Entrevista a Alberto Restuccia

“Antes era mucho más militante”

Con más de medio siglo de carrera, hoy el actor y director teatral será declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo

Alberto Restuccia
Alberto Restuccia, ante un gran reconocimiento. Foto: Darwin Borrelli

Hoy a las 17.00 en la sede de la Junta Departamental, Alberto Restuccia será declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo. “Entre otros quiero agradecerle a mi discípulo César Troncoso, quien firmó la petición para que yo fuera Ciudadano Ilustre. Y a tantos otros”, adelanta.

-¿Creés que si la izquierda no estuviera en el gobierno y en la Intendencia, te habrían declarado Ciudadano Ilustre?

-Esa es una pregunta difícil. Pero fijate que votaron los ediles de todos los partidos políticos, de la derecha y de la izquierda, si es que hoy se puede hablar en esos términos. O sea que me parece que no tiene bandería política esta designación. Es un homenaje, que votaron todos los ediles de la Junta Departamental, de todos los partidos políticos por unanimidad. Para mí es un mimo, un reconocimiento a toda mi trayectoria artística, como actor, como director y como dramaturgo. Y tengo que agradecer que se acordaran de mí, ya un poco en el ocaso de mi trayectoria.

-¿Sentís que la izquierda se apropió un poco de las figuras de la cultura, a través del apoyo que les da?

-Yo no quiero meterme en eso, porque la verdad es que hoy por hoy no tengo la misma visión que tenía de joven sobre la política. Yo era mucho más apasionado. Antes era mucho más militante. Hoy tengo una posición más distanciada, más neutral.

-¿Ves que es un reconocimiento algo tardío?

-No, está bien, cada cosa tiene su tiempo. Yo he tenido otros reconocimientos antes, Premios Florencio, Morosoli. He tenido todo tipo de reconocimiento. Yo todavía estoy activo como director de Teatro Uno, y esto es un poco como la frutilla del postre.

-¿Cómo cambió el concepto de transgresión, desde que tú empezaste a hacer teatro en los años 60 a hoy?

-Hoy está todo inventado, no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre me acuerdo una frase de Luis Buñuel, ‘Si me premian así, es que ya no soy transgresor. Yo espero contradecirlo, y seguir siendo hasta el final. 

-¿Qué hitos marcarías si mirás tu carrera hacia atrás?

-Por ejemplo, en 1970 hice Las sirvientas, de Jean Genet, que fueron los primeros desnudos que hubo en el teatro uruguayo. Que en ese entonces significaban una transgresión. Y también los primeros actos de travestismo. La puse en escena en el viejo El Galpón, de la calle Mercedes, con los papeles femeninos interpretados por actores masculinos. Eso en ese entonces fue una transgresión. Pepe Vázquez, Bebe Cerminara y yo aparecíamos con ropa masculina, y nos íbamos cambiando en escena, hacia la ropa femenina. Pero los desnudos no eran nada gratuitos. Y la gente pedía primera fila.

-¿Hubo en general buena recepción de tus trabajos?

-Bueno, me acuerdo que una vez en una entrega de los Premios Florencio en el Teatro Solís, me increpó, diciéndome ‘vos siempre con tus transgresiones’. Y yo le dije que ellos, la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay, lo que hace es elogiar a los grupos extranjeros, cuando en muchos casos, como pasó con Ubú Rey, yo lo había hecho antes y mejor. 

-Sentís que la crítica teatral ha estado medio desnorteada con respecto a tu trabajo.

-Hubo un tiempo en el que los críticos decían que para venir a ver los espectáculos de Teatro Uno, había que ir primero a la Biblioteca, a informarse. Porque nosotros, con cada espectáculo, lanzábamos un manifiesto. Teníamos una pequeña publicación que se llamaba Cuadernos Uno. Y desde allí lanzábamos autores como Antonin Artaud, James Joyce, Samuel Beckett, Harold Pinter. Y se decía eso, por la cantidad de autores que citábamos. Y me pareció una declaración espantosa, que mostraba la pereza de los críticos de ese entonces. La pereza intelectual de tener que informarse para ver un espectáculo.

-¿Y ahora tenés algún nuevo espectáculo entre manos?

-Sí, voy a hacer una suerte de revival, que se llama Eso era locura, anormal. Parafraseando Esto es cultura, animal. Mi idea es hacerlo en la sala del Teatro de la Aguja, en el viejo Teatro La Máscara, donde también voy a hacer otra obra mía, que ya hice en 1995, Asesinato de un presidente uruguayo, sobre el crimen de Juan Idiarte Borda. Sería ya para el año que viene, y va a ser en la línea de teatro antropológico, que yo ya hice con Salsipuedes, y con otros hechos históricos. Y justo es en el viejo Teatro La Máscara, donde yo aprendí con Atilio Costa.

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