El teatro siempre tiene novedades

Pepe Vázquez da vida a un texto cómico propio

El popular actor sube a escena todos los sábados en La Gringa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Versos y relatos del ensayista norteamericano Edgar Allan Poe. Foto: Archivo El País,

Los sábados, a las 19 horas, en La Gringa (Av. 18 de Julio 1236) sube a escena el reconocido actor Pepe Vázquez, en un trabajo de su autoría, que busca transitar por el terreno del humor sin golpes bajos ni vulgaridades. El espectáculo se llama Paciencia y pan criollo, y cuenta con actuación y dirección del propio actor, que comparte escena con Emilio Pigot.

"Me largué a escribir pues quise por un lado probarme a mi mismo que es posible entretener y emocionar sin ensuciar la cancha. Estoy con 76 años y un poco harto, por no decir bastante, que conductores de programas deportivos, o chicas monas suban a escena sin haber leído o haber tomado una sola clase de expresión corporal, y ya ni hablemos de educar su voz", comentó Vázquez a El País.

"Y comprobé que sí. Que entretener no implica hablar que a que horas es mas lindo fornicar, o si los pechos de las mujeres deben tener cual o tal tamaño. Las dos funciones realizadas han emocionado y han logrado estados de humor sin necesidad de estupideces. Alguna vez me han visto a mi conducir un programa de fútbol o enseñar a cocinar?", agregó el conocido hombre de teatro, que el año pasado había publicado un interesante libro autobiográfico, Memorias de un tipo descosido, publicadas por Planeta.

"Mientras la cabeza me funcione seguiré apostando al compromiso con la disciplina que elegí. Después de esto haremos Final de partida de Beckett y luego una nueva versión de Aeroplanos. Ningún género es malo. Pero hay que saberlos hacer. Creo, y moriré creyendo, en el poder transformador del arte", afirmó el artista, quien explica que sigue divirtiéndose con Chaplin y Buster Keaton como antes.

Y efectivamente, los tres títulos que Vázquez tiene entre manos le obligan a andar por registros bien diferentes. Mientras Paciencia y pan criollo es un texto humorístico, Final de partida es un drama en un acto para cuatro personajes, de hondo contenido existencial. Publicada en 1957, es comúnmente considerada, junto con Esperando a Godot, entre los más importantes trabajos de su autor. De hecho, la obra está dedicada a Roger Blin, el director que había estrenado Esperando a Godot en París.

Ante los múltiples sentidos que puede encerrar Final de partida, Aeroplanos es una obra mucho más sencilla, aunque también muy bien construida desde el punto de vista dramática, y de gran hondura emocional. El dramaturgo argentino Carlos Gorostiza escribió esta hermosa historia de dos amigos entrañables, de clase media, que se conocen desde hace sesenta años. Su convivencia ofrece un intenso y rico intercambio de humor, ternura y solidaridad, dado que sienten a la amistad como a un verdadero gozo, que el espectador comparte desde su propia experiencia. La cosa toma otro color cuando un diagnóstico médico entra en la vida de uno de ellos, planteando el oscuro temor a la muerte, la soledad y la pérdida de la independencia.

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