Mañana Natalia Burgueño presenta Pájara

Un nido de estopa con una bailarina

Se llama Pájara como una especie de metáfora: tiene que ver con algo que no se puede agarrar, estabilizar", explica a El País la bailarina Natalia Burgueño (Montevideo 1977), que mañana martes 10, a las 20.00 presenta ese espectáculo en Punto de Encuentro, en San José 1116, con entrada gratis.

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Burgueño con Lucía Severino en Punto de Encuentro. Foto: El País

"Dura 40 minutos y es un solo que ahora se transformó en un dúo, por la música en vivo, de Lucía Severino. La plástica de la obra es muy fuerte, porque tiene una escenografía que cubre casi todo el espacio. Y como Punto de Encuentro tiene la vidriera, le da una cosa más performática", agrega la artista, detallando que la escenografía, de Leticia Martínez, es de estopa, de un color crema. "Estuvimos buscando mucho el material de la escenografía: tiene que ver con lo que se suspende, que no se puede agarrar, bastante móvil. Tal vez tiene algo de nido".

"En lo coreográfico tiene que ver con la relación con el público, que está distribuido en toda la sala. La propuesta es bastante íntima, y tiene algo de permitirnos estar solos, y acompañados al mismo tiempo. Es una invitación a un espacio, a un lugar, pero también que dé espacio a cada uno a mirar y elegir lo que quiere ver. Yo bailo entre el público. Tiene una parte que es más netamente bailada, y otra que es más de movimientos gestuales".

El proceso de creación del trabajo fue realizado en el marco del Programa de residencias del Taller de danza y creación Casarrodante, y cuenta con iluminación de Mercedes Sotelo y la propia escenógrafa, mientras que el vestuario es de Lucía Alvarez, y el maquillaje de Sotelo. La obra no tiene texto, aunque sobre el final aparecen algunas palabras escritas. "Me las escribo en la piel. Por la textura de la piel".

"Con Lucía Severino hace tiempo que trabajamos juntas, y en el proceso de Pájara, la música cada vez fue estando más presente. Y también se fue modificando, tal vez en una dirección que no es tan melódica, sino más ambiental. Se trabaja mucho con el eco, que le da volumen y espacio a la música. Ella utiliza el piano, pero también hay otros sonidos que yo genero en escena, y ella también me apoya. Hay una cosa de viento, y de respiración, que es importante. La música tal vez tiene algo de nostálgico, aunque eso depende del espectador. Es muy calmo", dice.

Burgueño se presentará hacia fin de mes con esta obra en La Plata, en el festival Ecart, mientras baraja un par de proyectos a futuro. Uno de ellos tiene que ver con incorporar la robótica a la danza. "Lo venimos trabajando en Casarrodante, que por ahora está más en la parte de investigación, aunque ya aparece el germen de lo escénico. El colectivo se llama Back to back, y la obra Plug. Estamos trabajando con la relación entre la tecnología y el cuerpo, que es algo que en lo cotidiano está muy presente. Empezamos a investigar con algunos dispositivos, y estudiar qué podemos lograr con la interacción".

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