BALANCE 2019: TEATRO

Roberto Suárez y su teatro sanador: "Chacabuco" fue lo mejor del año teatral

Acá va según El País la decena de espectáculos que destacaron en la temporada, abarcando obras experimentales, drama psicológico, danza y varias comedias

Chacabuco
Chacabuco, el teatro puede ser sanador. Foto: Manuel Gianoni

Cuando la temporada de teatro parecía que ya había dado todo, el jueves 12 de diciembre Roberto Suárez estrenó Chacabuco, la mejor obra del año. No solo se trató de la reapertura del viejo Teatro Odeón. También fue una fiesta escénica, a través de un montaje que sucede como en una casa que a la vez es escenario. Y con jardín por varios lados. Quizá el teatro del futuro sea así, junto a uno o varios jardines.

Cuando pases sobre mi tumba
Cuando pases sobre mi tumba, entretenimiento experimental. Foto: Nairí Aharonián

No solo se trató de una especie de melodrama vertiginoso, de personajes excéntricos, en un marco estético hermoso. En el escenario, lleno de puertas de distintos tamaños y raras ubicaciones, se desplegó todo un juego de teatralidad, desde una factura artesanal, como Suárez ha probado muchas veces que sabe hacerlo. El final, tan efectivo con el de La pesca, del argentino Ricardo Bartís, es algo que seguramente ningún espectador olvidará. Por suerte, regresa en febrero, luego de ir a Chile, al Festival Santiago a Mil. Además de ser una obra original, de alto nivel argumental, simbólico y estético, tiene como un componente sanador para el espectador. Una reconciliación con los traumas de cada espectador.

Deborah Colker
Una indagación sobre el hombre y la geografía. Foto: Difusión

Otro año más, Sergio Blanco destacó con nitidez. Cuando pases sobre mi tumba, en la Zavala Muniz, fue una obra divertida, ingeniosa, llena de esos guiños de referencias que el autor uruguayo radicado en París sabe concretar. Un teatro entretenido y experimental, que exagera hasta la parodia esa imagen egocéntrica que Blanco ofrece tan bien. 

Absurda gente absurda
Absurda gente absurda, un espectáculo imperdible. Foto: Carlos Dossena

Dos obras de danza bien pueden ser incluidas entre lo mejor del año en materia de arte escénico. Cão sem plumas, de la creadora brasileña Deborah Colker, brindó en el escenario mayor del Auditorio Nacional Adela Reta una lección de belleza y armonía, una mirada al Brasil profundo, desde una concepciones estética muy fina, que no dejó de lado las llagas sociales. La mezcla de cine y danza fue perfecta, inolvidable. 

La ternura
La ternura, el teatro recupera su antigua libertad y fantasía. Foto: Carlos Dossena

Y el BNS, dentro de una gran temporada, dio al público una Carmina Burana, con coreografía del argentino Mauricio Wainrot, que fue un prodigio de seducción a través del movimiento de los cuerpos.

Dos hombres desnudos
Dos hombres desnudos, una comedia desopilante. Foto: Difusión

La comedia siempre tiene que ser considerada a la hora de pasar raya a lo mejor del año teatral. Y este año afortunadamente hubo varias buenas. Absurda gente absurda, por la Comedia Nacional, en el Teatro Solís, bajo dirección de Jorge Denevi, hizo reír sostenidamente, desde actuaciones muy filosas. 

Perfectos desconocidos
Perfectos desconocidos, una comedia para pasarla bien. Foto: Kevin Miranda

También el elenco oficial, que está apostando más al humor, hizo en Sala Verdi La ternura, de Alfredo Sanzol, pieza que si bien no tuvo una dirección muy precisa, fue un ejemplo de cómo hacer reír al público a través de una obra que juega con la tradición clásica española, desde un producto actual.

Panorama desde el punete
Panorama desde el puente, con dirección de Jorge Denevi. Foto: María Fernández Russomagno

Otras dos comedias dieron rédito en términos de diversión reflexiva: Dos hombres desnudos, que Mario Morgan dirigió en Teatro del Notariado, y Perfectos desconocidos, con dirección de Álvaro Ahunchain, en Teatro Movie.

Del teatro hecho a la manera de antes, el drama Panorama desde el puente, que Denevi llevó adelante en la Alianza Uruguay-Estados Unidos, fue un espectáculo que tuvo valor, recuperando esa línea de trabajo que nunca se tiene que perder, que es la del gran texto, apoyado por muy buenos actores. 

Enemigo del pueblo
Enemigo del pueblo: Ibsen versionado en la Comedia Nacional. Foto: Carlos Dossena

Finalmente, la Comedia Nacional hizo Enemigo del pueblo, que si bien no fue el mejor trabajo escénico de Marianella Morena, dejó alguna lección de cómo hacer buen teatro de avanzada.

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