teatro extranjero

Roland Barthes en una ruta de teatro de sombras

Desde hoy se presenta en la Sala Zavala Muniz el singular espectáculo argentino Ruta. Ir y venir

Ruta. Ir y venir
Ruta. Ir y venir. Foto: difusión

Hoy y mañana a las 20.00 en Sala Zavala Muniz se estará dando el espectáculo teatral argentino Ruta. Ir y venir, que conjuga dos elementos diversos: está basado en el texto de Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso, y trabaja una mezcla de teatro de sombras y actuación. Entradas en Tickantel, a $ 380.

Escrita por Natalia Miranda (quien también la dirige, junto a Leonardo Edul), la obra trabaja sobre dos personajes centrales, Javier y Romina, que se conocen en un viaje. Y tiempo después, ya como pareja, emprenden una nueva travesía. Ambos viajes son bien significativos para sus protagonistas, y el procedimiento dramatúrgico consiste en que los personajes intercalan dos discursos: uno en tono íntimo, y otro dialogado. Para lograr la convivencia de estos dos planos, cuatro actores realizan los roles de Romina y Javier. 

Trabajamos con un lenguaje combinado de sombras, y así recreamos todo lo que tiene que ver con el paisaje rutero. La escenografía se reduce a eso, y lo demás es un lenguaje muy simple. Y a pesar de que lo que cuenta es estar arriba de un auto, no es a través de elementos realistas”, explicó Miranda a El País, agregando que la técnica de la obra es tradicional, artesanal.

Los actores manipulan en escena las sombras, y la música está ejecutada en vivo por Leonardo Edul, quien integra el elenco junto a la autora y codirectora, Adrián Murga y Soledad Piacenza.

“El argumento es bastante simple, y está desdoblado, lo que sucede en escena y lo que ellos reflexionan. Hay un doble discurso, y de ahí que se desdoblen los personajes en dos actrices y dos actores. Me inspiré en ese texto de Barthes justamente por lo que tiene que ver con el discurso amoroso, con lo que se dice, lo que se deja ver, y particularmente, lo que no se dice. Acá son muy importantes los silencios, cuando no se está diciendo nada”, señala la autora sobre este trabajo de la compañía Biombo de Ciruelos.

La autora relata que de lo que ha hablado con los espectadores que ha tenido la obra, la empatía es una de las características más sobresalientes que vive el público. “Creo que también genera mucha reflexión sobre las relaciones. No hay una búsqueda didáctica. Cuando me preguntaron por el género, dije que era una comedia romántica, aunque no sé si es el más acertado”, confiesa Natalia Miranda, destacando también el humor que tiene el espectáculo. 

“La vida es así. Los estados de ánimo se mezclan, hay también ironía: la obra no se inclina por un solo clima. Tampoco es un drama, para nada. No es un trabajo para generar risa, pero el humor está muy presente. La obra plantea de qué hablamos cuando hablamos de las relaciones amorosas, cómo poner en palabras aquello que a veces no se puede decir. Porque el sentimiento tiene eso especial de ser intangible, y que además está mezclado de muchos sentimientos. El amor tiene deseo, y cosas contradictorias, donde uno quiere algo y a la vez no la está pasando del todo bien. Una lucha interna que es permanente”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)