TEATRO

En lucha contra los prejuicios

Cristina Morán hace “La pipa de la paz” los fines de semana.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cristina Morán. Foto: archivo El País

Sinónimo de mujer incansable, la actriz y comunicadora Cristina Morán sigue pisando fuerte el escenario. Los fines de semana se la puede ver en el Teatro del Centro Carlos E. Scheck, en La pipa de la paz, un texto de Alicia Muñoz que la popular intérprete comparte en escena con Hugo Giachino, bajo dirección de Carmen Morán, su hija. Va los sábados y domingos a las 18:00. La platea vale $ 350 y están a la venta en la propia sala (climatizada), en Pza. Cagancha 1164. Las reservas se pueden hacer al tel. 2902 8915, desde las 15:00.

"Me atrapó el encare de Alicia Muñoz a temas que pueden darse en cualquier familia en estos años que estamos viviendo, y que heredamos de nuestros mayores, de los abuelos que llegaron de Italia y España principalmente. Pero sin duda es su forma de dialogar lo que realmente me enamoró desde la primera vez que vi una obra de su autoría", explicó Cristina Morán a El País sobre este nuevo personaje.

La pipa de la paz tiene una gama de temas y emociones: ternura, amor filial, sutiles mensajes de convivencia y de tolerancia. Una madre que está sola, con una no muy buena relación con sus dos hijas, venerando el recuerdo de su esposo con la ayuda de una foto y un pequeño altar. Ella pide al hijo que la acompañe y él, que es un diplomático, regresa por el miedo a encontrar a su madre en mal estado de salud.

Es este marco es que madre e hijo se reencuentran, y comienza una historia inesperada. "El público de distintas generaciones se identifica con los personajes y con el argumento, que es verdaderamente atemporal", agrega Morán, quien ya había compartido escenario con Giachino en Las de Barranco. El montaje, por otra parte, es sencillo, acorde con la obra: una casa vieja, con muebles escasos y antiguos, una alfombra desgastada y la voz de Gardel en el comienzo y en distintos momentos de la obra.

Morán no oculta que a las obras humorísticas a veces se las mira de reojo. "Viendo lo que ocurre con el teatro humorístico pienso que no se está errado al hablar de prejuicios en lo que refiere a este género, como ocurrió durante años con la comedia, donde entra el humor, claro. Fue siempre ignorada y recién en este siglo comenzaron a otorgarse premios a actores, actrices, directores y textos de comedia", asegura.

Más en particular, Morán reconoce que ella misma fue objeto de prejuicios cuando incursionó en la escena. "Este es un tema que prefiero obviar, pero de todas manera no oculto que sí, que hubo prejuicios cuando comencé a hacerme visible como actriz teatral. Venía de la televisión y esta no era mirada con buenos ojos. Pero cuando convocaron a talentosas figuras del teatro para actuar en televisión, el tono y la postura referente al arte menor fue desapareciendo. En eso también me tocó ser pionera: porque hoy es moneda corriente ver en distintos escenarios a personas mediáticas (periodistas, columnistas de televisión) y nadie hace oír su voz en contra. La vida es aprendizaje constante: a veces se aprende, y otras como si nada", remata la actriz.

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