Crítica

Personaje real que inspira para contar su historia con fuerza y belleza

Ser humana, una obra de Angie Oña basada en la vida de Sabina Spielrein

Angie Oña
Angie Oña en Ser humana. Foto: Oriana Larrea Díaz

Que ha habido mujeres interesantes en la historia de la humanidad no quedan dudas. Que los relatos de la mayoría de esas mujeres no siempre llegan a estos tiempos, tampoco.

Por eso, y porque está muy bien contada, vale la pena ver Ser humana, una obra escrita e interpretada por Angie Oña, sobre la vida de Sabina Spielrein, una psicoanalista y psiquiatra rusa de comienzos del siglo XX. La dirección es de Freddy González y este fin de semana es la última oportunidad para verla en la sala Tractatus, ahí en la rambla portuaria.

Parte del mérito de Ser humana o de Angie Oña al escribir el texto, fue elegir la historia de un personaje tan interesante (llevado al cine en tres ocasiones, la última fue la no muy bien lograda Un método peligroso, de 2011). Es que si habrá material para contar en la vida de una de las primeras mujeres en incursionar en el psicoanálisis. Más si su inquietud científica surgió cuando ella misma estuvo internada en un centro psiquiátrico, desde los 18 años, por casi un año, donde la trataron por histeria.

Del hospital fue directamente para la Universidad de Zúrich a estudiar medicina. De ahí a sorprender a Sigmund Freud.

La historia de Spielrein, sus emociones de niña y de adulta, la vida familiar, su enamoramiento y sus inquietudes intelectuales son llevadas a escena con tal fuerza actoral de Oña, que emociona.

El texto, con la profundidad necesaria como para entender que Spielrein no era cualquier mujer, tiene sus momentos de complejidad, pero son suministrados en la cantidad suficiente como para no volverse densos. Intercalados con pasos de baile desenfrenados que juegan con esa inquietud con la que era descrita Spielrein. Una obra de 90 minutos que de no ser por el frío de la sala, pasarían volando.

Con piso y paredes de pizarra, un escritorio, un piano, canteros y juguetes, la escenografía es lo suficientemente funcional como para que Oña cuente la infancia difícil e incomprendida, para que camine y dialogue con los libros mientras escribe con tizas todas las deducciones que le vienen a la cabeza.

No hay que olvidar que Oña viene del humor y cobró mayor notoriedad trabajando con Manuela Da Silveira y Emilia Díaz. Por eso, los momentos de chiste aparecen, pero no acaparan. Son adornos necesarios, pero medidos, después de todo la vida de Spielrein es cosa seria y Oña está ahí para demostrar eso.

[*****]

Ser humana 

Con: Angie Oña. Dirección: Freddy González. Dramaturgia: Angie Oña Iluminación: Fernando Scorsela. Diseño de escenografía y vestuario: Doce Monos Asistencia de dirección: Elisa Queirolo Dónde: Tractatus (Ituzaingó y rambla 25 de Agosto). Cuándo: sábados a las 21. y domingos a las 20.00

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