se estrena en el Auditorio Adela Reta de una ópera totalmente uruguaya

Relatos orientales, artistas locales

Cuando el buen recuerdo que dejó la ópera nacional Il Duce —estrenada en diciembre de 2013 en el Solís— todavía está presente, otra gran producción de arte lírico local sigue apostando en esa dirección.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Dará tres funciones, con localidades que van desde $ 2100 hasta $ 350. Foto: M. Bonjour

Rashomon se estrenará este domingo, y en ella interviene todo un equipo de artistas uruguayos, empezando por su compositor León Biriotti, de larga trayectoria en el medio local.

"Es una ópera de cámara, porque tiene pocos instrumentos, pocos cantantes y no tiene coro. Está basada en un argumento muy simbólico, que trata de la búsqueda de la verdad, desde la idea que las verdades individuales no suman la verdad. Y el final es abierto: el espectador decide qué le parece mejor como final", adelantó Biriotti a El País.

"En cuanto a la factura musical, a través de mis más de 60 años de compositor he evolucionado por distintas orientaciones, estilos, estéticas. Y en los últimos años decidí ser ecléctico: es decir, todo me sirve y utilizo el tipo de expresión que quiero mostrar auditivamente. De manera que en mi música actual, y ya desde hace 10 o 15 años, puede encontrarse todo tipo de influencia: el serialismo, el minimalismo, diferentes tipos de escalas. Esta ópera no tiene el atractivo melódico de las óperas tradicionales: todo lo contrario, es un poco agresiva".

Rashomon se inspira en dos relatos del escritor japonés Ryunosuke Akutagawa, el que da nombre a la ópera y En el bosque. Cuando en 1952 se estrenó en Montevideo la película Rashomon de Akira Kurosawa, Biriotti recibió el fuerte impacto de esa obra maestra cine. Casi sesenta años después, en 2010, el músico convocó a la dramaturga y directora de teatro Sandra Massera para la realización de un guión inspirado en esos cuentos, que luego de una larga gestión ahora llegarán a escena.

"Estos dos cuentos de Akutagawa no tienen diálogos: hubo que escribirlos de acuerdo al espíritu que transmiten, siendo elusivos, engañosos, intensos. Este narrador es un maestro del relato breve, considerado como un Shakespeare oriental, por su contundencia y lo directo de su planteo", agrega Sandra Massera, a cargo del libreto y la puesta en escena.

Fernando Condon, encargado de la dirección musical del espectáculo, aporta otra perspectiva al respecto. "Yo me voy a permitir disentir con mi amigo León Biriotti, con quien hace 40 años que compartimos muchas instancias. Él dice que el que busque en esta obra melodías bellas, no las va a encontrar. Yo discrepo: porque tendríamos que empezar por definir qué es la belleza. Creo que el espectáculo tiene muchas lecturas, algunas muy profundas. Pero yo me quedo con la inmediata: creo que tanto en lo musical como en lo estético, es un espectáculo de enorme contundencia".

La cocina.

Otro artista que fue sumado al equipo es el vestuarista Nelson Mancebo, quien pese a su larga carrera, nunca había transitado por el período histórico en el que se ubican las acciones. "Me interesó mucho la búsqueda que hubo que hacer para llegar a este vestuario, por más que se trata de una estilización, no es estrictamente de época. Tiene la raíz de la época, pero no es una recreación".

El trabajo le permitió al vestuarista utilizar múltiples texturas, buscando materiales insólitos. Desde las gasas y algodones hasta el pintado de los trajes, maquillajes, pelucas, dibujan desde el guerrero hasta a la gente de pueblo, procurando ofrecer algo distinto a lo que comúnmente se ve en una producción operística.

"Como son solo nueve actores, da la posibilidad de trabajar más detalladamente en cada uno de ellos. Y lógicamente se buscó una conjunción entre todo lo que está sobre el escenario: desde la escenografía al vestuario. Y lo que más me sorprende es el trabajo con un equipo de producción de primera línea. Yo hice varias óperas en Uruguay, y en el Sodre en este momento, tenemos desde todas las modistas que necesitamos, a los que bordan, a los zapateros. Es lograr lo que durante años y años pedimos en el teatro nacional y en la ópera. Porque en este medio, uno de los grandes problemas siempre fue la producción. Y acá la producción está, y muy bien hecha", comenta Mancebo con entusiasmo.

"Porque hay casos en los que tú diseñás, pero luego no se puede realizar. Acá, cualquier elemento que se pida, se logra. Y eso es como tiene que ser, como se tiene que trabajar", agrega el vestuarista, explicando que "primero hay que tener la época exacta y la visión de los colores y materiales, para desarrollar después un buen diseño. Sin una idea clara de lo que es la época, y empezamos a hacer cualquier cosa, estamos equivocándonos. Primero tenemos que conocer las texturas de época, para después ver cuáles son las similares que podemos poner en ese vestuario", reflexiona Mancebo.

En ese terreno, tener buen ojo y saber buscar es parte del oficio. "Es insólito, porque yo he trabajado es el material con que se cubre la carne cuando se la manda al exterior. Como puro algodón, y yo he usado ese material, la estoquineta, teñido de distintos colores, para hacer los trajes de los monjes, para que me den esa caída que se necesita".

"No es lo mismo un vestuario de teatro que de ópera. A una actriz le podés poner un corset para darle una figurita, pero una cantante tiene que poder respirar cómodamente. Sobre todo los cuellos, tienen que estar abiertos, cómodos. Y eso también lo da el aprendizaje de otras óperas anteriores, buscando siempre que sea creíble en el escenario".

El duro oficio del compositor de ópera


Producida totalmente en el Auditorio Nacional Adela Reta, Rashomon conjuga un conjunto de música de cámara con destacados solistas. Su estreno será este domingo, y luego dará dos funciones más, el martes y miércoles próximos, siempre a las 20 horas. Entradas se en la sala (Andes y Mercedes) y en Tickantel, y valen $ 2100, $ 1600, $ 1000, $ 520 y $ 350.

"Son nueve cantantes y 12 instrumentos. Flauta, oboe, clarinete, corno, piano, dos percusionistas, dos violines, viola, cello y contrabajo. Es una síntesis de lo que sería una orquesta sinfónica", afirma Biriotti.

Sobre si es difícil ser compositor de ópera en Uruguay, el músico dice: "En toda la historia del país, de compositores nacionales, creo que se han estrenado 10 óperas. Por eso, yo jamás en mi vida decidí vivir de la composición, de óperas o de lo que sea, lo que por otro lado me liberó de cualquier tipo de atadura, componiendo sin concesiones".

SABER MÁS

Tres opiniones de los propios artistas

LIBRETISTA - SANDRA MASSERA

"Con Biriotti trabajamos mucho en la escritura del guión, que al principio fue muy largo. También hubo que intercalar acciones, lo que complicó la puesta en escena, pero a la larga la enriqueció".

DIRECTOR - FERNANDO CONDON

"Nadie saldrá de esta obra igual que como entró. Esperemos que luego quede como un hito. El Sodre es el buque insignia de la cultura del país, pero no tiene mucha tradición en el estreno de óperas uruguayas".

CANTANTE- EIKO SENDA

"Siento gran admiración por esta obra de León. Porque cantar cosas cantables es fácil, pero una obra de este estilo demanda enorme concentración. Pero da mucho más placer que cantar algo que uno siempre escucha".

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