entrevista

Midachi: "Nuestro límite es la risa; si te reís entonces vale"

El sábado 8, el trío argentino presenta "Midachi Kindon"  en el Palacio Peñarol, un espectáculo donde repasan sus 35 años de humor 

Los Midachi: Leonardo Mainé
Los Midachi festejan 35 años: Leonardo Mainé

—A lo largo de los 35 años de Midachi se han presentado numerosas veces en Montevideo. ¿Qué sienten que les brinda el público uruguayo?

Dady Brieva (DB): Si mal no recuerdo, tenemos un récord de asistencia de 12 mil personas en seis funciones en el Cine Plaza. Siempre nos fue muy bien acá y en el interior, como en la Fiesta de la Cerveza de Paysandú. Siempre digo que el uruguayo es como el entrerriano o como el santafesino; hay una afinidad en la manera de hablar y de actuar. Además estamos muy influenciados por la música uruguaya. En el último tema del espectáculo Midachi Circus hacíamos una versión de “Brindis por Pierrot”, que lo cantaba Miguel hermosamente mientras contábamos la vida de Midachi cambiándole la letra y mostrando a través de fotos de nuestra historia.

—¿Qué importancia le dan a la improvisación en sus espectáculos?

Miguel del Sel (MdS): Creo que el día que dejemos de improvisar va a terminar el grupo. Siempre nos dejamos un 30% del show para divertirnos nosotros. Eso hace que pasemos bien en cada función y provoca mucha gracia en la gente. Esa ha sido nuestra fórmula durante 35 años, porque repetir como un loro lo mismo sería bastante angustiante. Siempre nos guardamos gestos, palabras nuevas, cosas que suceden en cada número, que nos permiten divertirnos y que la función se haga más linda.

Los Midachi: Leonardo Mainé
Los Midachi: Leonardo Mainé

—Midachi comenzó con los espectáculos Miguel y el Chino, que eran profesores de educación física, y luego se sumó Dady a la formación. ¿Cómo recuerdan sus comienzos?

Chino Volpato (CV): Lo recordamos como un juego. Ahora es muy difícil que los chicos que empiezan a jugar con la música le den el tiempo y se diviertan. Parece que enseguida tenés que buscar el éxito. Podés tener muchos seguidores en las redes, pero los que pagan la entrada son muy pocos. Hay una distancia entre lo que uno cree y la realidad...

DB: Perdoname que te corte, Chino, pero es muy bueno lo que decís. Ahora se exige el éxito muy rápido, pero también se va muy rápido. Hay pocas personas que duran tanto tiempo.

CV: Es que con las posibilidades que tienen las redes, de golpe y porrazo hiciste algo que capaz ni tenías pensado y de la nada te conocen 200 mil personas; eso no quiere decir que te van a comprar una entrada. Cuando empezamos fue para divertirnos. De lunes a viernes trabajábamos como profesores y después nos subíamos a una camioneta y nos íbamos a los pueblos. Un día nos encuentra Dady en una peña en conjunto y en el ‘83 apareció la oportunidad de juntarnos.

DB: Algo que me disparó el Chino, y que nunca lo habíamos hablado, es que nosotros agarrábamos la guitarra y la peluca y salíamos a cantar. Yo me puse a pensar que ponerse taco alto y peluca en el ‘83, sin ser del grupo Caviar -que era un grupo transformista muy bueno- y asumir la responsabilidad de componer un personaje como “La Tota” era una cosa adelantada, una transgresión. Digo todo esto porque ahora hay una cosa floreciente del transformismo y qué se yo. Nosotros, que somos artistas populares, hemos hecho nuestro aporte a esos movimientos.

—¿Recuerdan haber recibido críticas por usar peluca y tacos en esa época?

DB: Siempre hay una resistencia contra el humor popular por parte de los medios gráficos que manejan el establishment de la agenda de un país. Siempre están un poco en contra de lo popular.

—¿Cómo analizan el rol del humor en la actualidad?

CV: Me parece que hoy hay mucho más humor en los lados donde antes no había. En la televisión y en la radio la mayoría de los conductores de cualquier programa, inclusive de la parte política, tienen que hacer humor. Los conductores que antes tenían cierto formalismo empezaron a relajarse y cualquiera te mete un chiste.

MdS: Hoy se putea por televisión y se putea en la radio a la mañana. El vocabulario cambió, antes eso era una cosa prohibida. Igual nosotros no hemos cambiado y seguimos haciendo el mismo estilo de siempre. No nos hemos metido en esto de “tené cuidado y no digas esto”. Siento que realmente nunca ofendemos a nadie, sino que lo hacemos con total naturalidad y respeto desde un lugar donde nadie se siente ofendido. Para nosotros no ha cambiado nada, pero otros se han tenido que adaptar o han tenido miedo. Algunos humoristas han hecho chistes de gays en festivales y los salieron a matar. Creo que depende mucho cómo digas las cosas: nosotros creemos que cuando hablás con naturalidad y con respeto, no tenés que tener miedo.

DB: Nosotros íbamos a Colombia y hacíamos un chiste de que en el aeropuerto decían: “Avianca se sorprende en anunciar el arribo de su vuelo” y la gente se reía igual. Por eso cuando nos preguntan con qué cosas no se puede hacer reír, nosotros decimos que hacemos reír con todo. El límite es la risa y si te reís vale.

Un clásico del humor argentino

 Midachi, el trío de Darío “Chino” Volpato, Miguel del Sel y Rubén “Dady” Brieva, ya es un clásico del humor argentino. Gracias a sus personajes como la Tota, Pochola y Chino Sensación, además de las imitaciones de Marco Antonio Solís, Mercedes Sosa, Shakira y Carlos Vives, durante más de tres décadas han llenado teatros, rompieron varios récords de asistencia y hasta tuvieron un programa de televisión. Este año celebra el aniversario de sus comienzos. Este sábado 8 de diciembre, llegarán al Palacio Peñarol para presentar el espectáculo Midachi Kindon, donde apuestan a la mezcla de la tecnología a partir de con proyecciones de mapping y un sonido envolvente. En medio de varios pedidos de autografías y fotografías, El País entrevistó a los Midachi en el hotel donde se hospedan para charlar sobre los comienzos del trío, su conexión con el público uruguayo, la importancia de la improvisación en el escenario y el humor en la actualidad.

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