entrevista a Petru Valensky

"Realmente he vivido una vida muy rica"

Una mirada del gran actor cómico a su carrera, desde el boliche gay hasta el Castillo Pittamiglio

Petru Valensky
Petru Valensky. Foto: Marcelo Bonjour

Diciembre es mes de balances, y no todos los artistas protagonizaron Otelo en el Solís o Arturo Ui en El Galpón. Petru Valensky, desde el pequeño escenario del Castillo Pittamiglio, se lució con Nosotras que nos odiamos tanto, donde volvió a demostrar su capacidad para hacer reír desde su histrionismo y su personalidad. En entrevista con El País, el cómico habló de su larga carrera.

-Tú no estás haciendo obras con grandes elencos grandes y producciones…

-Yo haría. Es más, si me ofrecen mañana un musical lo hago a ojos cerrados. Pero después de haber hecho Cabaret, La bien pagá, Solo Petru, que fueron un éxito... hoy no hay musicales así de importantes. Creo que se han agotado. Nacho Cardozo ya los ha hecho todos. Pero si me convocan, me sumo porque es lo que a mí me fascina.

-Quizá también tuvo que ver con eso el cierre de la compañía Italia Fausta. ¿Tú cómo lo viviste eso?


-Como una etapa. Una pareja mía de muchos años me dijo, ‘nada es para siempre’. Y tiene razón. Son etapas que vamos cumpliendo. Obviamente en el momento del cierre de la compañía me dio mucho dolor, pero son etapas, porque el mundo cambia, y nosotros cambiamos mucho. Hicimos obras fantásticas, como Alcanzame la polvera, No te vistas que no vas, o Golpeá que te van a abrir. Espectáculos que hoy volverían a tener éxito, por todo lo que está pasando. Y eran obras de muchísima actualidad. Fueron obras fantásticas, y por eso duraron tantos años en cartel.

-¿Cuál era la clave de ese éxito?

-Cada semana abríamos los diarios, y todo eso se volcaba en la obra. Era terrible. Me acuerdo que paraban las cuatro por cuatro, y bajaban de ellas la alta sociedad a escuchar las cosas terribles que se decían. Eso a mí me encantaba. Llenábamos la sala, pero con semanas de anticipación.

-¿Y para el café concert también te nutrís de los diarios?

-No, está guionado, aunque algunas cosas de actualidad podés meter. Porque eso siempre da buen resultado. Creo que uno de los secretos de Italia Fausta fue lograr llevar al público joven al teatro. Esa fue una de las llaves.

-Cuando tú empezaste a hacer teatro en los boliches gay, todo eso significaba otra cosa.

-Si, fue una época del Uruguay muy especial, primero en dictadura y luego saliendo de la dictadura. Boliches como Controversia fueron mágicos. Era el ámbito donde podíamos desarrollar el café concert. En aquella época era patear el tablero. Hoy es una cosa políticamente correcta, aceptada. La mayoría de la gente hoy lo acepta. En aquella época, la temática gay era imposible. Todo estaba muy tapado, en el closet. Me acuerdo que en un café concert que hice se llegó a sumar Rosa Luna. Yo me cambiaba con ella, y me probaba el soutien armado de Rosa Luna, en camarines que eran un sucucho. Divina, la mujer más buena del mundo. Realmente, he tenido una vida muy rica. Yo actué en el Teatro del Anglo para la princesa Ana. Yo estaba ensayando Solo Petru y ella entró, me saludó, me felicitó. Tuve que aprender a hacer una reverencia.

-Sin embargo vos nunca hiciste como una militancia gay.

-Cierto, yo no soy de levantar banderas, pero sí de defender los derechos, no solo de los gays. Me siento identificado con muchas causas que defiendo a muerte. Voy a marchas: porque me parece que es una manera de avanzar.

-¿Cómo era Omar Varela cuando te dirigía?

-Fantástico. Un señor director. Yo me sentaba en una silla, veía lo que él quería, y lo interpretaba y lo bordaba junto con él. Que es la manera que a mí me encanta que me dirijan. Omar fue el que me sacó de los boliches gay y me dio la oportunidad de estar en un teatro. Lo que nos divertíamos ensayando con Omar. Yo me acuerdo en los ensayos de ¿Quién le teme a Italia Fausta?, que yo no tenía un mango. Y me iba caminando desde Buceo hasta la Asociación Cristiana de Jóvenes, y con lo que me ahorraba me compraba un fainá y una Coca-Cola. Y me volvía caminando feliz de la vida. Lo volvería a vivir mil veces eso.

-Tus shows particulares los contratan personas de los niveles sociales más distintos.

-Es cierto. La semana pasada me fui a una casa humilde, humilde, y a la hora, estaba actuando en Carrasco para una familia poderosa. Voy de un extremo al otro, y con la misma aceptación, recibo el mismo cariño.

-Y con el tiempo te volcaste más a tu rol de comunicador en Canal 10.

-Me gusta cada vez más, porque me gusta preguntar. Lo mismo que pregunta Doña Rosa en el supermercado, yo se lo pregunto a los entrevistados. No tengo empacho en preguntar por lo alto, lo que el pueblo dice por lo bajo. Esa siempre fue mi premisa. Me encanta preguntar. Las dudas que tengo, ponerlas sobre la mesa.

-¿Seguís desayunando Coca-Cola y papas fritas?

-No, ya no. Voy a cumplir 60 años, ya no lo puedo hacer. Ahora me cuido de otra manera. Si no los años te pasan factura. Se te cae el traste, los brazos de bailan. Ya no puedo hacer aquellas locuras. Ahora si me compro una Coca, es de las más chiquitas.

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