Crítica: "Yerma"

Lorca en clave experimental

En el escenario principal del Solís se estrenó un clásico lorquiano en versión de Marisa Bentancur

Yerma
Yerma. Foto: Carlos Dossena

Yerma es una obra difícil de llevar a escena. La versión que la Comedia Nacional estrenó el sábado último es vistosa y fluye sin decaimientos. Y entretiene a fuerza de una dinámica que alterna música y canciones, coreografías y elementos escenográficos. Hay mucho talento puesto en ella por parte de un equipo de trabajo numeroso. Pero el texto lorquiano no fue explotado suficientemente. Especialmente en sus momentos líricos perdieron lugar, que fue ocupado por eficaces golpes de efectos.

La Comedia Nacional viene trabajando en abrir sus espectáculos a más público, y para eso frecuentemente realiza montajes de despliegue visual, que buscan aligerar el peso que puede producir un teatro de texto, sirviéndolo en escena con originalidad. Y no se puede desconocer que esta Yerma tiene mucho para interesar a determinado segmento de público. Desde la música en vivo, muy bien realizada, a la fuerte presencia de canciones. Y todo el juego de sonido ambiente, realmente muy bien logrado. El espectáculo consigue algunos climas atrapantes, y visualmente tiene varias escenas muy lindas de ver.

Pero el público amante de los textos lorquianos quizá sienta la ausencia de pasajes que está deseando escuchar, y hay tramos cantados en los que se pierde la belleza del original. Por otro lado, es muy complejo (y en general poco fructífero) tratar de sacar este texto de su época a la hora de llevarlo al escenario. La obra, estrenada en 1934, trabaja sobre una trama y un puñado de temas (la honra, entre ellos), que hoy en día resultan principalmente históricos. Y la directora Marisa Bentancur ubica las acciones en un espacio abstracto, mientras los estilos actorales, dispersos en registro, parecen remitir a una mezcla de distintas épocas: a veces los actores se comportan como jóvenes de hoy, y otras como personajes de época.

No pasa con García Lorca (como puede pasar con muchos grandes dramaturgos de la primera mitad del siglo XX, empezando por Brecht), que su teatro haya que aligerarlo para acercarlo al público de hoy. El teatro lorquiano es ágil, está escrito por un poeta, que además sabía de mecánica escénica. Y tiene sobrados elementos de vanguardia de entreguerra, por más que sus temas sean muchas veces tradicionales. Tomando distancia de esa belleza compacta que Yerma presenta, Bentancur realizó una serie de operaciones en el texto y en el escenario, que alejaron al espectador de García Lorca. A cambio de eso el público recibe una propuesta de corte más experimental, que por un lado despoja al original de algunos de sus elementos más españoles, y por otro subraya todo lo vinculado con el universo del flamenco.

ficha

"Yerma" [***]

Texto: Federico García Lorca. Compañía: Comedia Nacional. Dirección: Marisa Bentancur. Escenografía: Gerardo Egea. Iluminación: Claudia Sánchez. Vestuario: Cecilia Parra. Música compuesta por: Juanita Fernández. Preparador físico: Rodrigo Garmendia, Preparadora de canto: Sara Sabah. Sala: Teatro Solís. Funciones: viernes y sábados a las 21.00 y domingos a las 19.00.

Entradas en Tickantel, a $ 190.

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