CRÍTICA

Relato pequeño con el sello de Finzi Pasca

El Bianco Su Bianco se luce especialmente la actriz Helena Bittencourt, quien ya había recalado en Montevideo el año pasado con La Veritá, otra de las obras maestras de Daniele Finzi Pasca.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Memoria, mandato, niñez, amor y capacidad de redención son algunos temas. Foto: Archivo

Es la narradora principal de la historia pequeña, intimista y reflexiva que el clown suizo escribió rescatando la esencia de Ícaro —esa que busca hacer llover en los ojos de los espectadores— pero además elabora hipnóticas melodías con su voz y una guitarra en tiempo real, mediante el uso de una pedalera.

Su contrapunto es el holandés Goos Meeuwsen, quien al igual que ella tiene formación acrobática, aunque esta característica sólo es explotada en una escena.

El color blanco que condiciona desde el título no domina la escenografía creada por el uruguayo Hugo Gargiulo. "Blanco sobre blanco" es una metáfora que refiere a los mecanismos de la memoria, a cómo los recuerdos se desvanecen o aparecen de pronto, porque son como palabras escritas con el mismo color que el lienzo.

Decenas de bombitas de luz que reaccionan de acuerdo a los estados de ánimo de los personajes dan un marco mágico a la obra de una hora y media de duración.

El alma de Bianco Su Bianco es la concepción del clown que elaboró Finzi Pasca en su carrera. Ese estilo tan personal que roza la ternura, el humor y una danza permanente con el público, partiendo de situaciones simples, de emociones compartidas, de relatos pequeños con palabras cotidianas que pueden dispararse a situaciones surrealistas, a imágenes de ensueño.

El suizo trabaja con la fibra humana con la precisión de un cirujano y con un sello reconocible.

Tanto Ícaro, como Maldita canalla la soledad y ahora Bianco Su Bianco, tres obras que persiguen el mismo estilo y se apartan de las megaproducciones como Rain,Donka y La Veritá, dejan a un lado el teatro acrobático para dar protagonismo a la palabra y lo sensible.

En estos casos también se trata de personajes que encuentran mecanismos para escapar de sus realidades, para hacer alquimia con el dolor, elaborando otro estado de conciencia con los elementos (internos y externos) que tienen a su alcance.

En Bianco Su Bianco Finzi Pasca plantea abiertamente un aspecto en el que pretende profundizar: los recursos tecnológicos para crear ilusiones y efectos especiales.

La idea de emplear bombitas de luz se desprende del montaje que dirigió para las olimpíadas de Sochi.

Sobre esto último, mañana en MovieCenter se exhibirá con entrada libre el documenttal Rompiendo el hielo, detrás de las ceremonias, a partir de las 12.30 horas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados