Entrevista a diego Peretti

“Estoy seguro que no puedo hacer de superhéroe”

El popular actor argentino se presenta en El Galpón con una comedia sobre la pareja y la infidelidad

Por H o por B
Por H o por B, Diego Peretti entre dos amores. Foto: Difusión

Dos años atrás vino a El Galpón con “La chica del adiós”, de Neil Simón. Ahora, el 29 de octubre, el reconocido actor vuelve con otra comedia a la misma sala: “Por H o por B”, que hará junto a Paula Staffolani y Agustina Cerviño. Tickantel, de $ 840 a $1540

-El tema de la infidelidad es un gran motor para una ficción.

-El tema de la infidelidad es muy rico, porque es tan abarcativo que termina sin poder referirse a qué nos referimos cuando decimos infidelidad. Por H o por B habla de la fidelidad, la fidelidad que tiene que tener uno mismo hacia sus sentimientos. Y eso obviamente provoca muchas veces que otra persona se sienta herida. Pero cuando se trata de los afectos, eso es imposible de evitar.

-O sea que más bien trata de la fidelidad hacia uno mismo...


-Sí, y de daños en terceros, y en la persona en sí misma. Porque mi personaje, por ese tironeo en el que vive, tironeado entre dos mujeres a las que quiere, llega a tener una afección coronaria, y va a parar a terapia intensiva. Y sufre. No se trata de la picaresca de un personaje que tiene que corretear para que los horarios le cierren, para que las mentiras le cierren. El protagonista de esta obra sufre, provoca a la vez mucha gracia, y tampoco incluye ningún tipo de tragedia, porque si bien el tipo se enferma, la causa no es ninguna enfermedad, ni nada que no se pueda arreglar. La obra es para reír, aunque nosotros (las dos actrices, el director y yo) tratamos la obra desde el drama que sufre este personaje.

-Hablando de las relaciones entre hombres y mujeres, ¿cómo ves todo este ambiente que hay sobre el acoso sexual en el mundo de la actuación?

-A ver. Siento que el movimiento feminista es muy bueno, porque provoca un mayor respeto a la mujer. Sobre todo y desde ya, con las relaciones laborales, y con la cultura cotidiana. Ahora, que eso esté puesto nada más que en el ámbito actoral, me resulta sospechoso. Sospechoso porque me parece que está asociado al amarillismo periodístico. Los abusos de poder yo los enmarco, por supremacía física o de jerarquía laboral. No tanto de género. Ahora, enmarcarlo en los actores, en las tiras (salvo en el caso de un depredador como Harvey Weinstein, en Hollywood, con 70 denuncias), lo demás me parece que es todo malos entendidos, cuando hay buena intención. Y puro marketing, cuando hay ganas de promocionarse.

-Vos hiciste grandes personajes en televisión. ¿Hoy la televisión argentina está más dura para trabajar en ella?

-Se está dando un cambio de paradigma. No está dura, está transicional. Pero creo que es para bien. Creo que está agotado el modelo de tira diaria, el programa de una hora. Estar de lunes a viernes en un horario prime time, colocando la misma ficción, está agotado. No hay ficción, si querés hacerla bien, que aguante eso. Y más con la oferta que hay en otras pantallas, en las que el usuario puede manejar su propia programación, en sus propios tiempos. Pero es una transición: en la medida que la tecnología nos deje respirar un poquito, nos vamos a poder ubicar bien de nuevo. Ahora proliferan las miniseries, unas con buen resultado y otras no tanto. Pero de todos modos me parece que se ha elevado el nivel para contar una historia televisiva.

-Tú hiciste también grandes comedias en cine, como No sos vos, soy yo, o el año pasado, Mamá se fue de viaje. ¿Creés que es un género que sigue siendo mirado de reojo?

-Los actores sabemos lo complicado que es hacer reír, y llegar al público. Pero bueno, culturalmente, el periodismo, Hollywood, le dan un peso de mayor valor artístico a un drama familiar profundo, o un drama bélico, que a una comedia. No sé a qué se debe.

-Tu padre era profesor de física y matemática. ¿En qué influyó eso sobre vos?

-Bueno, la influencia creo que tendrá que ver en cierto orden para vivir. Cierta disciplina horaria. Aprender a organizarme. Pero más allá de eso, no me gusta ni la física ni la matemática.

-Vos tenés un rostro muy particular. ¿Para que tipos de personajes te veías cuando empezaste?

-No lo sé. Me llaman para hacer comedia en un porcentaje mayor, pero también para hacer drama. Tanto en teatro como en cine y televisión. No tengo idea qué provoca mi semblante, mi físico, mi cuerpo. No lo sé, pero estoy seguro que no puedo hacer de superhéroe, seguro. Salvo que sea un superhéroe muy particular. Tampoco de un héroe épico. Sí de una persona común, a la que le pasan cosas extraordinarias.

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