MARTÍN BOSSI

"Estoy en pareja conmigo mismo"

El actor e imitador porteño llega a El Galpón con la gira de despedida de Bossi Big Bang Show.

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El actor llega a El Galpón para despedir "Bossi Big Bang Show". Foto: Gerardo Pérez

Es la despedida de Bossi Big Bang Show, un espectáculo que en Buenos Aires lo vieron 800 mil personas y ahora llega a El Galpón para dar cuatro funciones. "Es un show que me ha dado mucho resultado, muchas alegrías, con 14 músicos en escena, cantantes, homenajes a los capocómicos. Creo que es un espectáculo integral, en el que me acompaña Manolo Wirtz, que hace un trabajo maravilloso. Es un show que a su vez va mutando: hacemos un homenaje a Carlitos Balá, que acá en Uruguay no se vio. Lo hemos renovado, para que también lo vean los que ya lo vieron".

Así presenta Martín Bossi esta carta fuerte de su carrera, que recorre en escena los últimos 50 años de historia de la música, la televisión, el cine y el teatro, recordando a través de la imitación a íconos como Frank Sinatra, Ray Charles, Elton John, John Lennon, Luis Alberto Spinetta, Tato Bores, Pepe Biondi y un montón más, en un rápido devenir de las situaciones escénicas.

"Creo que dimos en la clave de lo que la gente estaba necesitando. Hablamos de amor, de las viejas canciones, de la nueva música. En Buenos Aires está muy difícil hacer musicales, por la situación económica. Nosotros es un milagro lo que hicimos: sostener durante tanto tiempo un show como este con 19 artistas en el escenario. Hoy es muy difícil en Argentina", evalúa el conocido actor, imitador y humorista porteño, que saltó de ShowMatch a producir su propio espectáculo, encabezarlo y mantenerlo arriba a lo largo de seis años.

El escenario principal de El Galpón lo recibirá el jueves 24, viernes 25 y sábado 26 de noviembre a las 21:00, despidiéndose el domingo 27 a las 18:00. Entradas en Red UTS, a $ 1960, $ 1760 y $ 1410.

—¿Cómo va a ser tu próximo show?

—Lo estamos trabajando hace un año. Pero más que un espectáculo, son experiencias. No me voy a colgar de un alambre, ni tirarme en una pileta, ni van a bajar ángeles del cielo. Voy a plantarme a hablar con la gente, con canciones con música. Como los espectáculos que hago. Más allá de los personajes que vaya a hacer, voy a seguir denunciando con humor.

—O sea que va a seguir el mismo formato …

—Y, siempre va a haber una banda en vivo, siempre monólogos, siempre personajes, siempre mucha música, siempre con sorpresas. Lo que pasa es que hay millones de formas de poner una banda en escena, y mil modos de hacer stand up. Va a ser la segunda parte de este espectáculo porque quedaron cosas por decir. Y uno evoluciona. Y me parece que nosotros tenemos que hacer honor a nuestra cultura: no recordarlas solo por YouTube. Ponerlas en un escenario, recordarlas en vivo.

—También te estás proyectando más al exterior.

—Actualmente estoy laburando para España, para un late night show, al que mando material desde acá. Ahora en diciembre me voy a presentar en Estados Unidos, a trabajar en vivo, a hacer musicales y personajes, y también en la parte audiovisual. Eso para mí es importante porque es abrir horizontes. Me interesa el mercado norteamericano, pero para llegar ahí donde yo quiero me falta mucho. Hay que estudiar, hay que romperse el alma. Para ser un actor reconocido en Argentina, ya estoy bien. Pero yo tengo otras ambiciones, que no son de plata, ni de fama. Quiero llevar mi forma de pensar a otras culturas. No me quiero ir de este mundo sin recorrerlo, y decir lo que pienso.

¿Sentís que la imitación que hacés de Olmedo hizo de algún modo que te identificaran con él?

—Sería muy irrespetuoso de mi parte decir que me identifican con Olmedo. Pero yo sí me identifico con Olmedo, y la gente también se identifica con él. Y yo lo que hice en estos tres años de imitarlo fue que a través de mi técnica actoral vean a Olmedo a través de mí, por un rato. Y contarles un cuento, que la gente haga catarsis y despedirlo simbólicamente. Cosa que no pudimos hacer. Para mí esa es una gran tarea.

—¿Cómo surgió la idea de hacer ese sketch de Olmedo?

