Tatiana Cruz

Una prima donna local por un gran premio de danza

Tatiana Cruz, primera uruguaya en el Prix de Lausanne

Tatiana Cruz, ensayando en el Auditorio del Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Tatiana Cruz, ensayando en el Auditorio del Sodre. Foto: Fernando Ponzetto

Con 14 años, mientras muchas chicas piensan en el vestido para la fiesta de quince (o el destino del viaje), Tatiana Cruz se preparaba diariamente para la selección que, por primera vez se hacía en Uruguay, del Prix de Lausanne. Se trata de uno de los premios más importantes para jóvenes bailarines que se realiza en esa ciudad, desde 1973. Usando una analogía futbolera, este premio no es un Mundial, pero le permite a los ganadores (y los bailarines que logren destacarse), poder entrar en las formativas del Barca, lo que en danza sería poder asistir a cursos en importantes escuelas e instituciones de todo el mundo.

El año pasado Uruguay fue, por primera vez sede de la selección y también fue la primera vez que nuestro país presenta una participante para el concurso, donde nueve jueces son los encargados de seleccionar a los ganadores de este año.

En esta edición son 78 participantes de 15 países quienes se darán cita en Lausanne para el premio, donde tendrán que interpretar dos coreografías, una clásica y otra contemporáneo.

Tatiana Cruz, colocandose las zapatillas antes del ensayo en el Auditorio del Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Tatiana Cruz, colocandose las zapatillas antes de ensayar en el Auditorio del Sodre. Foto: Fernando Ponzetto

“Tatiana es muy madura para la edad que tiene. La conozco desde que tiene 8 años y es una chica que trabaja, hace lo que le pedís, está atenta a las correcciones y tiene talento”, dice Paulo Aguiar, coordinador académico de la división ballet de la Escuela Nacional de Danza. Transmite una buena energía, “pero sobre todo tiene muy buenas condiciones”, agregó Aguiar.

Es que, pese a su corta edad, Tatiana, quien tiene nombre de la heroína del ballet Oneguin, no es ninguna principiante en los escenarios. Cuando tenía solo diez años ya bailaba junto al cuerpo estable del BNS, en el ballet La Sílfide. En uno de los cuadros hay una danza donde, en la corte de los escoceses, una niña baila junto a los grandes y Tatiana fue la elegida por Julio Bocca para que lo interprete. Aguiar recuerda que Tatiana “se aprendió la coreografía antes que todos los bailarines”.

Tatiana Cruz, quien se encuentra cursando el octavo y último año en la Escuela Nacional de Danza reconoce que tiene más miedo de presentarse ante el jurado que de viajar en avión. También cuenta que le gustaría poder llegar a la final y traer una beca para una escuela, dice. Es que el premio que brinda el Prix de Lausanne consiste en premios para que los bailarines puedan continuar con sus estudios de danza en distintas instituciones del mundo.

Tatiana Cruz, la primera uruguaya en el Prix de Lausanne. Foto: Fernando Ponzetto
Tatiana Cruz, la primera uruguaya en el Prix de Lausanne. Foto: Fernando Ponzetto

Cruz comenzó sus estudios de danza en Chile cuando tenía solo cuatro años, país en el que vivió hasta los seis, cuando sus padres retornaron a Uruguay. Y desde los ocho, ella es una de las estudiantes de la Escuela Nacional de Danza.

En octubre del año pasado se realizó la selección al Prix de Lausanne en el Auditorio Nacional del Sodre con un jurado conformado por Julio Bocca, Lidia Segni, María Riccetto y Kathryn Bradney, donde se presentaron 38 concursantes de distintas partes del mundo. De la seleccion fueron elegidas dos bailarinas de Brasil y también Tatiana. Cuando escuchó su nombre “no lo podía creer, no caía, fue muy raro. Porque habían nombrado a las ganadoras y después me dijo (Bocca) que había un tercer cupo y quería que fuera yo”, recuerda Cruz. Bocca, además se encargó de los gastos de transporte y alojamiento para la joven bailarina uruguaya.

Y si bien presentarse ante miles de personas no la asusta, hacerlo ante un jurado internacional le da “muchos nervios”, reconoce tímidamente.

Acompañando a Tatiana viajan Maria Noel Bonino, profesora de repertorio de la escuela, quien el último mes le ha enseñado las variaciones para interpretar, y Marta Martínez, quien ya la comenzó a preparar cuando se hizo la selección y la ayuda en danza contemporánea.

Sin dudas que una joven bailarina se presente en un concurso de este calibre es un logro para el Ballet Nacional del Sodre y la Escuela Nacional de Danza. “Se trabaja en conjunto, esto es un proceso desde que empezó en primero”, reconoce Aguiar.

Claro que el coordinador también señala que no es bueno que los jóvenes bailarines se centren únicamente en estos concursos, ya que hacen las rutinas de primeros bailarines, Solos y Pax de deux, “entonces hay chicos que desde los 12 a los 18 hicieron eso mil veces, y al sumarse a una compañía se sienten desganados porque hay que ganarse el lugar”, reconoce. Por eso, Aguiar entiende que “los concursos hay que darlos, pero de a poco, a mi criterio no hay que estar centrado en eso, sino quedan sin ganas después”.

El jueves Tatiana viajó hasta Suiza, donde hasta el 4 de febrero que termina el premio entrenará, convivirá con otros bailarines y tendrá una experiencia única para una bailarina de nuestro país. Ya que más allá del resultado que logre las puertas que se abren por un concurso así son inimaginables.

Una joven promesa de la danza local se abre camino en uno de los concursos de danza más importantes del mundo, (Tatiana quiere seguir los pasos de Marianela Nuñez, “me gusta mucho”, dice tímidamente), un logro que consiguió por su esfuerzo y gracias a una institución que la preparó durante los ocho años que cursó, lo que deja en claro que hay talento por formar y descubrir en nuestro país.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)