ARTE PROVOCADOR

Los miedos del público en escena

El artista español Santi Senso se presenta esta noche en Teatro del Museo

Santi Senso
Santi Senso en Montevideo. Foto: Andrés Rodríguez

El actor y director español Santi Senso se presenta hoy a las 21.00 en Teatro del Museo, con una de sus propuestas que se inscriben dentro del nombre acto íntimo. El artista vuelve una vez más a Uruguay, ahora con Nanas de insomnio, obra que cuenta con música del compositor uruguayo Ismael Viñoly y vestuario de Fede Pouso, quien echó mano a sábanas, sumando terciopelo y telas trabajadas a ganchillo y croché.

El espectáculo se anuncia como un canto a los desvelos, proponiendo no luchar contra ellos sino aprovecharlos. Si no te duermes, aprovéchate, es la consigna del show, en el que el artista español vuelve a proponer su singular estilo, que se ha caracterizado por trabajar mucho los desnudos e integrar fuertemente platea y escenario. La obra va en Peatonal Sarandí 683, y las entradas valen $ 350. 

“La gran mayoría de las personas que asisten a una de mis propuestas están desconcertadas, con miedo, por las cosas que han visto en la redes sociales sobre mis puestas. Pero a la vez ansiosas por ser removidas y desnudadas emocionalmente. Les seduce la idea de abrazar el poder que tienen los actos íntimos”, explicó Senso a El País, agregando que pese a lo singular que pueden resultar sus montajes, pocas veces el público abandona la sala.

“Realmente en más de 20 años que llevo compartiendo mis obras en muchos países del mundo podría contar con los dedos de mis dos manos las personas que yo he visto que se han levantado del patio butacas y se han marchado a la calle. Pero aquellos que se marcharon porque no se sentían cómodos, tal vez no aceptaban lo genuino de la propuesta, o se sintieron desconcertados al no poder poner nombre y comparar con otras disciplinas artísticas”, señala el creador escénico, remarcando que al ser humano le da miedo lo nuevo y a la vez lo excita.

La escenificación que se verá esta noche busca transitar por sonoridades aterradoras, que remite a cierta música de sintetizadores y rock de la década del 70, y a las bandas sonoras de las películas de terror.

“En mis actos íntimos no hay ensayos ni pactos, no hay una meta, ningún objetivo. No hay fin: es un lenguaje que está vivo, en esa dramaturgia que se va creando con la pulsión de los valientes que se atrevan a asistir y formar parte de esta locura linda de estar vivos. Vivos en la creación y los espectadores y espectadoras, que se sienten protagonistas de lo que están viviendo. Y ante eso no podemos imponer ni buscar el final de esto, ya que nos frustraríamos, y no hemos nacido para sufrir, sino para ser felices”, remata el creador de un estilo escénico propio.

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