ENTREVISTA A LA EMBLEMÁTICA ACTRIZ ARGENTINA

Norma Aleandro sobre Actrices Argentinas: "Hay cosas que hay que pasarlas primero por la Justicia para juzgarlas"

La gran actriz en un mano a mano con El País antes de su actuación este sábado en el Sodre

Norma Aleandro
Norma Aleandro, llega al Auditorio Nacional Adela Reta. Foto: Tadeo Jones

Se presentará este sábado a las 20.00 en la sala principal del Auditorio Nacional Adela Reta, con un programa nada común de ver, en el que entrarán en diálogo textos de Shakespeare con la Orquesta Sinfónica del Sodre. Con esta nueva presentación en Uruguay, Norma Aleandro da un paso más en su larga relación con la escena montevideana, donde se ha presentado a lo largo de las décadas, con trabajos tan valiosos y disímiles como El juego del bebé, La señorita de Tacna y El amor y otros cuentos sobre el amor. Esta nueva presentación en Montevideo se llama Norma Aleandro y la Ossodre, y las entradas (que iban camino a agotarse) se venden en Tickantel, a desde $ 60 a $ 950.

Bajo dirección musical de Diego Naser, la orquesta ejecutará, entre otras partituras, oberturas de óperas basadas en las obras de Shakespeare, como Sueño de una noche de verano, Macbeth, Otelo, Romeo y Julieta, entre otras. “El espectáculo lo armó Patricio Orozco, y se trata de dar a conocer a las mujeres de Shakespeare. Con todo su talento, el notable escritor inglés nos describió a los hombres y a las mujeres con tal profundidad, y con tal sentido de lo trágico y lo cómico, armando personajes que invariablemente, pasan los siglos, y siguen siendo actuales. Y yo presento estas mujeres, estos textos, acompañada de música que tiene que ver con esos textos de Shakespeare, ejecutada por la orquesta del Sodre”, explica Aleandro con su voz calma y pausada, propia de una gran artista de la escena. 

“El espectáculo es como un diálogo, entre el público y yo, que voy representando esa galería de mujeres de Shakespeare, ubicándolas en tiempo y lugar. Y también un diálogo con la orquesta. Es todo un desafío actuar junto a una orquesta”, adelanta la emblemática actriz.

-Usted se va a presentar en el Auditorio Nacional Adela Reta, en el marco del Día de la Mujer. ¿Cómo está viendo toda la movida de las políticas de género y del nuevo feminismo?

-Me parece muy bien, sobre todo mujeres que han sido maltratadas, que son maltratadas, y que no han tenido defensa. Creo que éste es un momento interesante para ver por dónde se manejan, porque son muchas fuentes las del feminismo. Y en este momento, algunas personas que están apoyando a las mujeres golpeadas o maltratadas, o dejadas de lado, o abusadas, no acompañan a otras mujeres que han hecho más política con el tema. Yo estoy esperando, viendo: me parece interesante como momento. Como lo fue el fin del siglo XIX y el principio del XX con la rebelión femenina por el trabajo y la igualdad. Pero tenemos muchas cosas que aprender, hombres y mujeres, con respecto a qué hay que hacer todavía para que parezcamos, más o menos, iguales los hombres y las mujeres. Hay muchísimas cosas que arreglar: pero hay maneras de arreglarlas. Unas son más violentamente, y yo la violencia nunca la aplaudo. No me parece que se logra demasiado con la violencia. Sí con la inteligencia, y ahí sí, hay que sentarse a pensar.

-¿Cómo vio la actuación de Actrices Argentinas en el caso Juan Darthes?

-No sé. Creo que en algunas cosas se han apresurado. Hay cosas que hay que pasarlas primero por la Justicia para juzgarlas. Hay cosas que no se deben juzgar por cuenta propia. Sobre todo cuando son terribles. Creo que ha habido apresuramientos: pero bueno, en estas cosas nuevas siempre sucede. Hay desbarranques, y hay cosas muy positivas. Creo que hay que pararse detenidamente y ver que con la violencia no vamos a lograr nada positivo.

-El caso de Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli usted lo vivió bien de cerca, porque era la directora de “Escenas de la vida conyugal”, ¿cómo lo ve usted todo eso?

-Fue algo privado entre ellos, que obviamente no lo llevaron al escenario. No fue una cosa de teatro, y ella lo presentó como una cosa de teatro. No sé qué habrá sido. Yo los veía muy bien. Incluso familiarmente muy bien, de ir a comer los dos matrimonios. No sé. No sé qué le habrá pasado, pero no fue en el teatro.

Norma Aleandro y Patricio Orozco
Norma Aleandro junto al director Patricio Orozco. Foto: Tadeo Jones

-Dirigir teatro, ¿qué le enseñó a usted?

-Muchísimo. De las primeras cosas que me enseñó, es que hay que ayudar a los actores en los ensayos, a que se atrevan a mostrar todo lo que quieren mostrar. Que no les importe el ridículo. Y a llevarlos por el sendero menos ripioso. En principio, en los ensayos el actor va ciegamente a lo que quiere hacer. Y yo creo que el director debe ayudar al actor, principalmente a que no tema meterse en personajes muy distintos a él. Creo que para el actor el mayor placer es lograr un personaje bien distinto a él: y el temor es no poder lograrlo. El director es como una partera. El que va a tener el niño es el actor, que es el que está haciendo la gran creación. Y lógicamente el autor, que es la partitura de la obra. No pienso que el director tenga que pasar a primer plano, salvo que haga una puesta estrafalaria.

