ENTREVISTA

Laura Novoa: "Los jóvenes vienen con códigos súper nuevos, muy revolucionarios de verdad, con respecto a qué es una pareja"

La destacada actriz argentina se presenta este fin de semana junto a Pablo Rago y Sofía Gala Castiglione en Atracción fatal, en el Metro

Laura Novoa
Laura Novoa, este fin de semana en el Metro. Foto: Darwin Borrelli

“Yo en Montevideo actué una vez, con Socorro, 5° año, como por 1990, y fue muy gracioso porque me acuerdo que un domingo fui a Tristán Narvaja, y de pronto, iba caminado y vi que vendían mi foto. Casi me muero de un infarto. Y le dije, ‘están vendiendo mi foto’. Que además, eso era un curro que habíamos hecho nosotros, eran fotos que nosotros nos habíamos hecho para venderlas. Y él había ido a Buenos Aires, y allí sacó foto de la foto, y así las vendía. Y el vendedor, me regaló un mate y un termo”, recuerda Laura Novoa sobre su visita artística anterior.

Ahora, en Atracción fatal, que es el plato fuerte de la cartelera de teatro de este fin de semana, el público se encontrará en Teatro Metro a Laura Novoa, junto a un elenco destacado, que integran también Pablo Rago, Sofía Gala Castiglione, Esther Goris, Nicolás Pauls y Ana María Picchio. “Este versión tiene personajes muy ricos. El personaje de Ana María Picchio, que hace de la madre de mi personaje, es una madre desopilante. Y el personaje de Esther Goris, es de alguna manera el interlocutor, que dice justo lo que está pensando el público. Y eso produce también mucha risa”, adelanta Novoa. La obra va hoy a las 20.30 y mañana a las 20.00. Abitab, desde $ 990 a $ 1630.

Atracción fatal
Atracción fatal, con Pablo Rago y Laura Novoa. Foto: Difusión

-¿Cómo es José María Muscari dirigiendo?

-Siento que él tiene un gran olfato popular, y acá en Atracción fatal consiguió al thriller de suspenso agregarle situaciones de risa. Él le pone humor a todas las situaciones, haciendo hablar como al inconsciente de los personajes, lo que ellos tratan de ocultar. La obra está basada en esa película de los años 80 que todo el mundo vio: y en ese momento era como un cuento muy moralista. Como que el tipo le metía los cuernos a su esposa (que es el papel que yo hago), con una que justo estaba loca.

-Y la propuesta de ustedes buscó como otro punto de vista.

-Claro, porque una mujer de 30 años que es amante de un tipo, no por eso es loca. Hoy el papel de ese hombre no es tan inocente. Y su esposa, mi personaje, no es tan tonta como para no darse cuenta de nada. Todos los condimentos fueron cambiando. Es una obra que la sociedad relee, y que Muscari la convirtió en una obra divertida, dinámica, y también erótica. Y que te toca muchas sensaciones.

-Tu personaje es un ama de casa conservadora, un tipo que no te ha tocado demasiado en tu carrera.

-Es cierto, en general no doy con ese physique du rôle. Aunque en la última película que hice, Las grietas de Jara, hacía una mujer conservadora y casada. Se ve que ahora me van viendo más señora que cuando era más joven. Yo a mi personaje busco darle el perfil de la típica mujer que entre los 30 y los 40 conoce a su marido, y a partir de allí ya armó un paquete con todo lo que se suponía que tenía que ser la felicidad para ella. Eso de te casás, y luego viene el hijo, la hija, el perro, la casa afuera de la ciudad. Todo ese mundo ideal. Y en ese transitar, como a muchas mujeres quizá nos ha pasado, pierde de vista a su gran compañero. Muscari a mi personaje luego también le da su mundo de locura. O sea que mi personaje empieza de una manera y termina de otra.

-A vos muchas veces te han asignado personajes de villana o de rebelde.


