balance 2017

Muñecos y tecnología: la lección chilena

Entre las obras teatrales extranjeras, Feos de Guillermo Calderón ocupó un lugar muy destacado

Feos
Feos. Foto: Difusión

Este año se vieron numerosos espectáculos extranjeros en los escenarios montevideanos, en parte por el Festival Internacional de Artes Escénicas, que en su quinta edición trajo espectáculos de géneros muy diversos y de países y culturas bien distintas. Del conjunto una de las obras que sobresalió fue Feos, una versión que Guillermo Calderón realizó a partir del cuento La noche de los feos, de Mario Benedetti, sobre el que trabajó con gran libertad. El espectáculo, dirigido por Aline Kuppenheim, se presentó en la Sala Balzo, y el resultado fue simplemente asombroso.

Los espectadores uruguayos de teatro sabían del talento del dramaturgo chileno Guillermo Calderón, al que conocieron a través de su teatro político, verborrágico, cargado de confrontaciones ideológicas y de juegos lexicales. Pero lo que trajo a Montevideo Calderón esta vez iba totalmente por otro lugar. Un juego de muñecos de gran tamaño, realizados de modo artesanal, con mucha precisión, dieron vida a los personajes de la obra, una pareja de seres nada bonitos, que se conocen y tienen una historia de amor.

Y más sorprendente fue la técnica, que fusionó muñecos y proyecciones, para conjugar una hora escasa de un extraño universo visual, en el que las criaturas inanimadas lograban paradójicamente comunicar un hondo sentido humano. Queda mucho por trabajar en ese lenguaje escénico, y esperemos que ese no haya sido un ejemplo aislado.

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