TEATRO

Un rompecabezas que se llama Shakespeare

Esta noche en el Teatro Solís se estrena Otelo, la tanguedia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Vínculos: Virginia Arzuaga y Esteban Cortez en un Otelo distinto. Foto: Chenku Che

Jamás se imaginó Shakespeare (un hombre de imaginación potente) que su obra sería versionada tantas veces y con tantas libertades. Hoy se estrena un nuevo ejemplo de eso: Otelo, la tanguedia, una interpretación libre en versión y dirección de Enrique Permuy, que suma poemas de José Arenas. Va en la Sala Delmira Agustini, del Solís, de jueves a sábados, hasta el 8 de abril. Dará doble función, a las 19:00 y a las 21:00; entradas en Tickantel, a 350 pesos.

La versión, de fuerte sesgo coreográfico, lleva la tragedia inglesa al ámbito del tango, incluyendo la presencia de La Cumparsita, con motivo de su centenario. En escena estarán los intérpretes y coreógrafos Esteban Cortez y Virginia Arzuaga, quienes trabajan en un marco visual con buena presencia de tecnología digital.

El espectáculo se desarrolla en 12 escenas, que duran aproximadamente una hora, y plantea una dinámica que incluye al espectador en el marco escenográfico. Desde esa modalidad, se buscó integrar actuación y tango, abarcando su danza, su música y los códigos gestuales y sociales del dos por cuatro. Junto a temas como el amor, el deseo, los celos y el desengaño, se hurgarán en otros, como la hiperconectividad tecnológica y sus vínculos con lo afectivo.

Al espectador lo espera un gran cilindro de metal de tres metros de altura, y diez de diámetro. El público va dentro, y se proyectan imágenes sobre la tela que cubre la estructura cilíndrica. Esteban Cortez en el papel de Otelo, y Virginia Arzuaga en el de Desdémona, actúan en vivo, apoyados por un equipo de intérpretes presentes a través de las imágenes, donde Aureliano "Nano" Folle aparece en su rol de periodista televisivo.

Desde que Heiner Müller, en 1977, hizo su revolucionaria Máquina Hamlet, las versiones libres sobre textos de Shakespeare han vuelto una y otra vez a la cartelera de espectáculos. Si ir muy lejos, una par de temporadas atrás en La Gringa se estrenaba Algo de Ricardo, con texto de Gabriel Calderón y puesta en escena de Mariana Percovich. Un montaje que también reducía el elenco al mínimo y apelaba a proyecciones para jugar con los sentidos entre la palabra y la imagen, lo discursivo y lo metadiscursivo.

Máquina Hamlet, que a Montevideo llegó en versión de Daniel Veronese a mediados de los años 90, fue la gran obra maestra de cómo hacer una versión libre de Shakespeare. El dramaturgo alemán tomó la gran obra del mayor dramaturgo inglés, y la redujo a su esqueleto, inscribiéndola en un problemática contemporánea. Unos años después, en 1999, Alberto "Coco" Rivero, realizó a su vez una versión propia, que presentó en Puerto Luna.

Claro que Shakespeare se presta para lo trágico, lo cómico, o lo fantástico, y las versiones sobre sus obras pueden desembocar en los más diversos géneros. Como aquel Puck de una noche de verano, adaptación de Beat Fäh que El Galpón estrenó en 1995. Unos años después, en 2001, Álvaro Correa dirigía otra versión libre de Sueño de una noche de verano, que tituló Los cómicos de Shakespeare.

La pregunta que el espectador siempre se formula es qué queda de Shakespeare en lo que se verá en escena. "Otelo tiene muchos grandes temas que son actuales. Otelo, en el original, es un general que se ocupa de la seguridad de Venecia. Y este que nosotros presentamos en la obra es un Otelo que se ocupa de la seguridad ciudadana, con fuerte apoyo de la tecnología. También está en la obra el tema de la extranjería, y del feminicidio, otro asunto que está muy presente actualmente", adelanta Enrique Permuy, asegurando que su puesta en escena busca ser híbrida, como reflejo de todo lo que se vive hoy.

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