Teatro

Seis obras en una maratón teatral

La Comedia Nacional repasa la obra de Carlos Liscano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jimena Pérez en la segunda obra de la maratón Liscano: "Problemas de la señora Macbeth". Foto: DIfusión.

En una propuesta diferente, la Comedia Nacional presenta una conjunción de seis diversas obras sobre textos del escritor y dramaturgo uruguayo Carlos Liscano. En esta ocasión, varios integrantes del elenco asumen el rol de directores de sus propios compañeros y el equipo asume la total responsabilidad de su obra, desde la puesta en escena hasta los aspectos técnicos (cinco de ellas son unipersonales). Esta dinámica surge como parte del ciclo "Entre nosotros", en un ejercicio de entrenamiento de dirección para los integrantes del elenco.

El espectáculo —que va viernes, sábado y domingo en la sala principal del Solís— lo forman seis piezas.

El primero en salir a escena en un escenario que se agranda con la sola presencia de una silla es Leandro Íbero Núñez en Cambio de estilo, dirigida por Juan Antonio Saraví. El texto recorre la vida de un niño hasta convertirse en un joven sin ilusiones pero con estilo: "O se es idiota o se es hijo de puta", plantea el personaje, y en esa disyuntiva transita este monólogo al que Íbero lleva con gracia y soltura.

Luego llega Macbeth encarnada por Jimena Pérez en Problemas de la señora Macbeth, dirigida por Florencia Zabaleta; es una de las obras que genera más simpatía. El personaje interpretado por Pérez es una actriz que es interrumpida en el medio de una función y a partir de allí no logra volver a encontrar a Macbeth y dialoga y cuestiona directamente al público y a su profesión. El tono humorístico que logra esta obra quizás se deba, justamente, a que se "ríe" del teatro en el teatro.

Y siguiendo con esta suerte de metateatro, La subvención, protagonizada por Roxana Blanco y dirigida por Andrés Papaleo, también presenta el dilema de una actriz por conseguir el dinero para viajar a un festival de teatro. Blanco lleva con total naturalidad la desilusión y el enfado de una actriz con la burocracia del gobierno.

Continuando en la misma línea, la cuarta propuesta, La irreverencia es la única que no es unipersonal, siendo protagonizada por Luis Martínez y Natalia Chiarelli, dirigida por Gabriel Hermano. El texto también trae a colación una cuestión estatal: la jerarquía de la administración.

Con un tono un poco menos humorístico que las anteriores, la quinta obra es Un ciudadano que trabaja y cumple con su deber, protagonizada por Fabricio Galbiati bajo la dirección de Fernando Vannet. El título de este texto es bastante sugerente: "Hombres que no nacieron para brillar, sino para cumplir". La dictadura y varias cuestiones relacionadas al período están presentes en este monólogo.

Cierra Retrato de pareja en la que Fernando Dianesi se luce transformándose en una mujer que discute con su esposo en lo que, en un principio, pareciera un típico debate de pareja. La sumisión, los roles que adquieren hombre y mujer en la pareja y la violencia doméstica salen a la luz en este monólogo dirigido por Lucía Sommer.

Las seis obras en las que la poca escenografía es ingresada y retirada de escena por los propios actores, en un principio parecen ser totalmente aisladas, pero el espectáculo adquiere su sentido total como un todo en el que se plantean cuestiones relacionadas a dos tópicos: la profesión del actor y la vida misma.

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