-Sí, fui mucho tiempo la heroína rebelde. Es decir, mi gran formación fue en el Teatro San Martín, y allí hice todo tipo de personajes. Pero para la televisión, mis personajes más vistos fueron los de rebelde, o una mala que hice en Dulce amor, ya hace muchos años. Lamentablemente para el actor, muchas veces eso tiene que ver con cómo te ven y qué papeles de asignan. Por Poliladron, seguramente, o otras cosas que hice. Eso tiene que ver con la mirada de los otros. Para el actor lo más importante es trabajar la ductilidad, pasar por distintos personajes. Y en ese sentido, Atracción fatal me permite mucho.

Atracción fatal, en versión de Muscari
Atracción fatal, en versión de Muscari. Foto: Difusión

-¿Vos sos de perdonar la infidelidad?

-En mi vida, según qué clase de infidelidad. Yo soy bastante monógama, por principios, por mí, porque a mí me gusta así. Entonces en general estoy con hombres que son en general bastante monógamos. Pero hoy por hoy, con la deconstrucción que tenemos en la sociedad y en las parejas, no podría decir nada afirmado como absoluto. En el amor hay un uno más uno, y es eso que se crea entre esas dos personas. A veces a los actores se nos preguntan cosas, y la gente luego lo lee como buscando una posta. Y creo que no hay posta, que cada uno tiene su mundo. Eso nos están enseñando las generaciones nuevas, que vienen a decirnos que algo que hicimos nosotros, como estructura amorosa, no funcionó, en la mayoría de los casos. Quizá hay un 10 por ciento que parece que funcionaría. Me parece que actualmente los jóvenes vienen con códigos súper nuevos, muy revolucionarios de verdad, con respecto a qué es una pareja.

-¿Cuál sentís que es el sentido último de la actuación?

-El actor, como yo lo tomo, tiene algo de estar al servicio de que el otro la pase bien. El teatro me parece una de las cosas más preciosas que hay, pero además, tiene algo de servicio muy fuerte. De pronto no fuiste doctora, ni maestra, cosas que uno piensa que hacen mucho bien a la humanidad. Pero mi manera, la que pude, la que encontré, la tomo así. Pienso que una persona puede estar encerrada en su casa, quizá por problemas de salud no puede salir, pero prende la televisión y vuela un ratito. O la hiciste reír un día que estaba triste. O la hiciste llorar, y le salieron lágrimas tenían que ver que cuando se le murió el padre no pudo llorar. Y se lloran todo en una obra de teatro. Somos como enfermeros del alma. 

Muscardi estrena en Montevideo y prepara versión teatral de Atracción Fatal. Foto: F. Flores
José María Muscari, y una versión renovadora de una película de los años 80. Foto: El País

-¿A Uruguay venís seguido?

-Me gusta mucho navegar, y hago mucho el cruce a Colonia. Desde muy joven, mi primer marido, que era francés, navegaba. Y mi última pareja también. O sea que sé hacer muchas cosas de barco, aunque no soy timonel. Me gusta navegar a vela, no me gustan las lanchas. Yo trabajo para viajar: lo que más me gusta en la vida es viajar. Y si es en barco, mejor, y mejor todavía si es a vela. Viajar te saca de lo cotidiano: los hijos, comprar la comida, hacer la comida, pagar la luz, todo eso. Lógicamente que elegiría ser madre toda la vida, pero agota bastante. O sea que ir a hacer teatro o cine a otro lugar, me hace sentir como de 20 años.

-¿Qué te gusta tanto de navegar?

-Hay algo de la navegación que me encanta, y tiene que ver con que es básico y extravagante a la vez. Estás rotoso, laburando como loco, porque es mucho laburo un barco. Y a la vez estás en los mejores lugares del mundo. Y comiendo un pescadito que le compraste a un marinero que pasó cerca. Me encanta eso que tiene de rústico y extravagante.

-¿Actuar y navegar se parecen?

-Son muy parecidos. Las dos cosas tienen algo de fantasía y de rústico. Y son dos actividades de gran exposición, porque en el barco también: es uno y el agua. Hay gente que esa sensación le da pánico, y otros que nos encanta. Y hay algo de saber disfrutar en donde estés.

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