TEATRO

El tiempo pasa, los festivales quedan

Hoy comienza la III Muestra Iberoamericana de Teatro.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La Compañía de Chapitó cierra el festival con una singular versión de "Electra". Foto: Difusión

Hoy viernes 12 de agosto comienza la 3ª Muestra Iberoamericana de Teatro de Montevideo, que hasta el 31 de este mes reúne en Uruguay a artistas de Argentina, España, Portugal y República Dominicana, en Sala Verdi, Centro Cultural Florencio Sánchez y Museo del Carnaval. Se presentarán ocho espectáculos, incluyendo dos nacionales, y las entradas se venden en TickAntel, a $ 300.

Este festival se alterna con el Festival Internacional de Ar- tes Escénicas (Fidae), que el año próximo va camino a celebrar su quinta edición, y entre ambos encuentros teatrales se contribuye desde el Estado a poner en diálogo a la escena extranjera con el público y los artistas locales.

Lógicamente que en otros tiempos los festivales montevideanos tuvieron otros roles, y otros organizadores. Un mojón al respecto fue la Primera Muestra Internacional de Teatro, que tuvo lugar en 1984, organizada por la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay. Ver la grilla de aquel encuentro hoy, resulta asombroso. Además de la participación de Norma Aleandro y Cipe Lincovsky, se contó con trabajos escénicos de Omar Grasso y Laura Yussem, junto con el teatro de títeres de Ariel Bufano, por solo citar a los invitados de Argentina.

Aquellos encuentros, que nacían de la iniciativa privada, contaban con un contexto internacional muy distinto al de hoy. De hecho, toda la maquinaria de los festivales internacionales todavía no estaba tan instaurada como hoy, y eso hacía que muchos visitantes llegaran movidos por un fuerte fin vocacional, que los tiempos de la apertura política también alentaban.

Luego, hacia 1997, Argentina comenzó a desarrollar su Festival Internacional de Buenos Aires, que el año pasado celebró su décima edición. Con el paso de los años, y la globalización, la función de los festivales ha ido cambiando, y hoy quizá no despierten el entusiasmo que generaban tres décadas atrás. Sin embargo, un buen espectáculo extranjero sigue siendo siempre bienvenido, como lo volvió a probar el argentino Ricardo Bartís con La máquina idiota, que cerró la edición anterior de la Muestra Iberoamericana de Teatro de Montevideo, y que todavía sigue siendo comentada.

La muestra abre hoy con Clase, que sobre texto del Guillermo Calderón escenificó Alberto Rivero. De España llegarán las compañías Tanttaka Teatro y Titzina Teatro, mientras que de Portugal viene la compañía Do Chapitô, con dos clásicos hechos a su manera: Edipo y Electra. Desde República Dominicana llega Freddy Ginebra con el espectáculo Él canta, yo cuento, y de Argentina Villa Argüello, mientras que Tamara Cubas aporta Resistir.

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