-Hay un arte de la dicción que se está perdiendo en el teatro.

-Sí, yo lo he notado, ya hace tiempo. Evidentemente hay como una especie de manía, diría yo, de hacer murmurar a los actores, que también se extiende al cine y a la televisión. Se hace eso para que no se vea como duro el lenguaje, y el modo de hablar no tiene por qué quedar duro, si el tono y el volumen es el exacto. 

-¿Se fue imponiendo como una moda?.

-Sí, se ha hecho como una moda del murmullo, que incluso se ve no solo en los actores, sino que la tiene la gente joven en la calle. Y a veces es difícil de entenderlos. Ellos sí se entienden bien, como los bebés entre ellos. No solo murmuran, se tragan letras. Es como que la dicción ya no pertenece al mundo de la actuación. Y eso no es verdad. Sin dicción, un actor es como un cantante que no puede modular musicalmente. Nuestra musicalidad está en la palabra. Eso del murmullo pasa hace mucho, y a mí me da mucha rabia cuando no entiendo lo que están diciendo. Y creo que es algo que no solo me pasa a mí: le pasa a todo el mundo. Tampoco son todos los actores los que murmuran.

-Usted que ha participado en tantas buenas películas del cine de su país, ¿actualmente cómo ve a la cinematografía argentina?

-El cine argentino está económicamente un poco detenido, como están detenidas muchas cosas, porque estamos pasando momentos económicos difíciles. Y eso redunda en todo, y desgraciadamente en el cine también. Pero por suerte sí hemos tenido buenas respuestas, como las de otros países que se han interesado por nuestro cine, colaborando en empresas interesantes para hacer películas. Y eso también es a raíz de buenas presentaciones que hemos tenido de directores argentinos en festivales extranjeros. 

-¿De los muchos directores de cine con los que trabajó, con cuál aprendió más?

-Yo diría que con todos, incluso con lo que no me gustaba ciertas cosas que hacían. Porque uno aprende de lo bueno y de lo malo, en la vida, y en el trabajo también. Y así como he tenido algunos que ha sido un placer trabajar con ellos, ha habido otros que no ha sido tanto el placer.

-¿Cómo es su modo de abordar un personaje para llevarlo a escena?

-Nunca sé cómo voy a abordar un personaje. Por supuesto que existe eso que hacemos que el análisis del texto, que es como un detective buscando en los textos no solamente lo que el personaje dice, sino tratar de imaginar qué piensa cuando dice lo que dice. Y también imaginar las relaciones a raíz de otras cosas que dicen otros personajes sobre el personaje que realiza uno. Entonces uno va armando como una persona, con sus gustos, sus disgustos, sus amores y odios, sus preferencias, sus ignorancias. Y uno tiene que ir acoplándose a esa persona, a su cuerpo, a su voz. Y ese es el camino más peligroso para el actor. Porque uno siempre tiene miedo de no lograr ser exactamente el otro. Porque creo que en escena vivimos dos vidas al mismo tiempo: la vida real y la del personaje. Esa dualidad es fascinante, y a la vez atemorizante. 

Norma Aleandro
Norma Aleandro, recorre las mujeres de Shakespeare. Foto: Tadeo Jones

-¿De la galería de mujeres shakesperianas que va a interpretar en el Sodre, de cuál se siente más próxima?

-Me interesan todas, las buenas, las malas, hasta las tontas. Me interesan todas porque lo que ha logrado Shakespeare es ponernos en frente a unas mujeres creíbles, incluso en sus cosas más criminales, o en sus amores más profundos. También en sus bondades más grandes. No tengo una preferencia exclusiva por uno de esos personajes femeninos en particular, me gusta prácticamente todas. Empezando por las más conocidas, como Julieta, pero también Porcia, Viola, Beatriz y Catalina, Rosalinda, Tamora. Todos son personajes que nos enseñan algo. Sin un ánimo especial de maestrito: más bien con el talento de alguien que sabe describir al género humano en profundidad. Y que también tiene su humor, como cuando se va a Egipto y nos cuenta los romances de Marco Antonio y Cleopatra. Es profundamente interesante cómo Shakespeare maneja esos personajes, tanto en la comedia como en la tragedia.

-Hace bastante que usted no viene por Montevideo.

-En realidad voy todo el tiempo, pero no a trabajar. Voy a ver amigos y a descansar. Es mi lugar preferido. No me he presentado a actuar porque no había nada armado, pero cuando armaron algo, que es esto que voy a presentar ahora, enseguida dije que sí, por supuesto. Y con todo placer.

UN RECUERDO

Uruguayos en la vida de Norma Aleandro

 “Imagínese que usted está muy mal, el peligro es enorme, y viene un grupo de amigos a abrazarlo. Eso me pasó, y eran uruguayos. Y era en Uruguay, e incluso había gente que no me conocía personalmente. Los uruguayos me ayudaron en el peor momento de mi vida, durante la dictadura. Y esos uruguayos realmente arriesgaban sus vidas”, evoca Aleandro sobre su exilio.

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