crítica: mozambique

Un rato de mediano humor

Teatro Circular presenta los miércoles y jueves una comedia negra de dos autores argentinos

Mozambique
Mozambique. Martín Castro y Ricardo Couto en acción. Foto: Maru Arias

La comedia negra, dura, siniestra, es un género que siempre está presente en la cartelera de teatro. Y es que permite describir lo violento del mundo actual, sus miserias, sin dejar de lado el objetivo de hacer reír al público. El Circular ofrece con Mozambique una obra de estas características, aunque quizá le falten elementos para hacerla rendir más en escena.

En primer lugar, la estética del espectáculo no ofrece mayor interés, partiendo de una escenografía que reúne un conjunto de muebles viejos. Se podría formular que el recurso tiene por objetivo describir el entorno en el que viven los personajes, y hablar de sus miserias, pero aun así siempre está bueno que haya algo interesante de ver en términos de estética: no tiene por qué ser linda, pero sí tendría que interesar visualmente.

En ese entorno, las actuaciones parecen ir cada una por su lado, con poco rigor desde la dirección para brindar cierta unidad al respecto. Hay algunos tramos y escenas con interpretaciones interesantes, pero el conjunto no trabaja de modo compacto. Incluso un actor solvente, como Ricardo Couto, tiene momentos en los que no parece cómodo en su papel. La puesta mezcla cierto realismo, ingenuidad, ribetes de farsa, y el resultado es dispar.

Y una comedia negra necesita actuaciones muy filosas, como ocurrió el año pasado con Tarascones, que llevó adelante la Comedia Nacional. Y necesita, como todo espectáculo, una estética precisa, que la enmarque. De todos modo, como muchas veces pasa en teatro, el público parece divertirse, y se ríe de a ratos, aunque no de modo sostenido. Mozambique no es una comedia que despierte carcajadas, pero sí entretiene al espectador no muy exigente, que va al teatro a pasar un rato agradable.

Es que la obra tiene a favor un argumento dinámico, que va administrando las acciones a buen ritmo, dosificando las situaciones para que no haya decaimientos. Y el tema (un marido empecinado en matar a su mujer), suele resultar atrapante para el público. Además, los autores introducen otros asuntos temáticos, que hacen marchar al argumento, que tiene algunos tramos de ingenio. Pero quizá en el texto haya elementos que la dirección y los actores podrían haber aprovechado más.

La época que describe el montaje no parece muy precisa. Pero el espectáculo es corto, pasa rápido, y si bien no deja un recuerdo maravilloso, tampoco se hace tedioso. Y entre lo oscuro de la trama y el propósito de hacer reír, pesa más lo último, logrando ofrecer un rato de mediano humor.

ficha

Mozambique [**]

Autores: Sebastián Borensztein y Alfredo Allende. Dirección: Ana Pouso. Elenco: Ricardo Couto, Marian Cáceres, Marisa Barboza, Martín Castro y Aline Rava. Escenografía: Cecilia Lema. Luces: Pablo Caballero. Música: Carlos Cotelo. Vestuario: Ana Pouso. Sala: Teatro Circular, Av. Rondeau 1388. Funciones: miércoles y jueves a las 21.30. Entradas en el propio teatro, a $ 350.

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