crítica: Otelo, la tanguedia

La noche que Otelo conoció a Piazzolla

En Sala Delmira Agustini, un original espectáculo que fusiona danza, teatro y video

Otelo, la tanguedia
Otelo, la tanguedia. Foto: Difusión

Un espectáculo original en su formato. El público está ubicado en sillas, ubicadas circularmente. A espaldas de los espectadores, un ciclorama (es decir, como un telón rígido de forma curva) sirve de pantalla, sobre la que se proyectan videos. El entorno es envolvente, y produce un color homogéneo: el público queda visualmente encapsulado, aunque la sensación no es claustrofóbica. En el centro de ese gran círculo, una pareja de baile, desde un trabajo fuertemente coreográfico, contará una versión de Otelo, de Shakespeare, en clave tanguera.

Pero curiosamente (y afortunadamente) la historia no se ubica en el cafetín de antaño, ni en la esquina arrabalera, ni es un ambiente orillero que suele ser difícil de evocar en escena. La acción transcurre en el presente, en escenarios montevideanos, y en un clima como de ejecutivos de alto nivel, de ambiente minimalista. Y el conjunto de las imágenes, las de video y las que ocurren en escena, compaginan muy bien: estéticamente y a nivel narrativo.

En ese logrado y novedoso marco visual, la pareja protagónica alterna pasajes de teatro, baile y coreografía, esta última no solamente tanguera, sino también próxima a la expresión corporal y a la danza expresionista. Además, el juego de iluminación, incorporado al propio mobiliario escénico, hace un aporte de interés, no solo por lo original, sino por cómo opera sobre la puesta en escena en su conjunto.

En ese acertado contexto (que tiene el mérito adicional de tener lo justo, sin sobrecargas), la pareja de actores-bailarines pone todo de sí para desarrollar un trabajo agotador, que en algún momento parece excederla. Pero la puesta tiene otro protagonista que es su música. Una rica banda de sonido de elegidos tangos, bien integrados al conjunto, infieren al espectáculo el dramatismo y la intensidad que el relato de Shakespeare reclama.

Sin embargo, quizá no sea un espectáculo para ese espectador que busca simplemente pasar el rato. Porque es una obra que demanda cierta intensidad e interés de parte del espectador, para sumarse a esta singular travesía artística.

ficha

Otelo, la tanguedia [****]

Versión y dirección: Enrique Permuy, interpretación libre de Otelo: el moro de Venecia, de William Shakespeare. Intérpretes: Esteban Cortez y Virginia Arzuaga. Escenografía: Roberto García, Enrique Permuy. Diseño de luces: Lucía Tayler. Teatro: Sala Delmira Agustini, del Teatro Solís. Funciones: esta noche y mañana a las 20.30. Entradas: Tickantel, $ 400.

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