JOSEP MARIA MIRÓ

"Yo siempre dudo de mi verdad"

El gran escritor catalán estrenará “La travesía” con la Comedia Nacional.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
JOSEP MARIA MIRÓ. Foto: May Circus.

Seguramente se hablará bastante del autor catalán Josep Maria Miró en los próximos meses en Uruguay. La Comedia Nacional está ensayando La travesía, un texto de este destacado dramaturgo, que Jorge Denevi llevará a escena en desde el 11 de marzo en Sala Verdi.

Se trata de una obra de carácter realista, en la que una religiosa, Cecilia, que trabaja en una zona humanitaria en un punto acechado por un grave conflicto bélico, encuentra a una niña brutalmente agredida. La niña muere en sus brazos, y partir de aquí se plantea una fuerte duda para esta monja, ya que sospecha que la agresión no es fruto de la violencia en la zona sino provocada por alguien de la misma misión donde hay cooperantes de una ONG y también religiosos.

"Mi traductor al francés, Laurent Gallardo, al leerla dijo que la protagonista es una monja nietzscheniana, ya que en este tránsito —travesía de dudas y de revisión de los propios principios y la fe— descubre que Dios ha muerto. Yo digo que La travesía es una obra ética que nos interroga sobre la auténtica naturaleza de nuestros actos. Si podemos hablar de un aspecto simbólico, quizás lo localizaría en las palabras de Óscar, un transportista que circula por el desierto y que aparece en el ecuador de la obra, en el trayecto que une el horror del tercer mundo y la salida hacía el primer mundo", explica Miró analizando su propio texto. La travesía tendrá su estreno mundial en marzo, en manos de la Comedia Nacional.

"Será el primer país donde se represente, aunque ya me han solicitado derechos en otros. Se produce para mi algo nuevo: yo siempre he sido el primero en dirigir y estrenar todas mis obras en Cataluña y ahora se dará el caso que ocurre antes en el extranjero y en manos de otro director.

Ocurrirá lo mismo unos días después con Umbrío que se estrena el 29 de marzo en el Teatro San Martín de Buenos Aires, con dirección de Luciano Suardi. Esta es una situación nueva y muy estimulante", adelanta.

—¿Tomaste contacto con Jorge Denevi para hablar de la puesta en escena?

—Sí, poco antes de empezar los ensayos, Jorge Denevi y yo nos intercambiamos correos electrónicos. Él me contó que los últimos textos que había dirigido fueron Viaje de un largo día hacia la noche y Fin de partida, y añadió: ni Beckett ni ONeill podrían decir nada. ¿Pero cómo hacemos contigo?. Yo le respondí que me tratara con el mismo respeto y rigor que a Beckett y a ONeill, y al mismo tiempo como si yo también estuviera muerto. Que yo sea el autor de un texto no me da la verdad absoluta sobre nada, ni quiere decir que mi propia opción de dirección sea la mejor. Mi obra tiene que ser un material libre, sujeto a miradas diversas, no solo cómo afrontarlo escénicamente, sino también para el espectador y el lector.

—¿Conocés al elenco que hará la obra?

—Hay una anécdota graciosa: hace ya unos meses recibí un mensaje del amigo Sergio Blanco, que se había comprado un volumen de editorial Losada con cinco de mis obras. Yo le dije que la última del volumen —La travesía— era una obra para Roxana Blanco, que era la actriz ideal para hacerla en Uruguay. Lo más curioso es que dos días después de esta conversación, recibo un correo de la Comedia Nacional que se habían leído este volumen y que querían estrenar La travesía. Y cuando leo los nombres del elenco… veo que lo protagonizará Roxana! Denevi me dijo que parecía escrita para ella. Son de esas coincidencias magníficas.

—¿Viniste alguna vez a Uruguay? ¿Qué sabés, o qué te interesa de este país?

—Estuve en Uruguay tres meses en 2013 gracias a una beca de Iberescena y desde entonces he estado algunas ocasiones más. Es un país que quiero y con el que siento enormes similitudes con Cataluña. Y en el que he encontrado nombres, teatralidades y sensibilidades que adoro. En La Gringa vi un espectáculo maravilloso, Bienvenido a casa de Roberto Suárez. Simplemente brutal. Suárez me pareció un creador personalísimo y excelente. También vi esa maravilla llamada Proyecto Felisberto, dirigida por Mariana Percovich, que tendría que ser un espectáculo regular, y patrimonio de la ciudad. Fue una buena elección ir a Uruguay gracias a esa beca. Puede parecer un país chico, pero cuando te metes te das cuenta que es enorme.

