ADIÓS A UNA DE LAS CARAS DE TELECATAPLUM

Mary Da Cuña fue despedida ayer por sus amigos del teatro

A los 73 años falleció la gran comediante, que lució en teatro y televisión.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mary da Cuña, una actriz que sobresalió en el humor. Foto: archivo El País

Unos la recordarán por la propaganda televisiva del Gallito Luis. Otros, por trabajos de fuerte experimentación escénica, como Jubileo, que en 2000 hizo con texto de George Tabori y dirección de Alberto Rivero. La mayoría por su actuación en televisión, principalmente sus 17 años en Telecataplum. Mary da Cuña hizo ayer su mutis final, cerrando una larga carrera en la que destacó como una gran comediante, muy filosa, aunque también frecuentó el drama, la dirección escénica, el carnaval y la docencia.

Hacia las 14.00 de ayer sábado fue llevada al Cementerio del Norte, luego de haber sido velada en Martinelli. Sus últimos años fueron difíciles, teniendo que luchar doblemente, con su salud y un largo y progresivo deterioro físico (producto de una severa vasculitis), y una situación económica dura, que sobrellevó gracias a la mano que le echó la gente de teatro, sus amigos.

"Estaba preparado para esto. Tan preparado que en los últimos tiempos, como pasa en estos casos, era como deseable que terminara el sufrimiento que ella estaba padeciendo. Esperemos que haya otro mundo, y que allí pase mejor", comentó ayer a El País Jorge Denevi. Y agregó: "Ella tenía una enfermedad que no era incurable, pero que la imposibilitaba de lo que más quería en la vida, que era hacer teatro. Creo que en realidad ella murió de no poder hacer teatro. Y ese fue su más grande sufrimiento".

Pero esas inclemencias poco o nada dicen de lo que fue Da Cuña en los primeros años, en las primeras décadas de su carrera, que inició nada menos que el Club de Teatro, aquella compañía que Taco Larreta fundó en una salita de la calle Rincón, donde trabajó codo a codo con Roberto Fontana, Villanueva Cosse, Héctor Manuel Vidal, Nelly Goitiño, Roberto Jones, Juan Alberto Sobrino y otros grandes artistas.

Su chispa para el humor (y su belleza física) saltaron a la vista desde sus primeros pasos en la escena: de hecho, fue elegida para el rol de Puck en la vanguardista puesta en escena de Sueño de una noche de verano, que Villanueva Cosse montó en el Teatro Stella en 1972. Tres años antes, en 1969, había sido su debut como actriz en Misia Dura al poder, dirigida por Jorge Denevi, con quien vivió una relación tan intensa dentro como fuera de la escena. "Denevi me marcó mucho, porque he trabajado mucho con él. Es un director que me ha descubierto a mi misma, me ayudó a ser mucho más amplia, con la cabeza más abierta. Fue muy fructífero trabajar con él", había comentado la actriz en 2010 a El País, cuando se preparaba para estrenar La confesión de Don Juan, con la Comedia Nacional.

Repasar la carrera de Da Cuña es pensar en risas, y recordar su gracia para encarnar los texto de Woody Allen o Neil Simon. Pero también hay que recordar todo lo que hizo en otros registros, como fue aquella versión de Copenhague, de gran intensidad emotiva, que hizo junto a Humberto de Vargas en 2001.

Progresivamente, a medida que la salud la empezó a abandonar, la actriz fue dando paso con más frecuencia a la directora. Curiosamente, uno de sus últimos trabajos fue Rescatate, un éxito de la cartelera local que describe la cruda realidad de hoy desde la crónica roja.

"Nos fuimos formando juntos, fuimos hermanos de una misma tribu, en épocas doradas de Club de Teatro. La verdad es que no puedo asistir a velarla porque estoy con unos temas cardíacos, y cuando nos despedimos de una compañera así, siento que estoy perdiendo un pedazo de mi cuerpo", comentó ayer a El País Pepe Vázquez, quien compartió con Da Cuña décadas de carrera en común.

"Esta es una profesión que te une entrañablemente a los compañeros del escenario, con los que de pronto compartís años de tu vida, camerinos, alegrías, fracasos. Mary hacía años que estaba enferma, pero ahora este último mes se le complicó su salud", agrega Vázquez, quien evoca la gran disciplina de Da Cuña, que llegó a prepararse físicamente para aquel Puck, entrenando en la Pista de Atletismo.

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