BALANCE

"Ovo" no agotó localidades en ninguna función pero convocó más de tres mil personas en cada presentación

Distintos agentes del espectáculo analizan cómo fueron las dos semanas de teatro para niños

Cirque du Soleil
Ovo, una fiesta para los sentidos. Foto: Marcelo Bonjour

Las vacaciones de invierno quedaron atrás, y se impone un balance de las dos semanas de la avalancha anual de teatro infantil. Y sin duda la gran novedad fue Ovo, de Cirque du Soleil, que además de ofrecer uno de los grandes megashows infantiles del año, permitió ver cómo funcionaba Antel Arena con un espectáculo de esta magnitud.

“Quedamos muy conformes con el estadio, no solamente a nivel del escenario sino también de los espacios de vestuario y demás. Y la respuesta del público fue muy buena. Si bien todavía no tenemos las cifras finales, ninguna función creo que bajó de los tres mil espectadores”, comentó a El País Nicolás Chabot, encargado de comunicaciones de Ovo.

Otra fuente vinculada a esta nueva presencia de Cirque du Soleil en la ciudad, aportó otros matices: “Creo que Ovo superó en algo a Amaluna, que fue la anterior producción que Cirque du Soleil había presentado en Montevideo. En términos de calidad, creo que todos quedaron felices con Ovo, que demostró que es un espectáculo que vale su precio. Pero creo la crisis de bolsillo influyó para que no haya agotado en ninguna función. De todos modos, las últimas funciones anduvieron bien. Ojalá tuviéramos más espectáculos de esos por acá, pero a veces se hacen imposible. Por lo costoso y el limitado público que puede o quiere pagar la entrada”, comentó la fuente, detallando que Amaluna, que se presentó en Punta Carretas en 2017, lo hizo en la carpa del Cirque du Soleil, que tiene un aforo mucho menor que Antel Arena, que en este caso presentó el espectáculo con una capacidad de unas 6500 butacas.

Cirque du Soleil
Ovo, en Antel Arena. Foto: Marcelo Bonjour

Otros espectáculos también encontraron buena afluencia de público sin muchos llenos totales. El Teatro del Notariado es una sala con larga trayectoria en teatro para niños, y este año tuvo buena zafra. “Para nosotros fue una muy buena temporada de vacaciones de invierno. No nos influyó mucho el fútbol. Es más, la final de la Copa América fue en la misma hora que Aladdin, y la obra se hizo con una ocupación de 75 % de la sala. Pese al frío de la primera semana, hubo buena concurrencia. Tuvimos un promedio de unos 200 espectadores por día, que para nosotros es bueno”, explica Giorgina Boschiero, quien se encarga de la comunicación del Notariado.

“Tuvimos dos espectáculos, Aladdin y Narnia. Narnia no funcionó: tenían algunas carencias técnicas, más allá de que cantaba en vivo. Como que no llegó al público, y hubo días de la segunda semana de vacaciones que no hicieron función. Y la primera semana la afluencia de público en esa obra fue baja. Y lo opuesto fue Aladdin, que técnicamente estaba muy bien: no cantaba en vivo pero estaba muy prolijo arriba del escenario. Creo que la gente está seleccionando más: ya no existe que lleven a sus hijos a ver algo de medio pelo. La gente busca calidad”, agrega Boschiero.

“En Teatro Costa Urbana anduvimos muy bien con Canciones Peregrinas y un poco menos bien con La Granja. Fue mejor la primer semana que la segunda, pero se mantuvo dentro de lo previsible y de años anteriores. También en Alfabeta presentamos la obra de teatro La Granja, pero notamos menos afluencia de público que otros años. Creo que es porque este año teníamos películas muy fuertes… que son la primera opción que eligen los niños”, dice Edith Sasson, encargada de promover ambas sala.

No creo que el fútbol ni las elecciones hayan influido en la cantidad de público: los adultos a cargo de niños en vacaciones saben que esa es la época de teatro infantil con la mayor cantidad de ofertas en cartel para aprovechar”, remata Gabriela Judeikin, de El Galpón.

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