—El director Emilio Tamer me sugirió que tenía que hacer capocómicos argentinos y en particular Olmedo. Y yo le dije que no, que era muy difícil meterse con el Negro. Aunque había una gran necesidad de la gente de verlo de vuelta. Y cuando me puse, técnicamente también fue dificilísimo. Vi mucho video: pero aparte, hay que tener mucho clown en el cuerpo, mucha capacidad de jugar. Y el cuerpo muy entrenado al servicio de la actuación: eran grandes payasos. Son grandes payasos, en el mejor sentido. Yo en mi carrera hice muchas macanas, muchas cosas malas y muchas cosas buenas. Pero creo que esto de Olmedo es lo mejor que he hecho. Y la gente me agradece que traigamos al Negro por un rato. Porque la gente lo extraña.

—¿Qué sentís que simboliza la figura de Olmedo?

—Toda una época. El Negro encierra una época maravillosa de Argentina después del proceso, que fue nefasto. Fue el renacer de la democracia y del humor. Reírse con Olmedo es reírse de nosotros mismos. Pero además de marcar una época, Olmedo tiene que ver con el gen argentino. Como Sandro, Goyeneche, Maradona, Messi.

—¿No hacés teatro este verano?

—No, este verano descanso: nada de teatro en Mar del Plata. Porque en marzo empiezo a ensayar la obra, que debuta en mayo. No puedo estar encerrado en un teatro seis años. Hay una carrera que tengo que cumplir: películas para hacer, audiovisuales. Yo también me tengo que desarrollar. Me tengo que dedicar también a eso: no todo el tiempo trabajar en un teatro, que es un acto no masivo. Me falta mucho aprender a mí. Siento que estos años que estuve encerrado en un teatro di mucho, pero necesito aprender. Me falta mucho.

—Como que sentís necesidad de parar un rato.

—Necesito parar, también para que la gente pare de mí. Si no hay mucho que decir, no hay que estar. Yo no necesito estar todo el tiempo. Tengo cosas para decir, pero más adelante. Para decir mejor, hay que parar un poco. Mi amiga Graciela Borges dice: hombre que se detiene, avanza.

—¿Cómo es tu entorno diario, dónde vivís?

—Vivo en San Fernando, en el partido de San Isidro, en un barrio privado, donde la verdad es que me siento seguro. Es muy importante la seguridad. Siento una sensación de inseguridad, pero no es de ahora, de este gobierno o del otro. Hace rato que lo vengo sintiendo. Es un problema que se viene acarreando desde hace 20, 30 años. La inseguridad, la pobreza en Latinoamérica crece, y la pobreza es igual a inseguridad. Tengo amigos del alma, de toda la vida, y muy pocos nuevos que se han agregado. El casting es muy severo. Tengo una madre, una hermana, una familia divina que la disfruto. Más que una familia, tengo familiares.

—¿Sentís el cariño del público?

—Me da vergüenza decirlo, pero nunca pensé que me iban a querer así. Con "así" no estoy hablando de cantidad, ni de tanto ni de tan poco, sino de esta manera. Creo que logré mi cometido. Porque yo en el barrio era el hijo de Jorge, el puestero. Y todos me saludaban, qué hacés, Martín. Ese era el trato en mi cuadra: lo logré en mi país.

—En lo económico la vida del actor es fluctuante. ¿Eso te obliga a ser muy metódico con el dinero?

—Yo gracias a Dios hace 14 años que trabajo en el medio, y la verdad que soy un tipo muy austero, trato de ahorrar.

—¿Y a nivel de pareja cómo estás?

—Parejas en estos últimos 15 años de carrera he tenido muchas, me he separado, he estado solo. La mujer para mí es una gran compañía. Necesaria. Lógico que depende para qué uno quiera hacerse acompañar por una mujer: si casarse, estar de novio, amante, o tener 20 amigas. No importa cómo uno se relacione: siempre con respeto y amor. La mujer es muy importante para mí. Yo más no necesito. Mi computadora para ensayar, mi guionista, mi director, tengo un auto, abro la heladera y hay comida. Puedo ayudar. La gente me trata bien en la calle. No puedo pedir más.

—La convivencia en pareja es difícil.

—Te digo la verdad, nunca he convivido. En realidad yo hace 42 años que estoy en pareja conmigo mismo. No quiero decir con esto que alguna vez no me engañe y tenga una mujer para el resto de la vida. Y yo pase a ser mi amante.

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