crítica: las novias de travolta

La nostalgia, siempre graciosa y taquillera

La comedia de Andrés Tulipano, llevada a escena por Gerardo Begérez, está siendo un éxito de público

Las novias de Travolta
Las novias de Travolta, una comedia sobre la nostalgia. Foto: Alejandro Persichetti

En un país en el que la Noche de la Nostalgia está entre los días más esperados del año, no es raro que Las novias de Travolta siga volviendo a escena, y siga siendo un éxito de público. Y no solamente un éxito: la gente se para, mueve el cuerpo como bailando, aplaude al ritmo de la música, en suma, se divierte como en una buena fiesta popular.

Y justamente una de las características de esta nueva versión, dirigida por Gerardo Begérez, es ese sentido de fiesta que el montaje reafirma. Si bien el centro de la obra estaría en ese reencuentro de cuatro viejas amigas, el director prefiere romper con los códigos más naturalistas, y jugar más a lo performático, al show, al baile y a la música. No deja de ser una buena manera (y sobre todo muy eficaz) de actualizar este texto emblemático de Andrés Tulipano, que se ha hecho mucho, en las plazas teatrales más diversas.

La obra, que se estrenó en 2004, juega a cotejar dos épocas: los días en que John Travolta era el rey de la pista de baile con “Saturday Night Fever”, y el presente. Pero esas dos épocas cada vez se separan más con el paso de los años, y las versiones tienen que ir manejándose para que ese cuarteto de mujeres de mediana edad encaje en la cronología que la ficción propone.

Pero más allá de eso, todo funciona como una humorada, para pasar un rato de comedia. No es fácil para un director de teatro armar la dinámica de una reunión de cuatro buenas amigas que sin embargo tienen sus rivalidades. Pero Begérez apuesta más a los chistes rápidos y efectivos, a través de un montaje que comienza con una serie de monólogos y sketches, y luego se va centrando hacia el encuentro del cuarteto de protagonistas, que también es interrumpido por fragmentaciones en la linealidad de la puesta, que llega a una duración de una hora 40 minutos, y termina con el público eufórico, luego de haber sido acicateado por los oldies más entradores.

De las cuatro actrices sin duda la más interesante de seguir es Leonor Svarcas, cuyo oficio y espontaneidad le permiten establecer una enorme complicidad con el público, desde un personaje algo atontado y popular que ella explota perfectamente, aparentemente sin mayores esfuerzos. Lógicamente que muchos querían ver a Svarcas en roles de más interés, pero eso es otro asunto, y cada actor de algún modo opta por el papel que más le conviene. El resto de las actrices están bien, y alguna, como María Mendive, tiene segmentos de texto que son muy explotables en términos de humor. Claro que parte del humor es bien sencillo, y de ribetes algo anticuados y un poquito prejuiciosos, pero el público no parece llevarse mal con esos aspectos, sino todo lo contrario.

Las novias de Travolta fue el espectáculo inaugural del Teatro Movie, en 2004, bajo dirección de Álvaro Ahunchain y elenco conformado por Roxana Blanco, Ana Pañella, Carmen Morán y María de la Paz Sapriza. El título volvió a la cartelera en El Galpón en 2010, con dirección de Jorge Denevi, donde Roxana Blanco reapareció junto a Jenny Galván, María Elena Pérez y Alejandra Wolf. Hoy la obra vuelve a probar que el texto de Tulipano es hábil para llegar al público y hacerlo reír. Y prueba también que en materia de teatro, la nostalgia siempre paga. Y lo hace a través de una cuidada versión, que como hace Begérez, adorna todo el escenario con cosas agradables a la vista, para brindar un show de buen nivel de producción.

ficha

Las novias de Travolta [****]

Texto: Andrés Tulipano. Dirección: Gerardo Begérez. Con: Leonor Svarcas, Mariana Lobo, María Mendive, Claudia Trecu de Lucía. Sala: Alianza Uruguay-Estados Unidos. Sábados (21.00) y domingos (19:30). Tickantel, $ 450.

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