mis personajes, desde la tele. Porque te podían decir: “hacé de mujer”, pero una es la que armaba el personaje en los pocos minutos que teníamos. Y de repente tenía éxito y estaba varios años al aire.

—Así que el año que viene ya está casi armado.

—Sí, también voy a ver si me animo a dar un taller de lo que la gente me conoce más: comedia. Hace años que me preguntan si no doy clases. Pero tengo miedo porque estás formando a alguien, le das ideas, cree en vos y lo que le digas tiene que ser algo muy certero. Y no todo el mundo sabe comunicar los conocimientos. Pero también me da lástima no poder transmitirlo, y quiero hacerlo.

—Con tantas obras que has estrenado este año, Un cacho de vida, Tr3s y ahora Bikini salvaje, ¿cómo hacés para no olvidarte de la letra?

—A veces te podés olvidar. Que no me pase, pero puede pasar. O cuando estaba haciendo dos monólogos, me preguntaba dónde está el chip de esta obra. Pero cuando empecé a ensayar para el Bikini, al comenzar a leer, la letra me volvió toda. Y al poco tiempo la recordaba íntegra. Es brutal la memoria.

—¿Te reconocen en la calle?

—Los jóvenes pueden no reconoceme, pero la gente de 30 en adelante se acuerda de una por la cara. Otra gente me reconoce por la voz. Con el público tengo una buena relación, cuando estoy en escena, en la calle o un negocio.

—Es que han sido muchos años en teatro y televisión.

—Pero a veces no importan los años. Por eso siempre me mostré como soy y creo que la gente agradece eso. Por eso cuando está la cosa difícil digo que lo está, porque Uruguay es un país complicado para hacer determinadas cosas y hay que tener cuidado, y saber volver a empezar. Por eso no te la podés creer. Siempre le digo a los jóvenes: no se la crean, porque de repente te toca el éxito y por momentos nada. Así empecé a producir: cuando dejaron de llegar proyectos, empecé a hacerlos yo. No puedo no saber qué haré el año que viene.

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