Crítica: La ronda

Entre el sexo fuerte y las sutilezas

En Teatro El Galpón, Levón escenificó con habilidad un texto de Arthur Schnitzler

La ronda
La ronda, un espectáculo recomendable. Foto: Alejandro Persichetti

Es un texto bien para Levón, un actor y director que cultiva las sutilezas, pero también la frontalidad. Y La ronda, de Arthur Schnitzler, armoniza bien ambos aspectos, tanto en el texto como en su montaje. En El Galpón, un elenco numeroso representa una larga serie de escenas vinculadas a lo sexual, desde los más diversos registros: unas más eróticas, otras más violentas.

El director salvó la difícil forma de la Sala Atahualpa, a través de un tul dispuesto de modo circular, que además dota al escenario de un clima de ensoñación. Allí ocurren escenas muy fuertes, aunque todas estilizadas. La estilización tiene que ver con la calidad de todos los trabajos actorales, y también con la mano del director, que incluyó verdaderas coreografías, muy bien amalgamadas con los aspectos interpretativos. En el elenco conviven distintas generaciones, y todos los actores están alineados a sus roles con precisión.

Lógicamente, estamos ante una obra escrita en otra época, un texto de corte humanista, que parece llevarse mejor con el espectador más experimentado. Más porque se trata de escenas que no estructuran una trama lineal.

Schnitzler fue un autor que interesó mucho al teatro uruguayo de décadas atrás, y fue escenificado por Federico Wolff, Antonio Larreta, y Júver Salcedo, entre otros grandes creadores. Y es un gusto volver a tenerlo en la cartelera, más en una versión tan rica, y estéticamente tan bien resuelta.

ficha

La ronda [****]

Autor: Arthur Schnitzler. Dirección: Levón. Teatro: El Galpón, sábados (21.00) y domingos (19.30). Tickantel, $ 400.

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