Charla

Sebastián Calderón habla de "Cleopatra y los perros", su obra que hoy vuelve a la cartelera

El actor, dramaturgo y director uruguayo regresa con su obra todos los sábados de marzo en Tractatus

Sergio Calderón
Sebastián Calderón, dramaturgo uruguayo. Foto: Fernando Ponzetto

El punto de partida biográfico para Cleopatra y los perros es, cuenta Sebastián Calderón, la repentina muerte de una prima suya, joven, “casi como una hermana”, dice. “Y yo entendí que cuando se muere alguien, todos los tejidos que están alrededor se resienten. Y tuve varios meses de mucha tristeza, depresión, y de conocerme en esos espacios”, cuenta el actor, dramaturgo y director, en charla con El País.

En ese proceso, o más bien a partir de que se disparó ese proceso de conocer el luto, y en el marco de la Tecnicatura Universitaria en Dramaturgia, justo en la clase con Gabriel Calderón (su primo), sintió la necesidad de “hablar sobre eso, de algún modo”. “Y empecé a escribir, con muchos caprichos, sobre todo con una banda sonora muy específica, con la necesidad de escapar un poco de la palabra hablada, con la idea de encontrar algunos ribetes posdramáticos con este intento de performance... Con muchas cuestiones que venían deshilvanadas, hago un guiso con esto y vemos qué pasa”.

Ahí, entonces, está la génesis de Cleopatra y los perros, esta obra de desarrollo muy colectivo (Calderón le da todo el tiempo los créditos a su equipo y sus actores) que ya pasó por Implosivo y por el Centro Cultural Bosch, y que hoy reestrenará en Tractatus. Va los sábados de marzo a las 21.00, hay entradas en el lugar a 300 pesos, y vale la pena acercarse.

La obra "Cleopatra y los perros". Foto: Difusión
La obra "Cleopatra y los perros". Foto: Difusión

Para resumir, ante la muerte de Aroma, una alquimista, hay algunos seres que están sufriendo con su ausencia y, también, reconociendo que hay otros en su misma situación. Está Cleopatra, performer, y están los perros: Nahuel, Figueredo y Presidente Miau. Ellos, ellos y la música, ellos y los elementos escénicos, ellos y el cuerpo son los protagonistas de una propuesta no encasillable.

Es, entonces, una obra sobre la ausencia, o más bien sobre lo que hacemos con ella. La influyen la fábula; la música de Usted Señalemelo, Dani Umpi y Eté & Los Problems; Samuel Beckett, la serie The Leftovers de HBO, y hasta los lugares comunes de la performance.

“Es bueno que la obra toque distintos espacios o distintos grados de la sensibilidad”, opina Calderón, quien si tiene que definir a su Cleopatra y los perros dice, con dificultad, que es “como un drama físico-existencialista, pero me agarrás mañana y te digo otra cosa. Lo que tengo clara es la tensión que maneja la obra, que tiene que ver con la desaparición de un ser querido muy cercano, y la tensión entre ejercer el luto de forma lorquiana, u olvidarnos de eso y seguir, y que la acción nos dé respuestas”.

Con la llegada ahora a Tractatus, lo que más cambiará de la obra tendrá que ver con lo estético y con, en general, subir la apuesta, para ofrecerle al espectador una experiencia nueva. “A mí me gusta ir al teatro a ver algo que nunca vi”, dice el dramaturgo, que tendrá un año activo. “Para mí, el teatro es un espacio donde construir o ir a ver un universo que parecía no existir, y estallar las perspectivas”.

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