Entrevista a Diego Ramos

“Hace rato que dejé de ser galán”

El carismático actor porteño al frente de la versión local de Bollywood, de José María Muscari

Diego Ramos
Diego Ramos en Montevideo. Foto: Francisco Flores

Son unos 50 artistas en escena y están llevando adelante un proyecto escénico sin demasiados precedentes en Uruguay. Bollywood, de José María Muscari, es un emprendimiento que busca tener un pie en el under, y que propone una modalidad diferente de manejarse con el público. De hecho el show es con entrada libre, y al final de la función está la posibilidad de aportar una colaboración en efectivo. Se está presentando también en un horario alternativo: los lunes, en doble función, a las 20.00 y a las 21.45, en el viejo Teatro Astral, en Durazno 1480.

“La obra tiene actuación, un montón de coreografías, bailes, mucho de lo que cada uno puso en la audición. Y mucho de lo que cada participante pone en su vida, está puesto sobre el escenario. Está bueno ver a 50 personas como en carne viva. Porque cada vez que uno se sube al escenario estás expuesto a la crítica, a gustar o no. Y acá más, porque muchos están contando su vida realmente, sus propias vivencias. Unos para el lado de la comedia, y otros para el lado de cosas no tan graciosas. Pero todo tiene que ver con el camino que cada uno recorrió para llegar arriba de un escenario, lo que le costó, o no”, adelanta el actor argentino Diego Ramos, invitado de lujo de este proyecto uruguayo que llevan adelante dos reconocidos artistas de la vecina orilla, Ramos en escena y José María Muscari desde la concepción general.

“Muscari siempre tiene una cosa medio desafiante, combativa, de incomodar a la platea. Yo iba a ver sus espectáculos en el under, y luego con el correr de los años fue mezclando eso con lo comercial. Y acá en Bollywood es un espectáculo cien por ciento él”, agrega Ramos, quien en charla con El País repasó las muchas facetas de su trayectoria artística.

-Contame un poquito de Bollywood.

-Son textos, son personajes pero también no. Somos nosotros pero también no somos. Es como muy raro de contar. En mi caso, creo que es lo que se esperaría de un famoso, pero también no, porque yo tampoco soy así. Yo más que nada intento hacer como una burla de mí mismo, de lo que se espera de mí mismo. De un galán, o de lo que miércoles fuera.

-Tú viniste a actuar por primera vez a Montevideo muy joven.

-Sí, y me encanta venir. La primera vez que vine fue con Montaña rusa, hace como 24 años. Vinimos a un estadio, con la obra de teatro surgida del programa de televisión. Luego durante mucho tiempo no vine a trabajar, y luego empecé a venir con las giras, hasta el año pasado, que vine con Casa Valentina, y la verdad que fue genial, porque vino un montón de gente y tuvimos que agregar funciones.

-Vos venís de hacer Falsettos, tu primer trabajo de dirección de un musical grande. Supongo que vas a seguir trabajando en esa dirección.

-Sí, ahora ya estoy tomando audiciones para dirigir Tommy, la ópera rock de The Who, que en los años 90 se hizo en Broadway ahora la vamos a hacer a partir de agosto, los martes en el Maipo. Por suerte se están volviendo a hacer musicales muy grandes en Buenos Aires: ahora hay tres, Sunset Boulevard, El violinista en el tejado y Sugar. En Buenos Aires siempre se han hecho musicales, pero varía según los momentos de la economía. El musical es caro. Mucho elenco, cada uno con su micrófono, algunos hasta dos micrófonos. Son como cien personas trabajando. En Argentina, en el teatro independiente, se está probando otro tipo de lenguaje en los musicales. Allí hay un poco más margen para probar. Los grandes productores no pueden probar ciertas cosas porque es guita perdida para siempre.

-Y en los temas que abordan los musicales también van creciendo mucho.

-Claro. Casi normales, que acaba de bajar de cartel, habla de una mujer con una desórdenes psicológicos tremendos. En Estados Unidos hay uno muy famoso, Dear Evan Hansen, que trata de un chico con problemas para relacionarse, sobre todo lo que sucede en una escuela con las redes sociales, y esas cadenas de gente. Y mismo en Falsettos también: es como una obra de teatro en la que los actores cantan. No es La Calle 42, esos musicales medio superficiales, vacuo, de lentejuela y zapateo, que también me encantan.

-¿Te costó ese pasaje de galán a ser reconocido como un actor más versátil?

