Entrevista a Gustaf

“Me gusta reírme de mí mismo y ver lo absurdo que soy”

El eficaz cómico sube a escena hoy en Teatro Movie y se prepara para un show con la orquesta juvenil del Sodre

Gustaf
Gustaf, con varios show distintos entre manos. Foto: Natalia Rovira

Hoy a las 20.30 en Teatro Movie habrá un doble programa, con el mago Daniel K y Gustaf, quien a su vez prepara para fin de año un show en el Auditorio del Sodre, junto a la Orquesta Juvenil del Sodre. De esos y otros temas, el gran cómico habló con El País.

-A fin de año vas a dar un show con cómico y orquesta.

-Sí, el año que viene festejo 25 años de carrera, y como comienzo de esa celebración, por primera vez voy a hacer el show de fin de año bajo techo. Mi show de fin de año lo voy a hacer en el Sodre, junto a la Orquesta Juvenil del Sodre. Se llama El humor salvará al mundo, va a ser el 30 de diciembre, y junto a la orquesta vamos a hacer una recorrida por las bandas sonoras de los grandes capocómicos de toda la historia. La gente va a poder ver El bolero de Raquel, de Cantinflas, mientras la orquesta toca el Bolero, de Ravel. Van a ejecutar la banda sonora de Benny Hill, de No toca botón, La pantera rosa, Smile, de Chaplin, la música de Calabromas. Y yo voy a hacer los entremeses: con un monólogo voy haciendo el hilo conductor, en un viaje en el tiempo. Me gusta comenzar este festejo homenajeando a los que vinieron, los verdaderos grandes del humor.

-¿Qué te implica actuar junto a una orquesta?

-Hay que ensayar mucho, porque no es solo la orquesta, sino todo el montaje. Es fundamental la sincronía, tiene que haber un trabajo con los tiempos muy ajustado. Trabajamos con un artista en visuales, que tiene que acompasar las imágenes con lo que estará tocando la orquesta. Tiene que tener un ritmo de vértigo. Yo hago como once pequeños monólogos. A su vez, los que te hicieron reír y ya no están, también te generan mucha emoción. Y todos estos cómicos que vamos a evocar están muy marcados en el corazón del público. Por suerte viene muy bien: hay más de la mitad de la sala vendida.

-Y hoy vas a estar en Teatro Movie.

-Sí, y el show se va a grabar, en el marco de un ciclo que se va a dar en enero por Canal 10. Se va a hacer un registro de 35 minutos, que luego se arma en base a dos artistas. Eso sale con una previa, en la que se le hacen preguntas al actor. La productora es Origami, y yo voy a hacer un compilado de lo mejor de mi repertorio, sobre todo buscando un hilo conductor. Generalmente lo que hago es elegir lo mejor de los últimos shows. En este caso, Todo es posible, Moltobene y Yo soy aquel.

-¿Qué distancia hay desde tu personaje en escena a vos mismo?

-Hay cosas que son de mi historia personal y que a su vez las fabulo. Otras son inventadas. Me parece fantástico contar una experiencia como vivida, y hacérselo creer al espectador. Luis Cerminara, cuando yo era alumno de él, me decía, ‘el teatro es una mentira, maravillosa, pero una mentira al fin’.

-También en tus últimos espectáculos jugás mucho con lo evocativo. ¿Eso tiene que ver con el paso de los años?

-Sí, claro, tiene que ver con eso. Lo evocativo también tiene que ver con la identificación, y se dio en mis últimos espectáculos. Claro, en los años 90 hacía Teatro Trash, actuando en boliches gays. Hacía The Hot Comic Show, que era como un cómic picaresco, humorístico, erótico. Con un vestuario que refería al Flower Power, a los cómics. Era más fermental. El paso del tiempo tuvo que ver con ese cambio, pero también me hace mucha gracia mirarme con una mirada totalmente despojada, riéndome de mí mismo. Me gusta reírme de mí mismo y ver lo absurdo que soy.

-En 25 años el teatro independiente cambió mucho.


-Lo que pasa es que toda mi trayectoria ha sido independiente del teatro independiente. Yo me crie actuando en boliches. Hay actores que ya arrancan y tienen su camarín: yo recién después de varios años tuve camarín. Cuando actuaba en el boliche La Comedia, en el Parque Rodó, donde éramos los primeros que actuábamos ahí, con Teatro Trash. Y me cambiaba al lado de los cajones de verdura. Y nos daban los recortes de tiramisú. Y así en todos los boliches. Me crie así: nunca tuve una sala, hacía teatro en cualquier metro cuadrado que estuviese libre. Actué en boliches de tango, en espacios no convencionales. 

-¿En el ambiente teatral había una bohemia que se ha ido perdiendo?

-Nunca adoré la bohemia. No creo que esa cosa de marcar el ensayo para las nueve y arrancar a las 10, y quedarse hasta las cuatro de la mañana. Siempre fui un tipo que me gustó el trabajo, y todo lo que he logrado es fruto del trabajo y la aplicación.

-¿Estás preparando un show para el año que viene?

-Sí, en el verano voy a empezar a armarlo. Va a estar vinculado a mis 25 años de trayectoria, y si bien no pienso recurrir al pasado, va a tener algo de emotivo, por llegar a este mojón. Supongo que lo estrenaré por mayo, y me gustaría que fuera en el Solís. O al menos dar allí una función.

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