TEATRO

Una mirada femenina sobre la historia reciente

Por dos funciones se verá en la Sala Verdi el montaje “1975”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La actriz Laura Almirón interpreta una historia vinculada a los "vuelos de muerte".

Sandra Massera viene destacando desde hace tiempo como dramaturga, a través de un teatro que propone estilos, miradas y temas. Este jueves y viernes 15 a las 21:00 en Sala Verdi se verá nuevamente su obra 1975, que llega renovada para ese espacio escénico. El texto fue estrenado en Telón Rojo, una casa antigua que se prestaba muy bien para el tono del espectáculo. Luego pasó a la Casa de la Cultura, del Prado, otro edificio antiguo que permitió a la actriz protagonista (Laura Almirón) ir y venir entre puertas vidriadas que se abrían y cerraban. También se dio en el Teatro Maccio, pero no en el escenario principal, sino en un salón que volvió a habilitar un nuevo juego escénico. Las entradas se venden en la propia sala a $ 50.

En estas dos nuevas funciones, que se enmarcan en el ciclo Verano en la Verdi, la autora y directora optó por formular un entorno escénico nuevo, rechazando el camino directo (y costoso) de hacer una escenografía corpórea. "Ahora tomamos una enorme tela de tul y le cosimos unas cuantas hojas de las cartas, que simbolizan las cartas que la protagonista le envía al hermano desaparecido, que son símbolo de su comunicación con él, y del no resignarse a olvidarlo", adelantó Massera a El País.

La obra es un trabajo de Teatro del Umbral, y obtuvo una mención en 2010 en la Convocatoria Solos en el escenario III, del Centro Cultural de España en Montevideo, 2010. El argumento tiene como eje una mañana de fines de verano, cuando una mujer ve algo en la orilla del mar que no olvidará nunca. Así, el tema de los llamados "vuelos de la muerte", es abordado desde un lugar que busca contar su efecto profundo desdesde el punto de vista de un familiar ajeno a la militancia directa, aunque inscripto en una familia de fuerte cariz político. Un renglón clave en esta travesía teatral es la música: incluye temas de John Cage, Héctor Tosar, Fernando Condon, Pink Floyd, Weather Report, Yes y Tom Waits. El ambiente escénico se formula también desde el trabajo de iluminación de Álvaro Domínguez, mientras que el maquillaje corrió por cuenta de María Inés Corbelle.

Massera es autora de un teatro que muchas veces tiene un tono intimista, que plantea ya desde la dramaturgia novedades a nivel de escena, y que busca proyectar una voz de género. En esta obra, como en algunos de sus trabajos anteriores, hay una preocupación por "mostrar la intimidad del pensamiento, la introspección de una mujer", señala la artista, cuyo próximo trabajo promete ser sobre la vida de Ana Frank, tema que le abre puertas para transitar desde un nuevo ángulo algunos de sus puntos de vista que alimentan su carrera literaria.

"En este caso, la protagonista de la obra no es una rebelde, sino la hermana, el que está desaparecido es el hombre, el hermano. Ella no militó. Es un tema de justicia social, de analizar desde el punto de vista de lo femenino, de los que son inocentes en todo sentido, que no participaron pero lo sufrieron".

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