-Sí, hace rato que dejé de ser galán. A mí en la tele me costaba mucho cambiar a la comedia, cosa que en teatro nunca me costó. En tele siempre hacía lo mismo, hasta que logré hacer un personaje bastante disparatado de comedia, y luego otro, y otro. Y ahora me cuesta volver a que me vean como algo más oscuro. Pero no me molestan esos encasillamientos. Pero prefiero que me encasillen en la comedia. Lo de galán lo veo como un paso, una experiencia muy buena, que me permitió conocer un montón de gente. Y trabajo, y plata, y aprendizaje.

-Los exitosos Pells fue como un punto de quiebre en tu carrera televisiva.

-Ya en Patito feo, que era para chicos, empecé a hacer ahí cosas de comedia, y me escapaba un poco del libreto. O le buscaba la vuelta para poderlo hacer más de comedia. Pero sí, fue en Los exitosos Pells que le tiré con un piano por la cabeza al galán, y empecé a hacer otro tipo de cosas. Y ahí fue la sorpresa, de este pibe que era el lindito, a hacer otras cosas.

-Y los libretos también se fueron haciendo más ricos.

-Sí, antes no se esperaba mucho del galancito. Más o menos siempre era de la misma clase social: variaba el nombre y la profesión, médico o abogado. Siempre de alto poder adquisitivo. Ahora eso cambió. Las novelas y las comedias en la tele son mucho más corales, y los actores tienen otro tipo de desafío interpretativo.

-¿Cómo viviste Violetta?

-Fue una sorpresa. Yo sabía que iba a andar bien, porque estaba Disney, porque estaba Polka involucarda. Pero jamás supuse el éxito que iba a ser. Nadie se lo imaginó. Aunque no se les fue de las manos porque todos estaban muy preparados para todo lo que sucedió. Pero fue más allá de cualquier pensamiento: tres temporadas, el éxito a nivel mundial, y la película. Y me reportó mucho cariño: para toda una generación, yo voy a ser el papá de Violetta. Pero en la tele, yo voy, hago mi trabajo, y me voy. No estoy pensando qué rédito extra puedo sacar. De la tele me siento más espectador que parte. Yo a veces veo a todos los actores y me parece que están todos locos. Yo no me considero parte de todo eso porque mi vida es tan básica, tan normal.

-Contame algo de tu infancia.

-Barrio: soy del barrio de Almagro, y yo observaba mucho a la gente, y me detenía mucho a mirar gente de clase media normal. Yo creo que ahí empecé a pensar sobre lo que yo consideraba que era el humor. A mí las situaciones de barrio son las que me divierten más, cosas de familias, de frases. Aunque también me llevaban mucho a ver a Les Luthiers, que obviamente es otro tipo de humor, mucho más refinado.

-¿Esa vida de barrio se perdió?

-Sí, ya las plazas están todas con rejas y las cierran a la noche. Ya estás como más enjaulado. Antes yo iba caminando como 15 cuadras desde mi casa al parque, con la pelota en la mano, todos juntos. Y no pasaba nada. Hoy no sé si a un chico de 12 años lo dejan salir así tan alegremente a la calle, con todas las cosas que están pasando. Cada vez más, en la medida que la gente puede, se va a un barrio privado. Hay una cosa más de nicho, de microclima, que atenta contra la sociabilización del niño y el adolescente. Sin esa cosa de calle. Pero no calle para mal. Sino de nutrirte de un montón de cosas de otras personas, que encerrado en tu casa nunca las vas a ver. O las vas a ver solo en una pantalla.

Bollywood
Bollywood. Foto: Kevin Miranda
claves

Un happening del siglo XXI

Bollywood no es fácil de explicar. Es una especie de locura, que creo que nadie puede explicar. Este espectáculo de José María Muscari tuvo su versión en Buenos Aires, donde hizo dos temporadas, y también en Mar del Plata, Carlos Paz y Bariloche. Y esta versión uruguaya es la primera vez que se hace fuera de Argentina. Y en cada lugar donde se hace se buscan talentos locales, a partir de una audición. Y esta es la primera vez que los dos ‘reyes de Bollywood’, digamos, son dos personas famosas”, explica Ramos, quien coprotagoniza el espectáculo junto a Patricia Wolf.

“Porque la obra trata de una industria del espectáculo sin estrellas, y acá en la obra se le busca la vuelta de rosca para mostrar toda la carga y el poder que se le pone a una fama, que termina siendo algo tan poco valioso a la hora de actuar. Y en cuanto a la formar, en Bollywood se mezclan un montón de cosas, desde actuaciones a baile. Es como un happening. Si esto se hiciera en los años 60 o 70 se diría que es un happening, como se decía antes. Y me parece que es el reflejo más fiel de los orígenes de Muscari: cuando los dos éramos jóvenes, hace más de 20 años, iba mucho a verlo a él al teatro under. Y esto que hacemos es lo más parecido a aquello que yo he visto de él a lo largo de los años”, reflexiona el destacado actor porteño.

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