—¿Qué medida América Latina está en tu horizonte cultural?

—Por sus dimensiones y variedad cultural es una fuente enorme de referencias artísticas. Fíjate, que mis dos últimas lecturas son autores hispanoamericanos: el chileno Pedro Lemebel, y el colombiano Álvaro Mutis. Y también nos une el pasado. Algunos de los destacados nombres del exilio catalán encontraron acogida en América Latina, como la actriz Margarita Xirgu, que pudo desarrollar su carrera en Uruguay, donde tuvo un peso enorme, llegando a dirigir la Comedia Nacional. Por eso es un honor poder estrenar en la Comedia Nacional. Personalmente, es una geografía a la que estoy enormemente agradecido. Ahora mismo se han estrenado más obras mías en América Latina que en Europa, o incluso que en Madrid. En el tiempo que en Madrid he estrenado una obra, en Buenos Aires se han estrenado cuatro y hay varios proyectos más en camino.

—Acá en Montevideo conocemos El principio de Arquímedes, que ya la hizo un elenco uruguayo. ¿Tiene algo en común con La travesía?

—Cuando se publicaron cinco de mis obras entre 2011 y 2015 en el volumen de editorial Losada (la primera de este período, El principio de Arquímedes, y la última, La travesía), un amigo que revisó los textos para la edición me dijo que eran cinco obras completamente distintas pero que detrás se reconocía una misma voz. Tienen cinco años de diferencia, lo que supone una evolución de escritura pero también vital. Con La travesía, me di cuenta más tarde, cuando ya la había terminado: es una obra que he escrito en 20 años. Hay un viaje vital sobre los ideales, algunas renuncias y frustraciones que se quedan en el camino y también la idea que en un mundo terrible, la cultura es de los pocos espacios salvíficos para la humanidad.

—Tú a veces apuntás a introducir matices en ideologías dominantes, que hoy son prácticamente impuestas, sin mucho cuestionamiento, desde lo políticamente correcto. ¿Es así?

—Salvador Espriu, uno de los grandes escritores catalanes de la última mitad del siglo XX, escribió: Pensad que el espejo de la verdad se rompió en los orígenes en pedazos pequeñísimos, y en cada uno de estos pedazos se encuentra asimismo una pizca de auténtica luz. Es una cita bellísima y una lúcida mirada a la condición humana y a sus enfrentamientos. La cuestión de la verdad está presente en varias de mis obras e intento que los personajes tengan cada cual la suya y que el espectador tenga que formarse una opinión. Tengo mi verdad, pero yo siempre dudo de mi verdad, como dudo de las supuestas verdades hegemónicas, sobre todo en un mundo donde se está instalando una peligrosa corrección política.

—¿Qué temas te interesaría llevar a escena y todavía no lo hiciste?

—La tensión sexual, tarde o temprano, la tenemos que resolver, ¿no crees? Por ello intento llevar a escena todo lo que deseo. O sea que… estoy en ello en cada una de mis obras.

Casi como si se tratara de una fotografía

"No acostumbro a dar pautas de lectura sobre mis textos y a interferir en la recepción sobre qué quiero contar o como deben ser leídos. Yo escribo mi teatro. Expongo. Cuento. Casi como si se tratara de una fotografía. Busco un espectador activo que participe en la reconstrucción de este relato y que se posicione sobre ello. En mis obras abro interrogantes sobre cuestiones de las que no tengo respuesta y confío que el espacio de representación se convierta en un diálogo con el público y en un espacio de reflexión y debate. En La travesía, a diferencia de otras de mis obras, el desenlace y más concretamente la última réplica, obligará a revisar toda la función".

Perfil

Licenciado en dirección y dramaturgia, Miró comenzó a escribir teatro en 2005, y desde entonces sus textos se han traducido a más de una quincena de idiomas. Desde que escribió El principio de Arquímedes, en 2011, la pieza ha sido llevada al escenario en más de treinta países.

"La obra plantea el dilema en un natatorio cuando los padres se quejan que un monitor ha abrazado y besado a uno de los pequeños. La preocupación con la relación de los adultos con los menores nos interpela a todos, como padres, familiares, educadores o simplemente como ciudadanos. La realidad de cada geografía cambia. En México noté el miedo por la violencia con el menor; en Argentina, una sociedad muy analítica, cogía fuerza el tema de la sospecha y el rumor. Supongo que su éxito tiene que ver con un tema que nos toca a todos y que el texto por abierto o caleidoscopio permite generar muchas claves de lectura".

Nombre:

Josep Maria Miró.

Nació:

Barcelona, 1977.

Otros datos:

Autor y director de teatro español.

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